Publicado en Poemas, Sin categoría

Mi segundo poemario (ya en papel)

Tengo el honor de presentar mi segundo poemario: Poesía al acecho.

Gracias a todas las maravillosas cosas del universo por entrar en mis torpes versos…

https://www.libelista.com/products/716597-poesia-al-acecho.html

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Publicado en Naima

Trinidad

Esta trinidad naciendo

en las arenas. 

Esta madreselva 

que la piedra ningunea.

Esta aurora, color

de mi presente,

pasado en deseo,

futuro en mi ocaso

armonizado, niñez

llamando a mi explosión

de verso abrupto;

abruptos sinsabores,

los parques incorruptos,

las hadas y los árboles…

Publicado en Esmeraldas

Tú regazo

Con absoluto nudillo de universo

llamas 

a mis ausentes vidas.

Tu regazo en todos los intentos 

de primavera. Vuelvo a las hadas

de la niñez. Me acaricias

con el viento tenue, el alba

envuelto en tu ausencia tímida,

los pétalos en fragancia de tu aliento.

Mi niñez y tu regazo.

El Guadalquivir y su abrazo.

Sanlúcares en los ojos raudos,

Esmeraldas armonizando…

Publicado en Poemas

La muerte y Dios

Ensordecedor el espacio,

   un beso en el rostro macilento del pasado,

el despertar del monstruo siendo esquinas

que doblar, el deseo

hipotecado, fusilar de los dados

al 2 negro apuntando.

Viene el desconcierto a arropar

todas tus actuaciones con el público

bostezador. Muere 

la muerte y Dios. Quedar

como agujero negro, gula

de mis asesinatos, de mis errores,

de mis manos de dedos astillados,

de mis mendigas y soñolientas 

brújulas.

Un hombre aparece en el espejo

con el rostro culpable

de todo Pecado registrado en la culpa,

apuntando al aire. Pero

es que a veces, respirábamos

cuando Dios se echaba aún la siesta…

Publicado en Bienvenida a las armas

El Sistema

El Sistema 

tiene bajo llave

todos los adjetivos;

todas las claves

de la melodía que rema

clonando destinos.

El Sistema bosteza,
.
nos arropa como una madre

porque se cansó

de adoctrinar nuestra hambre,

y ocultar las certezas

del abismo sin Dios.

El Sistema nos dibuja 

los ojos por la mañana.

El Sistema actúa

y homogeniza todas las albas.

El Sistema. Nosotros. Tú. Ellos.

Publicado en Poemas

Modern times

El asfalto nos robó la brújula.

El McDonald’s nos regaló la abulia.

El Cielo cerró los ojos de la esperanza.

La paga extra nos quitó la memoria.

La moral prohibió la humanidad.

La pesadilla se despertó en nuestro sueño.

Publicado en Poemas

Tras la publi

El Dios de ojos de mármol,

la paloma que mira raro y nadie

vio volar.

Jesús es tras la publi.

Uno o los tres te aman. 

Ofrezco mucho menos:

la muerte en exclusiva, la desazón

de las esperanzas huecas, atardeceres

nublados. Decid que con el Superhombre

se acabaron los anuncios,

que las palomas son ratas,

que el mármol inmaculado

también se hace añicos, 

como las almas asesinas.

Publicado en Bienvenida a las armas

Desempleado

Semanas llenas de lunes.

Compra matinal que se mofa

del reflejo. Zombies.

Indigestión de series. Burocrática

realidad. Capitalismo

de parques que gritan silencio.

Esnifados destinos.

Publicado en Bienvenida a las armas

Caverna televisiva

Enjaulados en los atuendos;

de la corrección víctimas cómplices,

arengando al balón que cuadra

los números en la felicidad de un estadio,

la sordera aplaudiendo de políticos

armados de cuentas suizas. Amor,

en los tantos por ciento invisible;

odio en las secuelas del sueño.

La jaula nos adora: somos el quid

de los himnos desafinados.

Descafeinadas banderas cuales

velo de la ceguera, en la caverna

televisiva y platónica.

Publicado en Poemas

Plaza de la niñez

Me he sentado 

en el regazo de mis recuerdos.

A veces

demasiado aterciopelados del no usar,

otras empolvados bajo el yugo sin escrúpulos

del tiempo incólume y manco.

Me he sentado con la invisibilidad

de mi edad adulta, en la plaza

del ayuntamiento taciturno, los quioscos

asomados a cazar infancias,

los naranjos adormecidos

vestidos de primavera protectora. En “La Parrala”

goles de Butrageño, humo de cigarros

ochenteros, niños a la piola 

contra el muro blanquecino del mercado de abastos,

fútbol de naranjas con Aguadulce 

como césped. El reloj de la plaza tardaría aún

en medir el crescendo de la tarde de domingos.

Mi yo niño me mira unos segundos; 

se funde luego en el rojo y blanco

de las lozas del pueblo.

En el reflejo del anochecer

no encuentro aliado: soy el fantasma,

la nota discordante en la armonía.

Vivíamos en sueños de pajarillos

cantores, con los ojos llenos aún

de casas caleadas. Me despide

el pasado. Marcho con los pies

hablantes

y mi ser revestido de inmortalidad…