Publicado en Naima

Trinidad

Esta trinidad naciendo

en las arenas. 

Esta madreselva 

que la piedra ningunea.

Esta aurora, color

de mi presente,

pasado en deseo,

futuro en mi ocaso

armonizado, niñez

llamando a mi explosión

de verso abrupto;

abruptos sinsabores,

los parques incorruptos,

las hadas y los árboles…

Anuncios
Publicado en Naima

Si…

Si caes al precipicio, Naima,

yo soy precipicio mullido, si arde

tu jugar, yo soy agua,

el viento de Pandoras al rescate,

si lloras,

soy pañuelo y florecer.

Si creces,

soy castillo derruido, torre

en escombros que jamás

sean cárcel…

Publicado en Naima

Adjetivos fanáticos

La enfermedad del tiempo

traes en tu esplendor, más allá

de adjetivos fanáticos, más allá

de mi orgullo, más allá de las costillas

ahogadas en diluvios.

Miras mi ver de padre invisible.

El olor del viento

que nos decora la piel soplas.

Resucitaré de los infernales

días repetidos al día primero,

aquél en que abriste los ojos

de mi existir…

Publicado en Naima

¡Bailemos!

¡Bailemos, Naima,

cubriéndonos las espaldas

(abonadas con las dianas

que floreció la tiniebla temblorosa),

hasta que la parca

quede dormida al compás

de nuestro tres por ocho allegro!

¡Bailemos, Naima, acariciados

por la brisa que nos bese

de memoria,

hasta que matemos

el despertar de la muerte!

Publicado en Naima

El tiempo y su metralla

El tiempo y su metralla

barreremos,

Naima de mis pupilas asesinas.

La distancia con inocencia

venganza será, huracán

del verso oculta heridas.

Otoños se acercan

a traer tanto silencio

que seremos mar donde 

ahogar disonancias

del ojo nuestro, paridores

de la infancia azul y cobre…

Publicado en Naima

Diciembres

Veo todos tus rostros,

Naima, y algunos me hablan

en este lado de la muerte;

otros callan los secretos

de la mujer que serás 

cuando me habite la ceguera

y el no sabor a firmamento.

Mis recuerdos, flores de mi instinto,

de mi abrazo eternizado en ti

son el pasillo donde gateabas

hacia los charcos, donde probaste

el eco y yo contestaba,

la minifalda que viene próxima,

donde el amor te descubrirá

dando las manos a la mitad

que te haga Uno, donde los pechos

te harán poderoso ser en lucha.

Contesto en todas mis resurrecciones,

sonrío a las Naimas que se sonrojan

y me saben, taciturnas como 

amaneceres, ángel de la guarda

en los diciembres…

Publicado en Naima

Mis ramas

Esta añoranza, Naima, cuando

grito contra la niebla 

dará la primavera a mis ramas

secas.

Se escuchan tus ojos en algún

lugar del tiempo

de mis manos, amasando

tu niñez sabrosa de luz…

Publicado en Naima

Incoloro y silencioso

El abismo, Naima, es incoloro

y silencioso.

Algunos nacen allí. Otros lo crean.

Nadie se preguntó nunca

cuántos arcos iris puede vomitar

un padre,

cuánto gritar soportan sus piernas.

Nosotros jugábamos a ser camino, 

con los ojos abiertos,

pero la miseria sabe siempre más

y crea malahierba con ojos y dardos.

Publicado en Naima

Aliento sordo

Estos cristales rotos donde clavas

tus pies, Naima,

son la frialdad del destino

en la niñez de aliento sordo.

Partí todos los reflejos al tirarlos

contra la noche de boca inmensa,

y aún vienes azucarada de mañana

por donde hierve la edad adulta,
.
la maldad del vaho sarnoso.

¡He masticado tanto espejo

que me miraba fijamente 

y arrojado las sobras al camino!

Cierra los ojos, amasaré

todos los poemas de mis vidas

para alimentar tus piecesitos 

del caminar hacia el norte…

Publicado en Naima

Mis albores

En algún lugar de la adolescencia,

Naima de mis albores, ojos

armados de animalidad última,

verás entre la niebla. 

Te crearé nuevas antorchas

que iluminen al menos tu norte.

No me importa ser abismo

para tus alas estrenar.

Me encontrarás en el lado 

de los horizontes, acicalados

de desnudez y lirios temblorosos. 

Crecerán tus caderas en las manos

del tiempo rígido, tus pechos 

amamantarán la vida en terceras mayores,

y yo ya seré niebla arrinconada,

convertido en papá 

en las sonrisas de la tarde…