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Mi segundo poemario (ya en papel)

Tengo el honor de presentar mi segundo poemario: Poesía al acecho.

Gracias a todas las maravillosas cosas del universo por entrar en mis torpes versos…

https://www.libelista.com/products/716597-poesia-al-acecho.html

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Publicado en Poemas

La muerte y Dios

Ensordecedor el espacio,

   un beso en el rostro macilento del pasado,

el despertar del monstruo siendo esquinas

que doblar, el deseo

hipotecado, fusilar de los dados

al 2 negro apuntando.

Viene el desconcierto a arropar

todas tus actuaciones con el público

bostezador. Muere 

la muerte y Dios. Quedar

como agujero negro, gula

de mis asesinatos, de mis errores,

de mis manos de dedos astillados,

de mis mendigas y soñolientas 

brújulas.

Un hombre aparece en el espejo

con el rostro culpable

de todo Pecado registrado en la culpa,

apuntando al aire. Pero

es que a veces, respirábamos

cuando Dios se echaba aún la siesta…

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Modern times

El asfalto nos robó la brújula.

El McDonald’s nos regaló la abulia.

El Cielo cerró los ojos de la esperanza.

La paga extra nos quitó la memoria.

La moral prohibió la humanidad.

La pesadilla se despertó en nuestro sueño.

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Tras la publi

El Dios de ojos de mármol,

la paloma que mira raro y nadie

vio volar.

Jesús es tras la publi.

Uno o los tres te aman. 

Ofrezco mucho menos:

la muerte en exclusiva, la desazón

de las esperanzas huecas, atardeceres

nublados. Decid que con el Superhombre

se acabaron los anuncios,

que las palomas son ratas,

que el mármol inmaculado

también se hace añicos, 

como las almas asesinas.

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Plaza de la niñez

Me he sentado 

en el regazo de mis recuerdos.

A veces

demasiado aterciopelados del no usar,

otras empolvados bajo el yugo sin escrúpulos

del tiempo incólume y manco.

Me he sentado con la invisibilidad

de mi edad adulta, en la plaza

del ayuntamiento taciturno, los quioscos

asomados a cazar infancias,

los naranjos adormecidos

vestidos de primavera protectora. En “La Parrala”

goles de Butrageño, humo de cigarros

ochenteros, niños a la piola 

contra el muro blanquecino del mercado de abastos,

fútbol de naranjas con Aguadulce 

como césped. El reloj de la plaza tardaría aún

en medir el crescendo de la tarde de domingos.

Mi yo niño me mira unos segundos; 

se funde luego en el rojo y blanco

de las lozas del pueblo.

En el reflejo del anochecer

no encuentro aliado: soy el fantasma,

la nota discordante en la armonía.

Vivíamos en sueños de pajarillos

cantores, con los ojos llenos aún

de casas caleadas. Me despide

el pasado. Marcho con los pies

hablantes

y mi ser revestido de inmortalidad…

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Manifiesto IV

¿Opositais acaso 

a consejes del Templo? En vuestra

papada

de burguesitos mata flores

y luego vacilar de ser visionarios

de la primavera, en pausadas cadencias

de la nada apestosa, imponemos

los de extrarradio nuestro

manifestar. Sois el paroxismo,

el alambique borroso 

que se hace élite en lo rimbombante,

quizás melodías de sonoridad

angelical, pero hemos venido

a cortar alas, a hacernos sordos,

a pudrir vuestro jardín

a base de muros fuera,

a base de un Dios desnudo

de pene erecto y ovarios combativos,

a base de barricadas en los bolsillos,

a base de negar vuestro creacionismo

artificial y vuestro verso insípido.

Estamos tan por todas partes

que caducamos vuestras metáforas,

vivimos borrando el existir contemplativo,

nos adueñamos de la poesia,

os tiramos del podio,

nos armamos de la palabra,

armonizamos la existencia…

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Mileuristas

Príncipe hípster.

Desamor como bolsillo interior.

McDonald’s confesionario.

Mujeres transparentes. Bombas

lapas al final de la jornada.

Cultura pop y no future. 

¡Gol de Iniesta! Manifestaciones

a que van colegas. 

Ciudad. Estrés. Networks.

Postmodernistas robots en andrajos. 

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Evaristo

La vida armonizada por las chicharras

de la siesta. Caleadas casas

sonoras del verano seco. Aguadulce

meciéndose en la ruleta del destino.

El ángel de la guarda que cabeceó,

dormitando melodías. Un tren 

roncó

con la velocidad de la noche.

Evaristo se fue a donde es ninguna parte,

polizón trágico en dados trucados

por la muerte rala. Enmudecimos

y flotamos ahogados en el silencio.

Evaristo fue eco, manos

de la reencarnación de la música.

Nos hicimos grises aquel verano.

Arco iris nos mandó Evaristo

y nos coloreó de jazmín y azucena,

marchitó las amapolas de las vías

a la eternidad insondable…

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Insomnio

El roncar de la muerte.

Libros mudos. El tic-tac monocorde

del no tiempo. Señoreando

la oscuridad. Las olas que llaman

en angustia, en orfandad de ahogado .

Se abren las fauces del monstruo interior.

Nihilismo mirándose narciso en las pesadillas.

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Dios

Mi niñez de espada mata leones

despertará en el amanecer absoluto.

Superados el calor y el frío, los colores

de la moral y el aguardiente, ardidas

las cruces y las barricadas 

de hombres amarrados a la doctrina,

me encontraré con mi yo en el Espejo:

“¿Quién eres?”

Mis ojos de la Verdad mentirosa

musitarán, al otro lado,

la Mentira verdadera:

“Dios”.