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Génesis 1:1-2:3 (II)


Me va a dar un ataque, en serio. Hace mil horas que se fue y no podemos currar, la tele dice cosas confusas acerca de ERTES por todos sitios. Le dije mil veces que teníamos que mirar otro coche, uno de esos de tercera mano por si había necesidad, pero tengo que estar yo pendiente, si no…
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¡Pues que bien! Ya no es unas horas, ya es que va a llegar la hora del café de por las tardes, ¡a saber qué cojones hará haciendo este hombre, es que de verdad que no puedo con tanta parsimonia! Voy a dejar de escribir un poco en esta mierda de diario a ver si me logro relajar, lo mejor es empezar a andar dirección al pueblo, me llevaré el chubasquero reflectante y si me para la Guardia o la Policía les explico lo que sucede, es imposible que no me entiendan.
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Me he tenido que volver, no se ve nada, ni siquiera mis propias manos de la niebla tan densísima. Era como me imagino los primeros días de la Creación cuando todavía no habría más que Dios con el mundo en potencia y en la realidad todo vacío. Creo que tomaré un ansiolítico y me meto en la cama, solo dormir me quitará este dolor de estómago y cabeza, me pasa cuando el estrés me bloquea. Escribirlo, aunque sea estúpido, me ayudará en el futuro. Luego habrá energúmenos que digan que son el sexo fuerte, que por eso nos nacieron de sus costillas, ¡hay que jorobarse! Supongo que Dios se sentiría Solo y creó aparte de los pájaros a las bestias que se arrastran y luego a nosotros para reírse y experimentar.

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¡Qué extraño! ¿Aún no ha amanecido? Tengo la sensación de estar durmiendo pero estoy en medio del salón como orquestando toda esta mierda, los relojes se han parado, tengo náuseas, creo que del estrés me va a venir la regla, un dolos descomunal, como si se me fuera a salir la Creación piernas abajo. Me da la sensación que ha pasado algo ahí fuera, es como que de pronto todo se hubiera estancado. Cierro los ojos, mas no noto los párpados, ni el roce del papel sobre mis dedos. Se me vienen a la mente la abuela, mi hermana, y las abrazo a las dos. Ricardo aparece también, no huele a tabaco, dejo que me desnude, tenemos que procrear, es para lo que Dios nos dio existencia.

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Debo de haber muerto en algún hospital sola, Ricardo debe de estar desolado el pobre, fumando compulsivamente. En la tele seguirán registrando números importunos, esa es la realidad de los hogares donde se hacinan las esperanzas, cada vez más mustias. Había que entregar una docena de encargos o más, pero ya no importa, es como el día séptimo de a Creación, aunque sin acabarla, claro, todavía no lo hemos hecho en el jardín, aún falta cambiar el fregadero en la cocina, hacer hueco a la ropa de verano. Quizás usted no esté leyendo todas esta basura de histérica, quizás se lo estoy susurrando al oído porque usted también está irremediablemente muerto, o muerta, aquí no hay guerra de lenguaje, ni el estrés de la capital, ni noticias fakes, ni virus creador…

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Génesis 1:1-2:3 (I)

En principio está todo por hacer, nos hemos mudado hace nada, sobre todo el jardín es un abismo. Me pongo así de melancólica porque es que lleva lloviendo todo el día. Intentamos mantener un acuerdo no tácito de no hacer referencia alguna a la multiplicación de casos a lo largo de la semana, pero se hace difícil cuando trabajas en tu propio domicilio, llevas zapatillas y las reuniones son online. Ricardo fuma más que de costumbre. Se resguarda de la lluvia como puede, supongo que para no discutir; sé que llego a ser insoportable a veces, pero me da náuseas el olor que se queda impregnado a la ropa.
Solemos hacer un poco de ejercicio juntos por la tarde. Dicen que sobre las 8 sale la gente al balcón a aplaudir, pero es patético hacerlo aquí los dos solos. No lo hablamos tampoco, pero sé que se vendría abajo. Yo también. Me pongo a separar lo que va en el lavavajillas de lo que no, él va al contenedor más cercano del pueblo a tirar la basura, que mira que le digo que necesitamos otro coche, pero nada, ¡como si oyera llover, nunca mejor dicho! Quizás no fue tan buena idea venirnos a vivir en medio del campo y solo bajar a Madrid a currar.

Escribo esto mientras se ducha antes de la cena, es animal de costumbres. A mi me produce placer escribir lo que se me pasa por la cabeza, sin seguir reglas ni tener que venderle felicidad a nadie. Supongo que nadie puede pensar en sentimientos mientras pasamos algo así. Bueno, ya con luz será otro día, y luego otro, y otro…

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Hoy parece que de la lluvia nos hemos quedado sin conexión wifi. He montado en cólera y la verdad es que me he pasado con el teleoperador que atendió mis quejas, bastante tienen con soportar la porquería de vida que deben llevar. Luego me enrabieto con Ricardo cuando saca su lado facha. No tengo perdón de Dios. La avería parece haber sido producto de esta incesante lluvia que no respeta ni a los muertos.

Hemos pasado la tarde, más calmados, mirando mierdas en la tele. También intermitentemente mirando móvil por si Twitter da la señal de que todo esto es mentira y ha sido una especie de broma de mal gusto. Somos solo dos, no quiero ni imaginar una situación así en un piso como el de mis padres, con abuela metomentodo y hermana repelente haciendo las veces de la versión buena de la norma.
La verdad es que la lluvia constante nos ha desconcertado muchísimo. Ahora mientras vuelvo a escribir ha escampado. Oigo a Roberto berrear esa música punk que tanta gracia me hacía cuando le conocí. Estoy segura de que mañana va a empezar a ser todo muy diferente. Ha sido así de reconfortante este día segundo.

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Menos mal que nos dio por hacer una compra más que decente el finde. Mientras yo intentaba limpiar este desorden, porque la chacha nos ha dejado bien claro que no se atreve a que la pillen viniendo para la finca, Ricardo marchó a comprar todo. Es muy meticuloso, supongo que se forjó ese carácter gracias a su vida profesional. Reconozco que es un punto a favor, menos mal que fuma, o si no, esta relación estaría muy mal balanceada hacia su lado. No hay mujer capaz de soportar que sea un hombre perfecto y no poder echar nada en cara.
Vino el pobre calado hasta los huesos, pero feliz de sentirse útil más allá del virtual mundo del día a día frente al ordenador, ahora también en las reuniones con clientes.

He llamado por enésima vez para que solucionen lo del wifi. Todo son evasivas con esta situación tan dantesca. En la ventana da la sensación que no hay más allá que esta finca debido a la lluvia torrencial. Hemos cenado casi sin hablarnos. En la tele hay un montón de imbéciles adecuando las estadísticas a sus intereses. Pareciera como si en la Creación, Dios se hubiera puesto a juntar lo seco con las aguas, lo vivo con lo muerto. ¡Joder, no sé ni porque escribo estas gilipolleces!
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Estoy escribiendo por la mañana. No quiero empezar a gritar y a romper la vajilla en la cabeza de Ricardo. ¡Resulta que no hay línea de teléfono, ni móviles ni fijo! El muy cretino me ha pedido relajación, que va a ir al pueblo a ver qué averigua. Apestaba a tabaco, creo que ha vuelto a fumar por la mañana. Normal que no tengamos relaciones hace días, me da mucho asco…

Está todo tan confuso que me da la sensación de que ha vuelto el invierno, al menos de noche, de día calor, luego frío, luego dicen algunos que no es real el cambio climático. No entiendo cómo se puede estar tan ciego a la realidad, de verdad que no…
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Profeta

No había tiempo para comprobar científicamente la autenticidad de aquella voz divina. Sabíamos que con el reloj biológico parado, el planeta no seguiría girando en derredor de su eje, ergo una necesidad imperiosa por hablar con Dios se apoderó de todos.

Miles de falsos ídolos se aparecieron llenando las pantallas en prime time. Creímos a pies juntillas a cada uno de ellos hasta que el siguiente lo derrocaba con un truco mejor. Al final necesitamos con tanta urgencia el milagro que condenamos a muerte a los impostores. Aun así siguieron apareciendo nuevos profetas con igual poca lógica que los anteriores, hasta que al borde de la extenuación, el único Dios verdadero nos regaría con un virus de dimensiones insondables.

A imagen y semejanza de Su Divinidad, aprendimos en tiempo récord a adquirir Su destreza para acabar con la plaga. El planeta volvió en sí y agradecidos por Su infinita misericordia le preguntamos acerca del porqué de aquel virus y con que fin en aquellas circunstancias. Dios, sin esfuerzo aparente, sin rastro de sorpresa o tiempo presente en Su esencia nos preguntó acerca de aquel virus y con que fin en aquellas circunstancias.

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Error misericordioso

Toda la lluvia venida y por venir

quisiera,

sobre las aguas benditas

teñidas del asesinato primero.

Todos los amaneceres

en soberbia de ser quisiera

en los pasillos de las democracias.

Todas las sonrisas del amor

quisiera

dibujadas en la bala en acto,

en los párpados de la acción

bursátil, hasta en la luna

que da pie a las mareas.

Quisiera

este sopor presente

fuera de las partituras divinas,

ninguneadas por la tormenta

musculosa, noqueada ante

primaveras recalcitrantes.

Todo el tiempo habido y por haber

quisiera

sobre la derrota pesando,

sobre los hombres acaecidos,

sobre el yo en gerundio,

fútil, armado del misericordioso

error…

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Al lado del Paraíso

Al lado del Paraíso

hay una tienda de remordimientos

de segunda mano. Venden

también biblias con finales alternativos,

y chismes sobre el perfil malo

de Dios, agua bendita

de alta graduación

sin control sanitario, y spoilers

infumables del Juicio Final

por acaecer.

Al lado del Paraíso, hay, como siempre,

pobres perennes con ITV recién pasada.

De Pascua a Ramos hacen oferta

de rezos que funcionan

como las cremas anticelulitis,

y placebos apaga llamas

del averno malísimo, estilo

Antena 3 y demás sucedáneos.

No me queda claro si al lado

del Paraíso

no va a resultar aquí mismo,

en mi ciudad,

en mi esclavitud,

en mi tiempo finito de espacios

y eternidades.

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Calcetines blancos

La muerte no lleva arrugas

en la camisa,

ni calcetines blancos.

Es puntual cuando quedamos,

y una vez, quise adivinarle

una mueca de empatía.

La muerte habla de usted

y miente para disfrutar

ser la única verdad en los telones

que decapitan la obra.

La muerte se ha cruzado contigo

en el semáforo. Una avería

provoca que este no cambie

a verde.

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Sunt

He caído

en este mismo calvario en otras vidas.

El horizonte se acicalaba

demasiado,

estaba yo abstraído

mi perfil bueno mirando,

reflejado en la alabanza

de mi yo joven.

Ahora la cruz pesa más,

gente que corre

a tu auxilio no queda. Se acaba

pronto la pubertad

y llega

la crucifixión sin avisar;

te coge de improvisto

descubriendo pegas

a los magos de la infancia.

He caído

en este mismo calvario en otras vidas.

Es consuetudinario

a los que nos dan miedo los espejos

que hacen burla, ergo sunt,

con el empeño

que robaron a mi risa.

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Tras la publi

El Dios de ojos de mármol,

la paloma que mira raro y nadie

vio volar.

Jesús es tras la publi.

Uno o los tres te aman. 

Ofrezco mucho menos:

la muerte en exclusiva, la desazón

de las esperanzas huecas, atardeceres

nublados. Decid que con el Superhombre

se acabaron los anuncios,

que las palomas son ratas,

que el mármol inmaculado

también se hace añicos, 

como las almas asesinas.

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Juicio Final

Un réquiem sobre base reggaeton,

mucha gente interina 

para lo del Cielo, españoles,

quizás la desolación en la cara

de los que tenían que vengarse,

mucho ángel enchufado,

Dios haciendo de Dios al fin,

ni rastro de arrogancia, o muy escondida.

Habrá descansos para preparar

confesiones, una tensa sensación

de indiferencia a nuestro caso.

Sobre todo habrá hombres desnudos,

sin las poltronas que arrodillan,

ni el discurso de lenguas de la noche,

tampoco el orden encañonando,

ni últimas modas que opriman

la sensibilidad. Un juicio, que como

todos,

no repartirá justicia. Más bien

tranquilidad a los crédulos.

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Panero

Esa alma reseca en la resaca

misma,

que Panero comparte a gritos

en las caladas a la última vida

que matar en los sueños,

tartamudea cuando me crea.

Esa alma de pies mojándose

en el abismo, con Panero inmune

a mis chistes afilados de noche

y estiércol,  de peonzas que giran

sobre la niñez insobornable,

se refleja en mi boca cuando besa.

Me he quitado el pijama,

afeitado los atributos de Superhombre,

cortado las uñas y la malaleche,

y oculto por mi andar bípedo

muestro mis cojones primeros,

la hijaputez de mis ojos asesinos,

mi canto invernal para mí mismo,

mis ovarios versificados, 

mi robustez ante la indiferencia azul,

la cabronada de existir esclavizado

a tener que ser. 

El agua del Abismo es fría,

resfría mis pies, muere sin querer

el caminar y a todos los Paneros

que quisiéramos ser (o estar)…