Publicado en Poemas

Con el blues en penumbra

Hay un bar con el blues en penumbra

en todas las pieles que mudé.

En todos hay un almanaque

con años que ya no sirven

y una mujer

asomando a la realidad de hombres lobos.

Hay olor a engañados

con el truco de ser felices,

un niño que es nieto del que se llevaron

una noche cuando los nacionales

miraban con la muerte y una cruz

aniquiladora. Hay también un televisor

que presume de las gestas del Madrid,

una radio envuelta en cortinas de tabaco,

una niña que nunca me mira

dentro de mi inocencia, un cromo

de Arconada, el ABC del fascismo

abierto a pescar incautos,

el ruido que tapa las cadencias del blues.

Yo soy el del fondo, allí donde

se ha fundido la bombilla.

Publicado en Poemas

Emilia

Viene a saludar la abuela Emilia y sus patios de flores en risa

observando, intentando apagar 

nuestro lento arder con el olor de su primavera privada. 

Viene con su voz total por la calle “Chica”,

suspirando odas a los nuevos muertos

        que ganara la noche y las campanas de la Iglesia de don Esteban.

La abuela dice que el sheriff de la peli

  es el malo de la de la semana pasada,

todo en el blanco y gris de los ochenta

y pocos, como pocos

recuerdos que contar de la guerra del miedo

(a algunas mujeres les cortaban los pechos

y se desangraban), oigo

cuando los niños duermen y sueñan 

con angelitos (yo con Mazinger Z).

La abuela Emilia no hablaba de políticos “que comen de la olla grande”,

y te hace leer el prospecto de la medicina de Don Antonio,

el más milagroso doctor que ha habido,

y se pone seria cuando 

blasfemo con la máscara de adolescente y paso de vestirme

como “Dios manda” por San Bartolomé.

Emilia me miraba tocar música rara

y escribir 

versos desde su mundo del pasado.

A veces le preguntaría sobre muchas cosas

que no encuentro en los libros,

y le pediría que me plantara flores 

en la memoria de mi ser niño…