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Publicado en Poemas, Sin categoría

Mi monstruo

Ahora que arropé a mi monstruo,
bajo al infierno a seguir
la tarea de adulto; ya casi
reconozco las respuestas
ante los logaritmos y todos
esos sinsentidos que barre
el tiempo, en los días de su yo
más asesino. Tiene cierta
gracia, los colmillos, la mala idea,
las tormentas secas en paños
menores, la desilusión a lo pactado,
tú como solución tendiendo
a nunca, yo en el camino
hacia infinito con la cruz encima…
El cielo a veces es tan azul,
que nada más sirve de substerfugio
a la idea de sin ti.
En el infierno, lo de siempre:
tú descuartizada, revestida
de recuerdos inmortales de luna,
el diablo saludándome de vuelta
a las trincheras, mi monstruo
despierto, reclamando víctimas
en el laberinto donde él
es brújula insondable.

Publicado en Esmeraldas

Indulto

Quizás nos soñemos sin acné

y sea tan verdad todo, como Dios en todos los precipicios

de pago.

Quizás me quiera la otredad cuando la muerte, el aliento

le eche. Dios

no se presenta detrás de los anuncios,

y grabamos el episodio de la vida de nuevo.

Las tomas falsas del nosotros rezando

muertos de “estar-despiertos”, falsas tomas

son.

A veces Esme me resuelve el laberinto

de las sábanas no lógicas y el roncar de la existencia

es menos culpable.

¡Es tan hermoso amar en tiempos de nacionalimos

de banderas pajilleras! Esme

pide otra; la creación comienza de nuevo.

Mañana un sistema bueno nos negará el indulto.

Una guillotina, cabezas cortará.

La voz del amor que casi no se percibe,

se dará la mano en algún pase a publicidad.

Publicado en Bienvenida a las armas

Tigris dentro de Éufrates

Buitres del norte, ¡preñadme

bien vuestro instinto!

Buitres del sur, ¡okupad

este mi Edén de prostíbulo!

Carroña perenne,

¡meaos sin fin en mis bocas!

¡Subid en el salmo

que ha domesticado la olas!

Tigris dentro de Éufrates,

diluvio suicida.

Murmurar de peces muertos

en desierto a la deriva.

Buitres del norte, ¡concebid

nueva moneda de cambio!

Buitres del sur, ¡inventad

furia borracha en el caos!

Muerte tan fétida,

¡curad la herida con hachas!

¡Descubrid horizontes

de fuego que arrasan la nada!

Tigris dentro de Éufrates,

ataúdes en línea.

Espejismo de hombre ciego,

estornudos de la brisa.

Publicado en Poemas

Parte activa

Tengo puntos finales de sobra.

Podría domar tu verbo desbocado.

Las reglas de la vida no dan sombra.

Reguemos el árbol del ahorcado.

La felicidad nos queda bien

en la foto del confesionario,

donde inventaron un amanecer

contigo, y un yo en oferta de saldo.

Lava tartamuda para mi erupción

escondes en tu loft del infierno.

Tres puntos seguidos, un adiós

de réquiem, la cesárea en un verso.

La felicidad viste un traje

que queda cool sobre las piras.

Arden la luz, el mar y el coraje.

Somos parte activa en la mentira.

Publicado en Andalucía política

Regazo

Seremos Andalucía
mientras dure nuestro regazo de jazmines sonrientes.
Los ojos inundados de mar, el quejío
en las fraguas de la caricia desnuda.
Tan rico 
como pies desnudos brotando
en el camino bronce,
seremos tan estando,
por más oscuridad abierta 
a parir luz 
sobre el amanecer que nacer pretende
del no abrazo.
Seremos Andalucía
cuando los olivos no sean armas
encañonando los colores 
que de la tierra brotan.
Tan rico 
como las albas desnudas de gatillos;
los ojos que muestren 
lo absoluto a Dios, acantilados
donde los barcos encuentren
el guiño
del faro que seremos tan siendo
como el inmaculado verde
que el jornalero sangra de sus manos
crucificadas.
Seremos Andalucía
mientras un sol exista
y un hombre y una mujer
el mar separar no necesiten paral huir
de la tragedia de soñar. 
El día que el sueño les despierte
a una realidad de humanos brotando,
la alegría
de ignorar los inviernos de invisible aliento

nos convertirá en azul cielo sonriente.

Publicado en Bienvenida a las armas

Una voz canta

¿Disparais

a quienes hacen de muerto

sea cual sea el cielo prometido?

Barrotes

para los pájaros, ¿encarcelan

el volar? Guardad

el ojo de los tuertos

en el útero del abismo.

Ser fuego es fácil cuando tanta maldad

al sueño de maleza inunda.

Una voz canta, los amos cortan

todas las orejas.

Publicado en Bienvenida a las armas

Desbordando las pupilas

En la resurrección

y los andrajos desbordando las pupilas.

En el caos

de la revolución cainita,

que morirá, como el tiempo y su prisa.

Este silencio es el instinto

de las sinfonías, los pasos

de un Dios que nos estorba.

Nos contempla el virus, lava sus manos,

prepara nuestra corona de espinos.

Dibujan la boca a la risa

que se vende al mayor postor,

en la limosna

del existir muriendo, unos niños.

Este silencio es nimio eructo

en la venganza de Dios.

Publicado en Bienvenida a las armas

El chiste repetido

Buscáis boca en la tormenta

cuando ahogados sois del diluvio

que sangramos.

Un silencio entre los látigos

del pan y los peces, callar no puede

el Big Bang de las manos en

constante siendo. La lengua,

musculosa como el alud que nos sepulta,

resucita en violenta voz.

El mártir, legañas se quita;

vuestro ojo se atraganta de los horizontes

obreros.

Domamos la pesadilla,

el chiste repetido

de la democracia borracha escuchamos.

Nos entran ganas de tronar

en días festivos…

Publicado en Bienvenida a las armas

La bala que con mi nombre duerme

Los diciembres que la lluvia seca

dormitan el regazo de la pesadilla

donde un hombre trajeado fronteras

pone, a vidas de colmillos y ambrosía.

Un aire contaminado de horizontes,

a las hadas durmientes envidia ofrece

de la mirra el olor, el tiempo envidia.

Okuparon la casa adosada a la mentira

unos ángeles sin papeles ni romas alas,

guarros como el sexo medio explícito,

moribundos del bizco amor en calma,

invisibles cual hay porqués e infinitos.

Los diciembres que tu boca sin fin lame

tienen los oídos llenos de negra muerte,

crucifijo en los ojos, negritud y hambre

en la bala que con mi nombre duerme.

Un belén, desde el miedo, derrama la orina

que sobraba en la vejiga de la otra orilla.

Se seca el mar que achican los hombres

del enero, afónicos de roncar derroche.

Publicado en Bienvenida a las armas

Eco adoctrinado

La oscuridad me grita

y yo soy su eco adoctrinado,

también

el sonar del rayo bufón

de la tormenta. Antes

había aquí un horizonte

que enseñaba las caries sin complejos.

Se ha hecho tan de noche,

de repente, ¡y los cuchillos,

como mínimo, tienen la sombra larga

y perenne!

La oscuridad adoctrina

el grito de mi eco.

Publicado en Bienvenida a las armas

Bardo

Se quedó ciego el bardo mirando

al verso con boqueras. Un huracán

exhibicionista mil penes tiene,

mil oculta, mil sonríen al succionar

su inmaculada erección de ahorcado.

El verdugo tartamudo del Apocalipsis

versículos recita, mira tímido

a quienes la lengua arroja, miente,

a veces, más de la cuenta, crisis

preña siempre en el ostracismo

del otro. Las águilas del horizonte

defecan sobre cuñados multiusos,

alimentan al rey que en Palacio anida;

con raperos del pueblo consorte

los cañones invisibles al obrero gritan,

rezan las togas a un sol en oscuro.

Se quedó mudo el bardo en la jaula

de libertad con demasiados adjetivos:

robado hemos su henchida lengua de alba,

para copiarla, grito de poeta herido.