Publicado en Imprescindibles

Van Morrison

El jazz ruge en la cosmogonía

del león. Belfast 

en el té de las horas danzadas,

la luna abriendo paso entre el gris cielo.

Ojos marrones buscan amor

en el astral tiempo. Coordenadas

celtas tocan el amor sincopado.

Construyen carreteras y el escapar,

van, rítmica y vida,

desgañitando el silencio cegado

desde la Irlanda una vez tímida. 

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Hendrix

Da un paso al frente

el zurdo que vendió lo establecido

y se compró el caos.

Los pentagramas llenos de electricidad.

Jimmy en la catarsis, la verdad absoluta

en sus absolutos dedos.

Las tierras de electrones se abren

y se tragan su Fender desolada.

En la ciudad de la niebla, Clapton

sale de su lámpara a ver a Dios,

testigo es del blues más allá del blues,

del rock más allá de la conciencia,

de Hendrix más allá de Jimmy…

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Coltrane

A modo de jazz

cuando la plegaria es suprema,

del saxo del gigante

se dan pasos firmes, hard, como el bebop

en el Principio. El Verbo

hecho maestría, el genio

rescatado de alta mar, ahogado

en la sepultura de heroína.

Un tren azul te lleva lejos,

donde las vanguardias

se reflejan en tu negra piel

de tenor mesiánico.

Todos los cristos arrastran cruz.

Hechas con tus manos,

las notas mágicas postran

al dios de la música

ante tu pulmón no humano.

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Miles

Él pone las estrellas a la noche

si le apetece. Él dibuja

el color. Es el señor del silencio,

la negritud en forma de Dios.

Nos apunta con su sordina

y la magia abandona al truco,

el libertador del jazz, el King

of blues, el Mesías

de los milagros sonoros.

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Iggy

Quisieran a la iguana enjaulada

los insectos capitalistas. Ella

pasa de largo, libre pasagera

hacia la noche punk.

Su poder,

crudo,

nos escupe. Busca y destruye

la moral de los tanques venenosos.

La iguana asesina el pop.

La iguana es el perro deseado

en lujurias. El suicidio

de la moral constante televisado

en prime time.

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Kim

El desconcierto enlatado.

Afinaciones que arañan y vomitan

el emborrachar. El oasis de los cubos

de basura. Kim es portavoz del caos.

La juventud es revolucionaria.

La juventud es sónica y gana

en cualquier liga. Los bajos del invierno

del terror edulcorado, wharhols

clonados, el reino

del feedback en procesión.

Kim de guardiana de todas las llaves.

Senos con ojos que intuyen

y que nada saben…

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Harvey

Lee sus labios.

Son compuertas que se abren

a la tormenta fémina. Camina

por la Gran Manzana sonriendo

a la Fortuna. Una voz que se sumerge

bajo el agua, y el fuego sale,

Kamikaze, de sus pechos sarmientos.

La mujer de la lujuria con ojos

come el néctar a los versos,

toca acordes con cejilla dorsal,

te señala dónde queda el lamento

con tu rostro. Agita la isla afable

a escupitajos;

se toma el té que sale de sus ovarios

sangrantes.

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Neil

El gigante mata a los Davids en traje mormón

y rictus white, red and blue. Su honda

es una Gibson que chirría convulsa.

Tiene al Apocalipsis dando apoyo,

es como un huracán, hombre sureño.

Los espasmos son rock.

Es tan joven como la eternidad.

Vino del país del hielo a hacernos fuego.

Los Davids se escandalizan. Le rezan

a las corbatas. Neil es un bastardo

con el feedback como arma poderosa.

Es mago. En los callejones de la entereza,

sus punteos

despiertan al rock aletargado;

fluyen

las almas al compás de su fiel salmo.

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Jabato

 

Supongo que el punk fue un invento o no, nihilismos aparte, que quedó muy chovinista en la pantalla del setenta y muchos. La cultura postmodernista y el Jaque Derrida y todos esos pelmazos tenían cierta razón, y de no ser así la adolescencia se encargó de transgredir todo lo bienopensante en aquellos años tan thatcherianos. Todo lo que nos rodea lo es: desde reírnos de Eurovisión a querer cortarle la cabeza al rey de turno, desde la inocencia de Billy Elliot a Las Supernenas…
Estepa es un pueblo de rancio abolengo, o no, capillita y huele a mantecados y a obreros maltratados en la extenuante campaña Navideña.
Allí nació el inventor del punk: Javier Jabato. En España Negra cantaba como los grandes del Hardcore, como sus adorados grupos subversivos que nunca llegarán ni a Eurovisión ni a la grandeza de un escritor irrepetible, más unido a la Beat Generation que a la música pseudoreligiosa pero sí cuasi militar que recorre las Andalucías pesoistas de este ya siglo XXI (o XIX).En la Barcelona de los desaciertos o no de la España Negra que nos toca vivir ha muerto el inventor del punk. Las malas lenguas dirán las bestialidades propias de los infiernos que son los pueblos pequeñísimos de pequeñísimas anchuras de miras. Sólo fue un infortunio, una mala pasada del destino mediocre que les toca vivir, o morir, a los que no necesitan las tablas de la telebasura contemporánea para ser enormes.
Para siempre en mi elenco de elegidos del Rock. Así, con mayúsculas, con la ironía de los grandes escritores y la inteligencia y cultura impropias de esta tierra mariana y cainita.
Esperamos que critiques con fuerza y sorna todo lo corruptible que encuentres por ahí en tu nueva inmortalidad.
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Robe

El ser bizco se ha quedado ciego.

Ahora ve mejor. No distorsiona.

Lleva harapos y zurcidas las ideas.

Se sabe en todas las grandes guerras,

en todas las pequeñas causas

de los reyes gordos e hijos de mujeres

amarradas al trono.

Para princesas ya lo dijo Iniesta,

que son putas pero eso, princesas

tristes que tendrán las putas princesas…

Iniesta no es el del Barça. Este

es más de dientes cariados y colmillos

en los versos. También de éxtasis

y anfetas, y voz de aguardiente.

Sucede que ha quedado consigo mismo,

señor no sé qué García, y del susto

a su ser reflejado en el ego

se ha puesto a vomitar canciones

con alma, de esas que los pijos

del Rock de Luxe etiquetan de malas,

que son rock transgresivo y de ahí

no puede manar el siglo XXI.

Mejor ninguno, que me viá poner

deltoya…