Publicado en Bienvenida a las armas

Open Arms

Nos cortarán la luz

cuando seamos ciegos. Invadirán

los templos, las flores

las harán carnívoras y

de derechas. Los semáforos

estarán en rojo

hasta que le salga de los huevos

al capitalismo y al señor

guardia.

Europa te pedirá la Play Station

y el juego de abandonar

personas en el mar muerte;

Dios, prueba de ser cristiano

viejo, los brazos saber abrir

en caso de que la suerte,

del que llora en el espejo,

huela a asesinato y fin.

Una Europa maquillada

de soberbia

se asoma a los balcones

de emperador. El Ego

come sus miserias,

se silencia

la humanidad. A Dios

se mata, la oscuridad

nos nace.

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Publicado en Bienvenida a las armas

Los demonios tartamudos

Esta tierra indigesta de terrones,

donde arrepentidas

sombras

de luz se preñan de orden

y ley,

despierta carnívora el caos suicida.

Centinelas ojos de caínes,

anochecidos

cuales tragedias

del colmillo en los jazmines,

miran con la venganza,

cicatriz de las banderas

asesinas. Un toro

de cuernos arrancados

embiste con la furia

de los ciegos. Ogros

engominados rezan al caos

que los bañe en sangre,

frotadas por la curia

católica las espaldas

con bocas en negritud.

Se llama España

al fátum con billete

de ida.

Una luz, tenue

como los fantasmas

por grilletes atrapados,

insondables, alumbra

las escenas del Crimen

en regresión y adjetivos.

El toro duerme engañado

en pesadillas rojas,

alaridos

de ogros atormentados

por romper el himen

de las olas.

Sobre abeles en filas

crea Dios el odio

y la nerviosa risa

de los demonios

tartamudos…

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Humano estentóreo

El tiempo me ajusta en su muñeca,

sórdido y casi ciego,

la eternidad se indigesta

de mis plegarias, mendigo

el abismo para tiraros a todos.

El aire se molesta de mi hedor

a humano estentóreo

con cuenta de banco. Saludan

las nubes, como siempre.

En el brazo del espacio donde habito,

un deseo de tatuar quijadas

en las nucas del día

permanece.

El tiempo me ajusta en su muñeca;

mientras, una realidad traslúcida

corta las manos que hablan,

las que son tacto

ante la injusticia

de nacer para ser arma.

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Ayuso

Inmaculada piedra retocada de cazmín,

sobre la cátedra del poder,

atonal,

cual niebla en los finales

que ofrece la lapidación,

acuchilla el aire con su gris

decimonónico.

Levedad lánguida, volcán

ante los flashes de la farsa

oculta entre bambalinas,

La hija de Cartago

mueve su feminidad aletargada;

ventrílocuos de los diluvios

y langostas en ejércitos,

pronuncian el discurso,

se despereza el nuevo Reich.

Centenares de acuñados

dineros con mordazas y cárcel,

manan de la fuente

de la eterna corrupción.

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Quijotesco

Digamos que soy quijotesco

en el verbo y el facer,

que me voy de parranda con gigantes

hasta que cierren las calles

y la inmoralidad se asuste. Digamos

que maldigo a los que encarcelan

los sueños y entierran a los obreros

y a los pícaros. Digamos

que los mancos deshacen los enigmas

y los nudos de la historia enrevesada.

Digamos que los unicornios

no tienen pasaporte y los deportamos

a la oscuridad de los adultos.

Digamos que somos asesinos

sin necesidad de espejos cóncavos.

Digamos que divagar oculta el asesinato.

Digamos que somos dioses de barro.

Digamos que llegará el día en que nos estrellen contra el suelo.

Digamos radical a quien imite

a Max Estrella. Digamos sociata

a quien vista camiseta molona,

y rejuvenezca a los podridos muertos

y escuche indie pop.

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1000

1000 días

aguantando la respiración

ningunean muchas narices.

1000 días

empluman muchas alas de águilas ,

afilan muchas lenguas invisibles

que se arman de sol.

1000 días

empedrando de estraperlo y dádivas

al destino universal,

convierten en fantasmas

a los santos inocentes,

marcan goles fuera de juego

a la humanidad raída, omnisciente

vuelve al General de atrezzo.

Las españas de espadas armadas

sacan brillo a las biblias propias,

se encarcelan los epílogos

1000 siglos, la redención del fascismo

colmillea de noche las auroras…

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Himnos afónicos

Esta piel nuestra

vestida de himnos afónicos,

la pana que mudamos

por el chalet a las afueras del infierno,

la verdad que murió de timidez

en donde las cámaras no grababan,

el yo que nos venció vistiendo

de sodomas la existencia…

Unos se atreven a inventar

esperanzas con las flores

que nacen de sus manos.

Otros son tijeras de podar,

hachas que amputan el abrazo,

compuertas cerradas

al devenir de las aguas.

Esta piel de lobo oculta

el diluvio, las arcas

son caballos de Troya,

Dios, el acomodador comunista,

nosotros pasábamos

por el mar con flotador caro,

por si acaso….

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Twitteros

Twitteros armados de anonimato

arengan,

temerarios virtuales. Contestan

los del otro bando,

envalentonados de lengua

sin copyright, hacedores de pan

y circo, quevedos de tercera

con el léxico manco

e índices susceptibles de disparar

al contrario.

Un corazón y la revolucionaria

causa sonríe en la habitación

alquilada al sistema, donde se pajean

los twitteros endiosados de verdad,

de OK Diario o panfletos

de ego progre, vendiendo su razón

de iPhones y zapatos de 100 euros.

Es como un juego de la Play,

pero la realidad es débil, y la ley

del Homo homini lupus es peso

que ningún Atlante pudiera soportar

sin ser devorado.

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13

Se aliaron con los gritos de la noche.

Un aliento de volcán traicionero

arrancó trece rosas al trino

del volar. Ellos sabían ser invierno

de memoria. Lustró Caín

sus botas marchitadoras.

¡Llovió tanto sobre las sepulturas

del olvido! La primavera

abrió los ojos desde el infierno.

Donde la esperanza

desarma a los inmortales asesinos,

brotaron manos y regazos perennes.

13 rosas se marchitaron con el frío

de almas mendigando paz.

Unos caballos invencibles

relincharon y la muerte entendió

la señal. La primavera, en desmayo

de madre, quito las espinas

y escondió el color…

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La mano zurda

Una esperanza vestida de luto y ataúdes reumáticos es España, donde los prólogos los escriben imitadores carlistas de Valle Inclán. En España hay un pájaro que vuela de memoria con los ojos arrancados por la libertad, también un toro que huele a medioevo e invierno de Guerra Civil. Las mujeres que limpian siempre, nunca hacen topless y llevan alguna caries en las bocas que no han besado nunca a alguien por amor.

En España se hace la guerra cuando nos deja el trabajo y todos llevamos quijada de burro en la mano zurda. Todos tenemos una flor que se murió de aburrimiento cuando mirábamos la tele. Hay una diosa que habla en Tele 5 con la profundidad de las faltas de ortografía y el hedor del azufre pasado en los fogones. En España nos hemos quedado sin banderas porque se las han comido los españolísimos. El cielo es azul y huérfano, llueve poco aquí…

Nos miran los fantasmas con nuestro propio ver. Cuando las barcas se hunden en las bañeras se dispara a los presentes para que no sean futuro, se les quita la piel de obreros y se pinta de moros que venían a comerse nuestro sueño de imperio.

En España tenemos un telescopio para mirar las bellezas del norte, que son rubio inmaculado como las vírgenes bajo palio. Aquí estamos siempre al sur de todo, vivimos en blanco y negro y negamos que hagan falta brújulas para encontrar el horizonte. Somos arbustos sin flores, cuyas raíces parasitan de olvido y sangre de guerras siamesas.