Publicado en Poemas

Me amanece

Me amanece la cizaña

de la gente en erupción.

Los ladridos del vecino,

regañando a los árboles

en alopecia otoñal,

los perros declamando

odas a lo ingenuo, me resucitan.

Me amanece la cizaña,

habita en el vacío círculo

de mi yo aparcando,

de mi yo muriendo

en las penumbras de la tarde

fósil. Me amanece la noche,

y ahí ya me rindo a los infiernos:

conocen al Dios

del que me río cuando

se olvida de señalarme los caminos

menos iluminados por Su sombra.

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Publicado en Bienvenida a las armas

Open Arms

Nos cortarán la luz

cuando seamos ciegos. Invadirán

los templos, las flores

las harán carnívoras y

de derechas. Los semáforos

estarán en rojo

hasta que le salga de los huevos

al capitalismo y al señor

guardia.

Europa te pedirá la Play Station

y el juego de abandonar

personas en el mar muerte;

Dios, prueba de ser cristiano

viejo, los brazos saber abrir

en caso de que la suerte,

del que llora en el espejo,

huela a asesinato y fin.

Una Europa maquillada

de soberbia

se asoma a los balcones

de emperador. El Ego

come sus miserias,

se silencia

la humanidad. A Dios

se mata, la oscuridad

nos nace.

Publicado en Bienvenida a las armas

Los demonios tartamudos

Esta tierra indigesta de terrones,

donde arrepentidas

sombras

de luz se preñan de orden

y ley,

despierta carnívora el caos suicida.

Centinelas ojos de caínes,

anochecidos

cuales tragedias

del colmillo en los jazmines,

miran con la venganza,

cicatriz de las banderas

asesinas. Un toro

de cuernos arrancados

embiste con la furia

de los ciegos. Ogros

engominados rezan al caos

que los bañe en sangre,

frotadas por la curia

católica las espaldas

con bocas en negritud.

Se llama España

al fátum con billete

de ida.

Una luz, tenue

como los fantasmas

por grilletes atrapados,

insondables, alumbra

las escenas del Crimen

en regresión y adjetivos.

El toro duerme engañado

en pesadillas rojas,

alaridos

de ogros atormentados

por romper el himen

de las olas.

Sobre abeles en filas

crea Dios el odio

y la nerviosa risa

de los demonios

tartamudos…

Publicado en Bienvenida a las armas

Humano estentóreo

El tiempo me ajusta en su muñeca,

sórdido y casi ciego,

la eternidad se indigesta

de mis plegarias, mendigo

el abismo para tiraros a todos.

El aire se molesta de mi hedor

a humano estentóreo

con cuenta de banco. Saludan

las nubes, como siempre.

En el brazo del espacio donde habito,

un deseo de tatuar quijadas

en las nucas del día

permanece.

El tiempo me ajusta en su muñeca;

mientras, una realidad traslúcida

corta las manos que hablan,

las que son tacto

ante la injusticia

de nacer para ser arma.

Publicado en Bienvenida a las armas

1000

1000 días

aguantando la respiración

ningunean muchas narices.

1000 días

empluman muchas alas de águilas ,

afilan muchas lenguas invisibles

que se arman de sol.

1000 días

empedrando de estraperlo y dádivas

al destino universal,

convierten en fantasmas

a los santos inocentes,

marcan goles fuera de juego

a la humanidad raída, omnisciente

vuelve al General de atrezzo.

Las españas de espadas armadas

sacan brillo a las biblias propias,

se encarcelan los epílogos

1000 siglos, la redención del fascismo

colmillea de noche las auroras…

Publicado en Bienvenida a las armas

Twitteros

Twitteros armados de anonimato

arengan,

temerarios virtuales. Contestan

los del otro bando,

envalentonados de lengua

sin copyright, hacedores de pan

y circo, quevedos de tercera

con el léxico manco

e índices susceptibles de disparar

al contrario.

Un corazón y la revolucionaria

causa sonríe en la habitación

alquilada al sistema, donde se pajean

los twitteros endiosados de verdad,

de OK Diario o panfletos

de ego progre, vendiendo su razón

de iPhones y zapatos de 100 euros.

Es como un juego de la Play,

pero la realidad es débil, y la ley

del Homo homini lupus es peso

que ningún Atlante pudiera soportar

sin ser devorado.

Publicado en Bienvenida a las armas

13

Se aliaron con los gritos de la noche.

Un aliento de volcán traicionero

arrancó trece rosas al trino

del volar. Ellos sabían ser invierno

de memoria. Lustró Caín

sus botas marchitadoras.

¡Llovió tanto sobre las sepulturas

del olvido! La primavera

abrió los ojos desde el infierno.

Donde la esperanza

desarma a los inmortales asesinos,

brotaron manos y regazos perennes.

13 rosas se marchitaron con el frío

de almas mendigando paz.

Unos caballos invencibles

relincharon y la muerte entendió

la señal. La primavera, en desmayo

de madre, quito las espinas

y escondió el color…

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La mano zurda

Una esperanza vestida de luto y ataúdes reumáticos es España, donde los prólogos los escriben imitadores carlistas de Valle Inclán. En España hay un pájaro que vuela de memoria con los ojos arrancados por la libertad, también un toro que huele a medioevo e invierno de Guerra Civil. Las mujeres que limpian siempre, nunca hacen topless y llevan alguna caries en las bocas que no han besado nunca a alguien por amor.

En España se hace la guerra cuando nos deja el trabajo y todos llevamos quijada de burro en la mano zurda. Todos tenemos una flor que se murió de aburrimiento cuando mirábamos la tele. Hay una diosa que habla en Tele 5 con la profundidad de las faltas de ortografía y el hedor del azufre pasado en los fogones. En España nos hemos quedado sin banderas porque se las han comido los españolísimos. El cielo es azul y huérfano, llueve poco aquí…

Nos miran los fantasmas con nuestro propio ver. Cuando las barcas se hunden en las bañeras se dispara a los presentes para que no sean futuro, se les quita la piel de obreros y se pinta de moros que venían a comerse nuestro sueño de imperio.

En España tenemos un telescopio para mirar las bellezas del norte, que son rubio inmaculado como las vírgenes bajo palio. Aquí estamos siempre al sur de todo, vivimos en blanco y negro y negamos que hagan falta brújulas para encontrar el horizonte. Somos arbustos sin flores, cuyas raíces parasitan de olvido y sangre de guerras siamesas.

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Intensiones del Altísimo

En esta tierra de caries en los poemas

hay un mendigo, plantado en medio

del sueño del dios que envidia a Judas.

De disminuida séptima un acorde,

despierta las cosechas

y al miedo le da dolor en el instinto.

La Trinidad no admite más dimensión.

Algunos intrépidos, temerarios

de plei esteichon tocan el claxon

en la cena de los zombies. La tierra

pare oscuridad que balbucea

el nombre de la noche, y se amamanta

de luna. Una pared macilenta

es escupida por las balas

que escriben puntos y finales.

Ahogan a hombres secos

los ríos caudalosos. La muerte

los engendró y dejó vivir de memoria.

El destino se disfraza de bandera;

una urraca nos mira y un cuervo

nos saca los ojos de cristal traslúcido.

Por el Mare Nostrum, navegan

ataúdes con el aliento de los abismos.

Por la culpabilidad insoslayable,

unos niños adoctrinados matan

a los poetas

y los bocadillos les roban.

La tenue luz proscrita hace visible

a un sol que llora. Sobre

la faz del tiempo inoxidable

un general rechoncho

entra en éxtasis y revela

las intensiones del Altísimo.

Todo lo insondable

conduce al minotauro con tricornio,

que en un televenta, alardea

de la España laberíntica,

profusa en paraísos engaña guiris

y la mirada alcoholizada de los toros.

Publicado en Poemas

Desenvaino

Esta eternidad de sabor a culpable

toca mis reencarnaciones

con el silencio en ambas manos.

La piel árida,

terreno donde cultivar avernos,

se manifiesta, pomposa.

¡Fue tan fácil ser venganza

en los albores de la sutil carne viva!

Me adornan con desperdicios

de la última cena. Los camareros

comentan mi atuendo

irrisorio, la dilectante sensación

de superar Tablas de Mandamientos.

Viene la primavera con flores carnívoras.

De mi yo árbol caen maduras espadas.

Esta senectud abocada a perecer

aburrida, a mantener batallas

similares, a reiterar lo inenarrable.

Desenvaino mi propia noche

de lobos…