Publicado en Poemas

Envuelto

Estaba el ser

vestido con su piel incolora,

recostado sobre la juventud

de la nada absoluta.

El destino abrió la puerta,

y entraron los acordes menores,

los semáforos de imperiosos verbos,

futbolistas egocéntricos,

los perezosos abrazos.

Un big bang de dioses

y colores abigarrados,

como metralla esparcida

por la memoria,

cayó y se formaron

los sexos…y el odio parásito,

el que vive de las sobras

del amor, envuelto en calendarios.

Está el ser al acecho de ser Ser,

encañonado por el ojo moral,

la erosión del racismo,

el ostracismo

de la existencia en el mar

sin hacer pie…

Publicado en Poemas

Invierno

Ya viene el invierno

con su aliento hueco

a mecer mis albas,

puñal de mañanas.

El invierno viene ya,

muerte sin compás,

asesino de flores,

lluvia salobre.

Ya el invierno viene

y despierta serpientes,

tormenta al acecho,

árboles sin pechos.

Viene invierno, ya, él

azul ataúd y la hiel,

réquiem y murmullo,

homicidio en susurros.

Publicado en Bienvenida a las armas

Mis amos

Cuando el sol

nos haga cenizas,

mis amos hablarán de la erupción

en el volcán, del eructo

de la prisa,

del susceptible gatillo del lujo.

Cuando la lluvia

nos mire llorando desde lejos,

mis amos, del sigilo de la alcurnia,

sacarán espejos

donde vernos guapos

fantasmas amaestrando al caos.

Cuando la voz

de sirenas borrachas de tono

se vaya, y las raíces del color

a puertas del paraíso mueran,

de plegaria los lobos

amortajarán los ovarios de la Tierra…

Publicado en Poemas

Piedra ciega

Mis ojos

encallados en la piedra ciega.

Unas barcas huérfanas

preguntan a la nada,

si los despojos

del tiempo soplan con fuerza

para cubrir mi romo

cuerpo en la batalla.

Unos ojos cerrados

me sueñan, ando

sobre la derrota,

erosionaron las olas

la victoria…

Publicado en Poemas

Señora Alicia

La señora Alicia

vende de todo en su bazar del Purgatorio:

jinetes de apocalipsis varios

con sus caballos a juego,

peleas de parejas para imitar

en casa, también en cenas

con amigos,

estufas para frío de almas asesinas,

espejismos de oasis con todo incluido,

ruegos y preguntas a Dios o sucedáneo,

huevos que no se rompen,

el saco del hombre del ídem,

bombilla para el cuarto oscuro,

libros para fascistas recalcitrantes,

helados que no se acaban,

la llave del almacén de Papá Noel,

la inocencia sin aditivos,

las guerras sin soldados ni balas,

el color de piel de todos los sabores,

arena de playa que no molesta,

los armisticios para cenas de Navidad,

discursos tediosos al son de bachata,

los volcanes con lava fría,

televisores que no mienten mucho,

la inspiración para crear el bien,

buses que no hacen esperar…

Siempre hay ofertas, abierto 24 horas

por sonrisa,

no se permiten malhumores nocivos

ni demagogos de verdad absoluta.

Muy recomendable para gente normal,

elfos y hadas con tiempo libre escaso…

Publicado en Imprescindibles

Emily

¡Cuántos zumbidos de moscas

parlanchinas

en la antesala a la cordura cegadora!

¡Cuánta piel incolora ajena a los besos

envejece encañonada

por la moral atormentada!

¡Cuántos versos vivientes

caminan, por casualidad,

sobre las aguas del tiempo

hecho hombre!

¡Cuánto atardecer, Emily,

en la esperanza del alba

que manda mesías

con gafas de sol!

Fuiste más que nadie,

más que Poesía estúpida,

más que un verbo en pasado,

más que presente balbuceante;

más que el big bang

en tu cerrar de ojos para ver mejor.

Publicado en Poemas

Metástasis

Erupciona la mar

unas olas soñolientas. Este aire

que abrillantaba los silencios

me susurra

el fin. El ahora de cariados

recuerdos forma tormentas

ingenuas, indigestas, pueriles…

Fui una vez un hombre erguido,

el mecer del tiempo, los ojos

del amor. Los brazos me amputa

el pasado, ningunea el universo

debajo de la piel. Spinoza

viene surfeando sobre la quietud

que mata. Cierro mi ser

y mastico a Dios,

me reencuentro con el timo

del Más Allá.

La metástasis

del desamor, mudo y ciego,

se manifiesta al fin en infinitivos

arrogantes y pétreos.

Publicado en Poemas

Diablos digeribles

El diablo coge el bus en mi misma parada.

Habla tan poco como el resto, e igualmente

ahorra en buenos días y en dar tabaco.

Con el rabillo del ojo

juzga a todos, perpretando

asaltos definitivos al podium

de la escalera social.

Quizás, agradecería

una avería, un accidente

y llegar tarde al Infierno,

ser invisible y prescindible.

Libre de cuernos, rabo y azufre

en el día a día, todos somos

diablos digeribles.

Publicado en Naima

Del odio y los diluvios

Van a secuestrar, Naima,

tu inocencia erguida,

y a alimentar mis ojos

con las sobras

de la gula. Allí donde

amanezcas, seré rocío,

el desperezar de las lombrices.

Van a secuestrar, Naima,

las noches de estrellas;

cuando sientas su brillar,

los columpios de la niñez,

la risa incorrupta, aún,

estaremos en la alfombra

mágica,

y de una lámpara con melodías

suaves,

la oscuridad saldrá, tenue

como mala hierba del odio

y los diluvios…

Publicado en Poemas

Noviembre

A las puertas

de la Inmensidad,

unas manos octogenarias

reconocen

a sus yoes ahogados;

la Verdad con túnica

les miente.

Un río invisible

acepta barcas parásitas.

La noche duerme

con la muerte pensativa.

En la ciudad, la piedra

muestra golpes de la lluvia.

Un silencio de hombres secos

retumba

en las entrañas de Dios…