Publicado en Bienvenida a las armas

Los generales francos

Bailaremos también

cuando fusilen a los músicos.

Inventaremos la armonía

que no sepan seguir los generales

francos (sinceros no casa bien

con los imperativos).

La síncopa de la risa contagiosa

se derramará

por los pentagramas sabor cemento.

Cerrarán los bares y las iglesias,

los amaneceres y el amor,

pero nosotros seguiremos siendo,

felinos y descompasados

como las vidas vestidas de abrazos.

Bailaremos hasta que el deseo

levite sobre nuestro mirar

pausado. El mal aliento

y los ronquidos atacarán

nuestra melodía.

Somos la soberbia sonora

de los invencibles,

terroristas de su calma,

acordes con muchas tensiones

que no sabrán improvisar

sobre la belleza de nuestros muertos.

Bailaremos aún cuando

los compases sean sordos,

cuando los pies raíces

de prisioneros mudos y culpables,

cuando no haya manos para aplaudir.

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Publicado en Bienvenida a las armas

Ars Amancio

Un tal Amancio que ama

lo que la muerte a la noche.

Un hombre hecho así mismo

como los terremotos a la calma.

Unos niños que tejen

con la madeja del laberinto,

sin risa ni beso en la frente;

el índice ovíparo del hada

señalando bondades ocultadas.

Una mafia de confetti ultra tormentas

de recio sabor pasodoble, leve

crueldad premiada con las dádivas

del reconocimiento inquisidor.

Un político que truca los dados,

un Ortega y ortigas al por mayor.

De atrezzo unas máquinas

para relojes biológicos. El amor

de Amancio. El arte de los nardos

con los horóscopos lógicos.

Santiago y abre España vestida

de Zara.

Publicado en Poemas

Bañera

En el mar de mi bañera

se bañan todos mis yos. Casi

ninguno pone impedimento

a dejar impolutos el cinismo

y la mentira. El único

que inventa excusas

es mi yo asesino, con la ropa

manchada de las veces

que disparé a quemarropa.

En el mar de mi bañera,

a punto de sal,

a veces ahogo mis sombras.

A veces el futuro nada a crol.

A veces hay diluvios

en el mirar bisiesto

de mis sequías y flores musculadas.

Publicado en Bienvenida a las armas

Fran Molero

Donde los hombres cantan acompañados del volar de los jilgueros,

la tragedia de las albas muy bernardas pare el fátum de cuchillos insondables.

Un hombre armado de piel árabe contempla el sueño arrodillado ante el tiempo

de miseria, y levanta instintivo el puño en alto, el mar respira; baila
la danza de los nadies,

la esperanza en un hatillo, bolsillos con el sol donde habitaban salmos.

En el útero de la patria suicidada,
la noche a dentadas levantó muros y oradores

de verso envenenado, cadencias
de la mentira, sinfonías que solo aplauden los amos.

Y un Fran erguido, de malagueño salitre embadurnado, asfalta al destino de canciones

que el gospel flamenco iba a parir. Se rodea el corazón de la alimaña concebida

de la mugre y los espejismos entronados, la esperanza cual antídoto de nieblas

lapa. Un grito adormecido expulsa sus legañas y el temblor que huele a vida,

de nuevo, convierte a los hombres en jilgueros, se crea la madre eterna

cuyos pechos amamanten bocas tapiadas. Fran se hace mar, y aire y serranía de linces.

Llega el fuego. Llega el buitre encorbatado. Llega el martillo sin yunque, ensangrentada

toga fusila con el verbo. Fran se queda sin hatillo. Fran es enjaulado con límites

armados de vendaval y afonía. Fran no existe. Fran no tiene puño, es melodía silenciada…

Publicado en Poemas

Lola “La Corneta”

El pasillo de las brasas, azuzando

la niñez de alfombra voladora,

me llevan a la puerta macilenta,

celeste andaluz cielo

de Lola “La Corneta”. Pedro

me espera para explorar los mundos

de la infancia, diluvios de risa

por el verano exuberante

en sillas de near. Panziverdes

mecidos por la noche que vigila

nos contemplan recogedores

de grillos, botánicos absortos

con el reloj parado en la inocencia.

Se repiten esos sábados

de onzas de Curro Jiménez y pan,

engullimos felices como

la edad adulta nos engulle,

frente a la partitura de las notas justas,

los acordes mayores que aún Paqui sabía;

Valle que hace de princesa

en algún juego de luciérnaga tarde,

la pelota hinchada apenas,

implorando atención. Lola

que ríe con el compás armonizado

de críos de ojos puros.

Me desvanezco con el olor

a siesta y el gol que Pedro

me dejaba marcar. Joaquín

y José, Pili, Loli…

Me despido y me saludan

con el hasta luego de gente

que sabe ser cosmos.

Publicado en Poemas

Los otros yos

He aquí al poeta

aprendiz de vida, llegando

a donde los otros yos

encuentran difícil respirar

del colorido, donde palabras

acarician la memoria moribunda,

la perspectiva saluda agazapada.

He aquí al desnudo cuerpo

sin género, al escultor

de la caricia de los mares, el ojo

atormentado de ser sol

sobre recalcitrante prosa, manos

de la noche eternizada de caderas.

He aquí convertido en levitar

de los fantasmas efímeros

y la evolución de los dantescos

agujeros en la piel de la llama.

Centinela del tiempo adusto,

guardián de los labios ciegos,

espada en la aurora bañada,

yo asumiendo ser abrazo

que abarque universos apenas

moldeados, del instante deudores,

de la juventud, la sangre.

Publicado en Bienvenida a las armas

General

Somos la potencia que trastabillea

a punto de ser acto. Una bandera

amolda los muertos al ataúd

y al llover. Un general vestido

de imperativos se reencarna

en justicia.

Se prohíbe el volar que erosiona

las mazmorras.

Unos señores adiestrados

y con túnica hacen el amor

a la Ley sumisa. Llenan de esdrújulas

el sentimiento. Mandan fusilar

al cielo azul.

Publicado en Poemas

Me subí al bus

Me subí al bus

que lleva a ningún lado,

con los vasos del Burguer moribundos,

y restos de guerra adolescente

manchando la moral

(falsa como todo lo impuesto),

de grisáceos fantasmas

que mueren en la siguiente parada.

Obviamente no pago billete,

me cuelo como haré

en el paraíso de la religión de moda,

mártir al menos el día de canonización,

y viajo sin respetar embarazadas

o ancianos sin memoria.

Mis auriculares dejan asomar

la arenga de millonarios

cantantes asustados del verso,

fumo del enfado de los presentes,

y dejo entrever deseos lascivos

a doncellas ceñidas de reggaeton

e impostura que cruzan por las ventanas.

Me subí y seguiré subiendo

porque los rumbos premeditados y en cruz,

las vacaciones en todo incluido,

los partidos ganados sin bajar del bus,

las horas a evitar el tráfico que insulta,

los partes meteorológicos repetidos,

y la espera a la muerte puntual,

no van conmigo.

Publicado en Bienvenida a las armas

Pasaportes

Dejaremos pasar

a todos los que sueñen

sin sentido. Luego a los poetas

que no necesiten espejo ni ego.

Más tarde nos uniremos

a los que tiran fronteras

en sus acordes. Los genios

de las lámparas más bolladas,

los vientos que borren el amor rancio,

las tormentas silenciosas,

los cuentacuentos, las mamás

con regazo de recambio,

los indicios del beso, los abrazos

de cualquier talla, yo en día

de resurrección.

Dejaremos pasar a todo

el que tenga esperanza.

Veréis, por muchas noches

que arroje la corbata enojada,

con la luz del fuego infernal

donde ardan los pasaportes.

Publicado en Naima

Niñez abierta

Somos cometas.

Somos el viento que agita

nuestro volar, la prisa

de la niñez abierta

a fabular molinos con gigantes

atiborrados de no egoísmo,

los que encienden la noche

para amiguitos con miedo.

Los puntos de las preguntas,

los paréntesis de las dudas.

Somos Naima y su papá

con capa raída de héroe,

la comba, la ternura de la suerte,

el armisticio azul del mar.