Publicado en Bienvenida a las armas

Nieblas

El yang

amoldo al ying con el complejo

de los culpables tímidos.

Con aliento de piedra caliza,

un cristo de todo a euro

camina,

a escupitajos lapidado.

El ying reza con cruzados dedos;

se depila la entrepierna el yang.

Entre los suburbios en overbukin,

se nacen cien mil hijos de San Luis,

se escucha trash metal, se lucen

Levi’s etiqueta verde. El ying

es invisible, el yang camaleónico.

Un marroquí armado de tristeza

y artimaña fenicia,

sobre el mal y el bien vende

su esclavitud. También

anduvo sobre los mares nuestros,

al igual que el rumano

que nuestros sueños duerme,

roba todos los trabajos,

alienta tormentas de apocalipsis

poco hechos. Un burgués

encargado de encallar manos

obreras limpia las heridas

a Cristo, acusa de escupir

al marroquí, de ser piedra al rumano.

Largos cuchillos en la niebla europea.

Aquí,

a orillas del asfalto, el ying vislumbra

África; un bostezo da el yang

ante la costumbre del hedor a tragedia…

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Piruletas

Mi hija es la costilla de la que nacen

los sueños. Mi hija es tan poco

mía que inventa

la poesía cuando ve

Gumball y se ríe, sin saberlo,

con orgullo de su espejo

cóncavo y los acordes

que le da igual aprender.

Mi hija es intransferible

y solo esclava de sus propias metas.

Mi hija se llama Naima

y pone passwords a vuestra voz

de aliento borrachuzo,

a vuestro eco fascista,

a vuestra mirada embriagada

de primaveras marciales.

Mi hija es ya absoluta,

como el tiempo y los arco iris

que tanto os molestan.

Mi hija se viste sola

y da abrazos por instinto,

ve Frozen mil veces,

y se atranca leyendo cuentos,

no el Mein Kampf. No sabe

quién es Dios,

pero quizá un día lo invite

a entrar en su alma.

Se sabe las tablas de mates,

la de los mandamientos, no,

también sabe patinar

y cepillar a los renos de Papá Noel.

En fin, que ya que ella está

currando de niña

y opositando a princesa,

os lo digo yo: ¡idos

a otro planeta a sembrar

piruletas rellenas de odio!!!

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Cromofobia

Asustados de los hombres

con el naciente amanecer,

los gritos

del pasado mastican

del aire que brújulas mece.

¡Tantos ancianos con el puño

joven, las amapolas

rellenas de olor a horizonte,

el traje de faena inmaculado,

la sangre in crescendo hacia

el eterno coro de ángeles obreros!

Sobre la mar de los panes y los peces

un monstruo camaleónico

anda disparando

a las sirenas, cambia nombres

a los dioses mitológicos,

adorna de epopeya a asesinos

generalísimos.

Un televisor y unas fake news

exorcizan a los pinceles

del arco iris. Vestida de Cenicienta

queda la mujer que engañó

a la serpiente, las rosas

paren espinas, hacia Madrid

unos zombies come sueños

viajan desde la realidad indigesta.

Se para el Universo

a contemplar el match point.

Un telespectador emite

un venezolano eructo, un pedo

bilbaíno

provoca tumultos en Gran Vía.

La derecha siente dormido

el brazo ejecutor. Brillo

se saca al gris del NoDo.

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Polifermos

El tiempo ya no respira. Debajo de las arenas privadas

había calles de barricadas de saldo. Se prohíbe la Historia

de los hombres que silbaban. La libertad con alambradas

se pare en los juzgados. El Sol busca en la noche sombra

que proteja de Polifermos con dos ojos y apologías en uniforme.

Sudan los palacios muerte y adictos de Antena 3.

Una paga extra y un sindicato con colorines de la moral rompen

el himen. Los obreros con la mano alzada amamantan el ayer

y encuentran manjar la incógnita de la voz que les miente.

Sobre los púlpitos del mañana carraspea un televisor y finge

la mudez de los monstruos enamorados. Una bandera siente

ser ondeada por úteros que disparan niños bolcheviques

para desmembrar a base de versículos. El cielo

baja a alimentar los piojos de sus cabezas atonales, y la danza

se vuelve marcial y difícil como a las máquinas el anhelo

de un abrazo. Acaudilla la desmemoria a los soldados de la vil españa…

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Investidura

Vodevil de siete vidas en clase de hipocresía,

un sastre los viste a todos y los llaman señorías,

una pantomima tal que Sagasta se asustara

del uso vil de los versos de ladrones de palabras.

El Ken enchufa-parientes viste mal de Cicerón,

del Casado aprueba-créditos la ironía va sin don,

se sumerge en la Rivera del universo unidad,

que la noche sin estrellas compacta con libertad.

El coletas zapatista, el del chalé con piscina

se merienda la oratoria, la soberbia de la inquina,

y el Ibex va dando votos a los mejores actores,

y el público en el match point márchase al retrete,

a sucumbir al encanto, 900
limpia ojetes.

Y colorín colorado, este cuento no ha acabado.

Los catalanes Champions pierden, los de blanco

a rebuscar del No-Do glorias y otras perlas,

los vascos etarras todos, una forma bananera

de entuertos resolver en la patria de los ciegos

donde Abascal es el Cid, lo demás, un sacrilegio.

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Los girasoles ciegos

Enterrad libros en las cunetas del olvido.

Hay una cicatriz que dignifica

el rostro adusto de los girasoles.

Nuestras manos saben hablar

el grito de los muertos.

Hay un mar sordo a los diluvios,

a la sangre de vuestro arroyo desatado.

Una esperanza desentierra la memoria hermosa.

Marchitaremos vuestro brazo en alto,

espejos del odio en posición

de ataque.

Somos girasoles ciegos,

acostumbrados a la oscuridad

y los avernos de vuestro sol,

colmillos que desperazaron

el despertar del nuevo hombre.

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Primera quijada

Unos infiernos con piernas marciales

y paso síncrono

se derramaron en mi camino.

Pasados enjaulados, fustigados

de olvido

pretendieron enfriar la eterna lava

soplando desde tan lejos

como hombres sin niñez.

Desnudos ante el pelotón del ejército

incontable, la vejez avanza

y la esperanza cojea de Dios

que muere, como en todas las guerras.

La lepra avanza más rápida

que el mundo, a mucho de la primera quijada 

cuyo grito apestaba a desamor.

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La derrota despierta

Somos la derrota despierta,

el desierto donde inventar

el medir del no tiempo presos.

Somos la voz de la cuneta

lanzando paladas al mar,

la ceguera con los ojos abiertos.

Somos el pueblo embalsamado,

la sombra robada al fantasma,

la muerte que habla de usted.

Sois el reír del sino atascado

en las dunas de la atalaya,

el diluvio nadando en la sed.

La luz vestida de ausencia,

el salmo de memoria, la boca

de la mentira, la saliva

de la garganta en penitencia,

el alud que sepulta la aurora,

la ignominia viviendo su prisa.

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Caverna televisiva

Enjaulados en los atuendos;

de la corrección víctimas cómplices,

arengando al balón que cuadra

los números en la felicidad de un estadio,

la sordera aplaudiendo de políticos

armados de cuentas suizas. Amor,

en los tantos por ciento invisible;

odio en las secuelas del sueño.

La jaula nos adora: somos el quid

de los himnos desafinados.

Descafeinadas banderas cuales

velo de la ceguera, en la caverna

televisiva y platónica.

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En el universal destino

En el país de los trajes sabor mierda,

en el país del Esperpento por espejo,

en el del Casado con la soez ramera,

en el del Rivera que gritó primero,

en la purpurina del oro que fue,

en la mentira sabor monarquía,

en la Vox de Imperio cruel,

en el visón de la no empatía,

en el escudo del íbero en tangas,

en el universal destino enjaulante,

en el juicio sin piel al truco del hada,

en el franquismo nato no vinculante,

en donde era mi patria,

en donde era mi infancia,

en donde nadie es verdugo,

en donde nada es oscuro,

en donde Dios es cojones,

en donde se aspira a ser noche,

en donde España se ahorca

en donde el ayer es ahora…