Publicado en Poemas

Aprendices

La plaza se maquilla

de azahares que hablan.

Recién horneada, una luna

viste a los lobos buenos.

La calle empedrada serpentea

con nobiliarios aires de invierno.

En la biblioteca donde los sueños

se arropan, varios puños

en alto secan las tormentas.

Hay un parque fuera;

aprendices del asesinato último

son adoctrinados

en soberbia de diluvios,

y en la custodia de cualquier sistema…

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Publicado en Bienvenida a las armas

Obedience is coming

Tercer poemario, segunda parte de la trilogía “Bienvenida a las armas”.
Gracias a todos los que hacéis del mundo un sitio un poco mejor…

Publicado en Poemas

La piel en pausa

Este resucitar de los relojes,

erosión en mi trinchera,

asfalta la piel en pausa.

Hubo un tiempo anterior

a los bombardeos

donde las flores eran verbos;

los amaneceres,

mi desnudez que hablaba.

Ahora que la madurez

ha manchado la inocencia

de perpetuidad, acuchillo

a mi propia sombra

los días de paga y los árboles

se postran ante mi paso

inseguro. Me conocen

en los confesionarios

de los confines del mundo,

llevo la marca del pecado

en alguna de las vidas

que no supe domesticar.

A veces, cuando la humanidad

se hace la dormida,

hago ruido para despertaos

en mitad de la pesadilla.

Nadie me ha descubierto aún

cepillando mi traje

de Superhombre taciturno…

Publicado en Escritos

No habla español

El metro para en Sainz de Baranda. Algunos pasajeros comprenden la que se avecina y cambian de vagón aparentando no ver a los skinheads que entran atronadores. La camaradería los envalentona y desafinan sus canciones de odio.
En el fondo hay varios perros flautas que hablaban con magrebíes sobre la vida en el Madrid de la crisis. Se cruzan miradas. Una mezcla de miedo y asco se respira mientras son engullidos por los túneles anónimos. Los pitidos y la velocidad armonizan las patadas, los arañazos, la violencia de adolescentes ad libitum, observados por atónitos testigos.
En Diego de León , apenas unos minutos luego de la batalla consumada, entra la policía. Sangre, cristales rotos, algún desmayo.
Una mujer mayor de rasgos orientales saca un pañuelo y limpia la sangre que brota en la frente de un skinhead sin aliento. Se baja en Diego de León, a limpiar la casa del padre de uno de los de extrema derecha. Nadie le da las gracias. Tampoco lo hubiera entendido. Casi no habla español.

Publicado en Bienvenida a las armas

15 años

Hacia el norte se arrastraron unas barbas

de donde las manzanas cuelgan.

Un sinfín de penes cargados

con hímenes degollados

presumían de fuerza y sudor agrio.

Llovieron como llueven los cosmos

hartos de expansión. De sus

bocas sacaron los meteoritos

que acabaran con el color de la vida.

Un juez con el ojo guiñado, un útero

que desea el vendaval sabor muerte,

con las palabras llenas de crimen

unos tertulianos, una muchacha

que lo mismo inventó la ninfomanía

para sátiros que violan el aire

que no respiran.

15 años de cambio de piel,

de inventar nuevas manzanas,

de perder la costilla, de que

princesas no armadas

vayan solas, sin hada y sin sostén.

Publicado en Bienvenida a las armas

Primera quijada

Unos infiernos con piernas marciales

y paso síncrono

se derramaron en mi camino.

Pasados enjaulados, fustigados

de olvido

pretendieron enfriar la eterna lava

soplando desde tan lejos

como hombres sin niñez.

Desnudos ante el pelotón del ejército

incontable, la vejez avanza

y la esperanza cojea de Dios

que muere, como en todas las guerras.

La lepra avanza más rápida

que el mundo, a mucho de la primera quijada 

cuyo grito apestaba a desamor.

Publicado en Poemas

Mi yo futuro

En el ERE de mi yo futuro,

altisonante harapo

del aspirante a Dios colérico,

habrá fallos de forma. La erosión

de la verdad

y sus fiscales corruptos

no harán mella en mi epílogo lunar,

no harán odio lo ya moribundo,

no harán lágrima de la sequía de los pétalos.

Me iré a sacar brillo a las estrellas

de los mansos, a robar

esencias,

a evitar los adioses y la pleamar.

Volveré en la edad adulta,

ya cual Superhombre,

cirugía filosófica que no os importa,

con la letanía hecha, el pobre

desnudo esperando

el estandarte con mi rostro ahogando 

las olas…

Publicado en Bienvenida a las armas

La derrota despierta

Somos la derrota despierta,

el desierto donde inventar

el medir del no tiempo presos.

Somos la voz de la cuneta

lanzando paladas al mar,

la ceguera con los ojos abiertos.

Somos el pueblo embalsamado,

la sombra robada al fantasma,

la muerte que habla de usted.

Sois el reír del sino atascado

en las dunas de la atalaya,

el diluvio nadando en la sed.

La luz vestida de ausencia,

el salmo de memoria, la boca

de la mentira, la saliva

de la garganta en penitencia,

el alud que sepulta la aurora,

la ignominia viviendo su prisa.

Publicado en Bienvenida a las armas

Escombros

Estos escombros 

que derribara la ceguera de la historia,

fueron amputaciones

a mi yo abrazo.

Hubo quizás un tiempo

en que Dios nos quiso de veras,

donde todos fuimos niños

y el desamor una pesadilla intrascendente.

Llegaron las máquinas del hombre nuevo

con los versículos borrachos,

adoradores de la sangre derramada,

y trajeron una paz con la trampa

del tiempo inoxidable. Quitaron

los espejos y mis ruinas

se vistieron de Señores Hydes

huérfanos de trincheras justas.

Milenios usaron como estandarte

de la muerte armadas de silencio,

mas seguimos siendo flores,

sin evolucionar 

a cuchillos de la noche en ciernes. 

Publicado en Bienvenida a las armas

Caribeño son

Los problemáticos problemas

se ocultan en el ataúd de la cleptocracia.

Un caribeño son de merengue negro

menea a los esbirros del rey,

mientras degollan

cabezas pensantes en las mamadas

al falo monárquico, esdrújulo, lúdico.

Cuatro forasteros de mosqueteros,

en prime time discuten cúbicos

quién hace de d’Artagnan,

quien se folla

a la Ley y el Orden de bíblico verso,

quien hace de gañán, pajillero de Twitter,

quien de Porthos salvabanderas.

Mentiras de Apocalipsis, armas de líder

en manos bufonas, juramentos de mierda,

tahúres apostando nuestras vidas de enero

con el alba del planeta. Ahogados

en sus caminar de cabeza por el fango

sonreímos. Hasta la treta

de los ases en las mangas

permitimos, crédulos

porque vivir con esperanza

da a los muertos mucho vértigo.