Publicado en Poemas

Mi reloj miserable

Se acercará

la muerte a revisar mi atuendo

de esclavo. Su aliento

oleré, la faz

de su no tiempo asombrándome, aún,

como pubertad

de adolescentes escondidos

en morales platónicas.

Se acercará la muerte,

y tendrá mi rostro; aturdido

de mareas bajas donde Dios

escondiera mi reloj miserable.

Se acercará con mi voz,

los silencios dantescos del miedo

mostrando.

Quedo a merced del Big Bang último,

donde el blanco arranque las lenguas

a pesadillas desbordadas de futuro,

con los segundos apuntándome.

Publicado en Poemas

En la piel del tiempo

En la piel del tiempo

hay huellas de dioses curiosos,

hay lejanía que clamó otrora

el auxilio del nosotros

cuando fuimos nosotros.

La oscuridad silbaba las nanas

de los que veían tocándose

el amanecer; un orgasmo

recorría las entrañas 

de donde no hay más realidades.

En la piel del tiempo luego

hubo escamas y marchitas

prosas que aspiraron a besar.

Las metáforas se vistieron de luto,

cegaron la luna, nos volvieron

barrenderos ateos.

La piel del tiempo se convirtió

en piedra. El desamor se hizo

de aire, y silbó anciano,

como hacen los que nacen

erguidos y sabedores del fin.

Publicado en Poemas

Llovizna

Unas nubes arrepentidas de diluvio.

A lo lejos, disonancias

en las melodías de los charcos.

Un perro que buscaba amor, bautizado

y de hombres traidores en soledad.

Desfile de autos in crescendo. 

Una ventana a la realidad estilizada

por falta de asesinos. Resistiéndose

a ser tragados por la noche,

uno chavales viviendo.

Publicado en Poemas

Pinsapos

Han roto los pinsapos filas

con sus rostros sin tiempo. Miran

marciales, sabedores de toda la luz

que arrancará el ángel despechado

de mis serranas entrañas. 

Unos tenues gorriones exploran

mi inhóspito despertar. Altivos

árboles marciales se preparan

para ser barcos. Acaso,

¿no se oye el agua árabe,

cuyo caudal nunca muere? 

En el atardecer de mis sonrisas,

pinsapos insobornables se vuelven

guerreros de mis rostros eternos… 

Publicado en Naima

Diciembres

Veo todos tus rostros,

Naima, y algunos me hablan

en este lado de la muerte;

otros callan los secretos

de la mujer que serás 

cuando me habite la ceguera

y el no sabor a firmamento.

Mis recuerdos, flores de mi instinto,

de mi abrazo eternizado en ti

son el pasillo donde gateabas

hacia los charcos, donde probaste

el eco y yo contestaba,

la minifalda que viene próxima,

donde el amor te descubrirá

dando las manos a la mitad

que te haga Uno, donde los pechos

te harán poderoso ser en lucha.

Contesto en todas mis resurrecciones,

sonrío a las Naimas que se sonrojan

y me saben, taciturnas como 

amaneceres, ángel de la guarda

en los diciembres…

Publicado en Poemas

Entreabierta

Se ha dejado el pasado

la puerta entreabierta.

Chirría ésta, padece de carcoma,

y existe como el gruñir 

en las buenas acciones de muchos.

Dentro salgo con legañas, 

con la felicidad cobrando 

subsidio por olvido, los otoños

engalanados de tristeza miope,

tú solo en sueños de noches

indigestas, Dios ni sale.

Viene un viento con tu aliento

oliendo a tiniebla; empuja 

a mi yo de entonces a ser presente,

ese yo que pretenda hacerme pasado

con la venganza del futuro.