Publicado en Naima

Mi ser pájaro

Me dispara el destino indolente,

Naima,

en ambas piernas,

orgulloso de vencer mi inmortalidad

para con la niebla que trago

al regalarte amaneceres,

coloreados con tu infancia.

No sabe que soy el camino.

No sabe que tú, el caminar

de mi ser pájaro…

Publicado en Naima

Viajeros de primera

Cuando la realidad y el tiempo

insobornable

se den la vuelta

seremos magos de primera, Naima.

En gominolas convertiremos

toda la muerte sin bolsa

en el contenedor de los hombres sin sonrisa.

Quizás en ola de mar sin ceño

las palabrotas de dientes largos,

en serpentinas las balas

que caguen las pistolas tartamudas.

Cuando el tiempo nos robe el reloj

y la realidad borracha los poemas,

nos haremos fuertes

sobre la alfombra

sin viajeros de primera clase.

Tan personas seremos

que solo la invisibilidad

nuestra aventura podrá descubrir.

Sin gravedad dejaremos

los sueños de los niños,

construiremos albergues

en los arsenales de bombas indigestas.

Quizás vayamos a la luna

cuando un vendedor nos ataque,

y nos negaremos a hipotecar

estrellas para comprar una plancha.

Publicado en Naima

Mujer luna

Viene la tormenta, Naima,

pero nosotros gritamos más alto.

Se hará de noche

y luciérnagas del antaño

seremos, niños invisibles

que el monstruo no descubra.

Viene la tormenta, Naima,

pero nosotros llovemos torrenciales,

allá donde el muro haya que derribar.

Se hará de noche

solo cuando yo cierre los ojos,

y entonces, tú el sueño,

mujer luna, el no tiempo…

Publicado en Naima

De mi voz en tus manos

¡Sopla, Naima, que la luna

despierte,

que la mar sea la cuna

donde sueñe tu suerte!

¡Huele, hija de viento,

la indecible caricia

que muero en cada verso,

ayudando a la brisa!

¡Mira, Naima, que los ojos

del tacto

sean resurgir entre escombros

de mi voz en tus manos!

¡Llama, volar de jilguero,

a la puerta en la calma,

donde arropan los sueños

mi sonrisa del alba!

Publicado en Naima

Libro de Mates

He separado el mar, Naima,

y bajado

volumen a las tormentas muy enfadadas.

He limpiado las palabras de adultez

y escondido el libro de mates,

comprado un pack de gas de la risa

y el amor me ha leído la mano de jurar.

Le he puesto habla a los peluches

y dado visado, he jugado con Dios

al póker. Sabe mis trucos, también

mis cartas, pero me necesita

para conservar el empleo.

Ya lo entenderás: es el mismo que

lleva lo de las hadas y Santa Claus.

Le he mangado, en un descuido,

el reloj del Tiempo. Lo he puesto

a cero.

Ya somos inmortales otra vez…

Publicado en Naima

Mujer frente a la barba

Sueños de ojos abiertos

mi hija guarda en el joyero,

junto a las de ángel alas

y los ovarios del alba.

Caderas viste la niebla

cada bigote fruncido;

en la noche de la hoguera

viste la muerte del lirio.

Mi hija guarda todo miedo

que al soñar se le derrame,

y ojos les pinta a los sueños

y bocas que tengan hambre.

No tendrá miedo mi niña

a ser oro de rey Midas,

ni mujer frente a la barba

que rasure su mañana.

Publicado en Naima

Del odio y los diluvios

Van a secuestrar, Naima,

tu inocencia erguida,

y a alimentar mis ojos

con las sobras

de la gula. Allí donde

amanezcas, seré rocío,

el desperezar de las lombrices.

Van a secuestrar, Naima,

las noches de estrellas;

cuando sientas su brillar,

los columpios de la niñez,

la risa incorrupta, aún,

estaremos en la alfombra

mágica,

y de una lámpara con melodías

suaves,

la oscuridad saldrá, tenue

como mala hierba del odio

y los diluvios…

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Poli malo

Te ha hecho vudú,

Naima,

el tiempo puro,

libre de biblias, condimentado

de hipérboles y magias

varias. Las caderas

de tu futuro se abren paso.

Amanece la mujer

de aletargados horizontes,

y dientes ausentes, aún,

de la boca que dispara.

Un papá en arenas movedizas

te inventa un soñar de plata ,

y de puntillas,

danzas sobre el polvo

de mis recuerdos.

Una aguja de reloj

nos guiña un ojo.

La otra hace de poli malo…

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Mis guerras

Nos han hecho estridencia,

Naima,

y los pájaros cantan fúnebres

cuando el arco iris

nos ignora.

Nadie sabe que mi venganza

es un agujero negro

donde mis manos

arrojan pasados y decrépitas

sonrisas cínicas.

Sigue durmiendo, suavidad

de mis instintos,

te despertaré

al volver de mis guerras.