Publicado en Bienvenida a las armas

Constitución

Constituyeron

los días de ayuno y las noches

de estrellas impares.

La democracia balbuceó la tabla del Uno,

y ya superamos el desastre del 98;

obreros con Tshirts,

con un Naranjito gordo y pesoísta,

limpiaban los excrementos

de las ecuestres esculturas

del Generalísimo superlativo.

Constituyeron

el harén del rey y la NATO

con misiles sabor comisión,

y una cruz para subrayar el laicismo

de los escolares monárquicos.

El asturiano príncipe sacaba

matrículas, tantas

como peces le picaban al

lugarteniente,

la corrupción siguió entre trajes

con corbata y desfiles. La reina

se quedó en la torre,

los fascistas se vistieron de pana,

los obreros veían al cicerón

Felipe, los que andaban sobre las aguas

hicieron un Pinocho Aznar.

Constituyeron un librito

que los hiciera imprescindibles.

En el cajón del Palacio

donde se inventan las crisis,

metieron varios huevos de águilas ,

y a unos jueces que abanican

a Dios cuando viene a amamantar

las guerras de españoles huérfanos.

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Tacón de aguja

Hay un epílogo

en cada mujer a la que fallaron los cálculos.

Las faldas se planchan a sí mismas

cuando no dan miedo las morales.

En algún tacón de aguja

se subieron varias religiones,

lapidaron a alguna mártir,

hicieron santo a un hombre vulgar.

Hay un fin que se presigna

en cada hombre que el polvo

limpia a un útero

en el verbo del vivir. Una barba

asfixia el respirar

de las hadas en el camerino.

Hay, o no, una trama

en el teatro mundo. ¡Lástima

que no tod@s

quieran hacer de buen@!

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Obreros mustios

Las veces en que Superhombre

fui, son tan invento

como revoluciones

de obreros mustios. Solemos

poner aún demasiadas

reglas al lenguaje, cerramos

demasiado las bocas

cuando la Verdad apesta

a ebrio. Un brazo en alto

para la portada de la mentira,

y luego a casa

a pensarnos florecer;

versos de las epopeyas,

tan asonantes como el despertar

adoctrinados

por las ventas y las gráficas.

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Bolívar

En el Altiplano,

se han escondido once millones

y medio de esperanzas.

El útero de Evo se secó

como los diluvios

que traen ahogados

a orillas de la Ley. Uncle Sam,

a horcajadas sobre la indomable

vida, clava

espuelas en hombres

ametrallados por el color del oro.

Se agranda la franja roja

en la bandera. Bolívar

camina torpe con maniatada

boca, con la espada herrumbrosa,

con el ego de los States

saciado.

Once millones y medio de fantasmas

ateridos de frío erupcionan;

la lava sepulta al amanecer…

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Polifermos

El tiempo ya no respira. Debajo de las arenas privadas

había calles de barricadas de saldo. Se prohíbe la Historia

de los hombres que silbaban. La libertad con alambradas

se pare en los juzgados. El Sol busca en la noche sombra

que proteja de Polifermos con dos ojos y apologías en uniforme.

Sudan los palacios muerte y adictos de Antena 3.

Una paga extra y un sindicato con colorines de la moral rompen

el himen. Los obreros con la mano alzada amamantan el ayer

y encuentran manjar la incógnita de la voz que les miente.

Sobre los púlpitos del mañana carraspea un televisor y finge

la mudez de los monstruos enamorados. Una bandera siente

ser ondeada por úteros que disparan niños bolcheviques

para desmembrar a base de versículos. El cielo

baja a alimentar los piojos de sus cabezas atonales, y la danza

se vuelve marcial y difícil como a las máquinas el anhelo

de un abrazo. Acaudilla la desmemoria a los soldados de la vil españa…

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Grande y libre

Un ataúd,

con ojos que se miran

en apologías de adjetivos

con la niebla del atributo

y el ser, estar y grande y libre,

es susceptible

de contener un muerto

que resucite.

Cada vez que los fantasmas

crean encontrar el tono

del himno de las tormentas,

en morse a veces,

en los arrabales del sistema

siempre, fusil en mano,

remiendo oculto

para el desfile del destino,

por el agujero de lo universal

entrando.

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Dados en el alba

El apostar, razón de toda existencia:

dama de llaves de todos tus pasos,

respira en el rencor de las respuestas;

te espera en el juicio de los fracasos.

Un adornar la caída a los infiernos,

del diablo imitando rictus y sonrisas,

la espera en círculos, ver antiguos credos

derrotados por relojes de la prisa.

Anuncios en el prostíbulo del oro,

donde vegetas con tu rostro de plasma.

Desahucios cuando nos sueña el ogro

con la crudeza de dados en el alba.

Un dios en el césped del televisor

golpea un balón, penalty en tu bolsillo.

Peregrinar esclavo sediento de amor

salado, migajas llenan el sinsentido.

Luces que engañan al ego del yo adulto,

una voluptuosa felicidad

en desnudez vestida de negro insulto.

El espejismo de alas para volar.

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Payés

Los ojos de mil lenguas

al unísono,

nacen al regazo

y al resucitar de payeses.

Borrados los nombres,

haceis de primaveras

un invierno sin besos,

un ataúd amoldable las calzadas.

Andaba Cataluña

sobre el Mar Suyo,

inventando alas a los sueños,

y un cuchillo en vuestro odio

degolló el caminar.

De un pueblo el lloro

se preña de mil puños en alto:

Una lengua musculosa

aprende a defenestrar;

quienes venden la noche oscura

como luz,

tartamudean…

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Olmos

Nos convirtieron en pezones de concebidas lobas sin mácula.

Nos enseñaron a ahogar mares.

Nos salió del instinto cómo golpear al destino sin dejar huellas.

Nos inventaron versículos del Apocalipsis con ojos de niños.

Nos armaron con el odio en los bolsillos.

Unos hombres sabios nos usaron
como gatillos de la soberbia.

Fuimos diluvio maquillado de Arca.

Perdimos el presente y en el espejo vetusto del pasado

quisimos la esencia del color.

Nos nacieron con la marca opresora y quemadores de libros.

Los hombres sabios duermen sobre cadáveres que matamos

en la inocencia de respirar cuando ellos nos lo permitieron.

Nos hicimos el traje de súbditos de la Verdad y el Tiempo. Somos

asesinos amamantados de pezones sabor luna llena.

Los lobos aúllan a la tormenta…

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La deriva de los leprosos

Había restos de lluvia desconchada

en los ojos del tiempo arrepentido.

Charcos con peaje e invisibles niños

cruzando inviernos alumbrados de lunas.

Había restos de la batalla última

en el espejismo de Hitler,

hombres cuyos odios sudan,

y esclavos aplaudiendo a príncipes.

Unas europas borrachas

tararean reggaeton ario.

Nórdicas albas

sueñan 

con el guiño del caos.

Unas jaulas sabor cielo azul

y soldados en gula de almíbar;

las noches inventando la luz,

el paraíso virtual de las rimas

en game over, unas estrellas

brillando con polvo de tristeza

y un silencio de lobos tímidos

borrando bondad al destino.

Un mar que cubre las pesadillas,

unos ahogados orgullosos,

un infierno residencial con vistas

a la deriva de los leprosos.

Unas europas borrachas

tararean reggaeton ario.

Fascistas almas

preñan

de venganza lo rancio.