Publicado en Bienvenida a las armas

El Sistema

El Sistema 

tiene bajo llave

todos los adjetivos;

todas las claves

de la melodía que rema

clonando destinos.

El Sistema bosteza,
.
nos arropa como una madre

porque se cansó

de adoctrinar nuestra hambre,

y ocultar las certezas

del abismo sin Dios.

El Sistema nos dibuja 

los ojos por la mañana.

El Sistema actúa

y homogeniza todas las albas.

El Sistema. Nosotros. Tú. Ellos.

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Publicado en Bienvenida a las armas

Desempleado

Semanas llenas de lunes.

Compra matinal que se mofa

del reflejo. Zombies.

Indigestión de series. Burocrática

realidad. Capitalismo

de parques que gritan silencio.

Esnifados destinos.

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Caverna televisiva

Enjaulados en los atuendos;

de la corrección víctimas cómplices,

arengando al balón que cuadra

los números en la felicidad de un estadio,

la sordera aplaudiendo de políticos

armados de cuentas suizas. Amor,

en los tantos por ciento invisible;

odio en las secuelas del sueño.

La jaula nos adora: somos el quid

de los himnos desafinados.

Descafeinadas banderas cuales

velo de la ceguera, en la caverna

televisiva y platónica.

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En el universal destino

En el país de los trajes sabor mierda,

en el país del Esperpento por espejo,

en el del Casado con la soez ramera,

en el del Rivera que gritó primero,

en la purpurina del oro que fue,

en la mentira sabor monarquía,

en la Vox de Imperio cruel,

en el visón de la no empatía,

en el escudo del íbero en tangas,

en el universal destino enjaulante,

en el juicio sin piel al truco del hada,

en el franquismo nato no vinculante,

en donde era mi patria,

en donde era mi infancia,

en donde nadie es verdugo,

en donde nada es oscuro,

en donde Dios es cojones,

en donde se aspira a ser noche,

en donde España se ahorca

en donde el ayer es ahora…

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Yo acuso

Yo acuso 

a todas las lenguas en hielo y ronquido.

Yo acuso a todos los chamanes televidentes,

a la pestilencia neoliberal oculta

muerte bajo la alfombra persa,

en los palacios que abren fuego

contra el florecer de las sonrisas.

Yo acuso a todo Zola de espejo y pose

pilar fútil de las nuevas del Mein Kampf,

putas de los voceros de la noche, balas

y gatillos susceptibles de entonar imperativos.

Yo acuso a la Verdad de los salones patrios

de patear a Max Estrella en enésima

resurrección del esperpento.

Yo acuso al siglo XIX de ser excesivamente carlista, 

de que los fantasmas apestan

a jaula y jeroglíficos hispanos…

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La maldad en pubertad

La maldad en pubertad

masajea el útero patrio, lo estimula

con la niebla en clítoris de adjetivos.

La maldad de no reflejo en las aguas

que se abren,

en orgasmos derramados 

en arengas milicianas, fúmase

al pueblo en combustión rápida;

la precoz matanza 

del silbido en allegro, la flor carnívora

de los cementerios, fuerte

en la venganza del olvido, 

se hace doncella. Llagas de Cristo

sangran sobre el asfalto 

y el iPad. Los usureros de la noche

por costumbre empiezan a devorar

versos. Su gula es invencible,

negritud de los avernos

en rojo y gualda, negritud

de los rincones en animalidad

violando, hedor sobre las flores muertas.

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Resucitar

Difícil tarea la del verso incorrupto

la del verso de ironía cargado,

cuando

la realidad es una pantomima

embadurnada de excrementos.

Soy el moro apestoso

y el negro mantero, el maricón

de Chueca y el marxista dialéctico

de barba mal cuidada, el histrionismo

en vuestro orinal de odio y balas. Simplemente,

disparad a todas mis vidas,

será un placer resucitar

con la barricada bajo el brazo,

con la dentadura en las manos

del Verbo…


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Verdugo ciego

Gran estupidez

el del verdugo que pretende

el olvido

solo con cortar el tronco del árbol

y hacerse un fuego:

la venganza guarda todas las semillas

que se harán sangre con el morder

colándose

por sus demoníacos ojos…

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Epítetos

Ha despertado la Historia

en medio de un plató de televisión,

basura como el cielo azul,

política corrupta, sangre roja.

Unos cámaras con contrato

hasta publicidad son los únicos

que no aplauden. Ana Rosa

nos dice cómo vivir y a quién

idolatrar. Ana Rosa siempre

ha estado ahí, antes que la televisión.

La Historia tiene hambre.

Un emperador romano 

con Photoshop y mamadas subvencionadas

te sugiere como manjar. 

Ana Rosa se cree importante

porque le han escrito un libro.

Alguien vota hipnotizado

y le toca una muñeca hinchable

feminazi…

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Procés del esperpento

Con la verborrea del “¡apunten, fuego!” unas lenguas en busca del gag

juzgan como quien pela patatas, chusqueros de guardia perenne 

no vayan a romper las españas en procesión y carlistas guerras de mear

sobre el vómito; esos catalanes de cuernos y autopistas puyolistas merecen

quedar afónicos, pagar los cristales nuevos que partimos los españicidas,

pudrirse en las mazmorras de nuestro castellano absolutismo de tercera.

Vosotros, jueces cuyo adjetivo inmundo no quisiera de ungüento de la herida,

os pajeáis con Cánovas del Castillo,
medievales con el anatema por bandera

mil años que duréis en el Reich del PPSOE y derivados, cuales mamporreros

chupa decretos que al pueblo sodomizan  con viagras no visibles.

A alma de pana que escondíais  con el fusil, vuestra lengua sabe a verbo del Infierno,

se olvidó por el instinto de matar, desplumar águilas en la democracia intangible.

Está prohibido matarlas por peligro de extinción.

Sois los pollinos de los universales puntos.

Estamos hartos de morir derrotados por vuestra Razón.

Somos la luz enjaulada en la cínica noche del luto…