Publicado en Poemas

Bañera

En el mar de mi bañera

se bañan todos mis yos. Casi

ninguno pone impedimento

a dejar impolutos el cinismo

y la mentira. El único

que inventa excusas

es mi yo asesino, con la ropa

manchada de las veces

que disparé a quemarropa.

En el mar de mi bañera,

a punto de sal,

a veces ahogo mis sombras.

A veces el futuro nada a crol.

A veces hay diluvios

en el mirar bisiesto

de mis sequías y flores musculadas.

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Publicado en Poemas

Lola “La Corneta”

El pasillo de las brasas, azuzando

la niñez de alfombra voladora,

me llevan a la puerta macilenta,

celeste andaluz cielo

de Lola “La Corneta”. Pedro

me espera para explorar los mundos

de la infancia, diluvios de risa

por el verano exuberante

en sillas de near. Panziverdes

mecidos por la noche que vigila

nos contemplan recogedores

de grillos, botánicos absortos

con el reloj parado en la inocencia.

Se repiten esos sábados

de onzas de Curro Jiménez y pan,

engullimos felices como

la edad adulta nos engulle,

frente a la partitura de las notas justas,

los acordes mayores que aún Paqui sabía;

Valle que hace de princesa

en algún juego de luciérnaga tarde,

la pelota hinchada apenas,

implorando atención. Lola

que ríe con el compás armonizado

de críos de ojos puros.

Me desvanezco con el olor

a siesta y el gol que Pedro

me dejaba marcar. Joaquín

y José, Pili, Loli…

Me despido y me saludan

con el hasta luego de gente

que sabe ser cosmos.

Publicado en Poemas

Los otros yos

He aquí al poeta

aprendiz de vida, llegando

a donde los otros yos

encuentran difícil respirar

del colorido, donde palabras

acarician la memoria moribunda,

la perspectiva saluda agazapada.

He aquí al desnudo cuerpo

sin género, al escultor

de la caricia de los mares, el ojo

atormentado de ser sol

sobre recalcitrante prosa, manos

de la noche eternizada de caderas.

He aquí convertido en levitar

de los fantasmas efímeros

y la evolución de los dantescos

agujeros en la piel de la llama.

Centinela del tiempo adusto,

guardián de los labios ciegos,

espada en la aurora bañada,

yo asumiendo ser abrazo

que abarque universos apenas

moldeados, del instante deudores,

de la juventud, la sangre.

Publicado en Naima

Niñez abierta

Somos cometas.

Somos el viento que agita

nuestro volar, la prisa

de la niñez abierta

a fabular molinos con gigantes

atiborrados de no egoísmo,

los que encienden la noche

para amiguitos con miedo.

Los puntos de las preguntas,

los paréntesis de las dudas.

Somos Naima y su papá

con capa raída de héroe,

la comba, la ternura de la suerte,

el armisticio azul del mar.

Publicado en Esmeraldas

Serpentinas

Aprendo a cubrir del color esmeralda

las fiestas

de no cumpleaños.

Me reencarno en luna imberbe

sobre tu piel cielo,

estrellado con utopías por zurcir,

con sanlúcares reflejados en el blanco,

arco iris de nuestra fisión.

Exploraremos en serpentinas,

en vuelos de gaviotas, en mirar

de linces, en vida

reencarnada de vida.

Bajaremos a dar de beber

al Guadalquivir, derramándonos

desde el sueño de las manos

que se tocan.

Publicado en Esmeraldas

Crisantemos

El amanecer es nuestro sudor.
Nos entran en los ojos 
       la desnudez de los crisantemos esmeraldas,
las lenguas erizadas del nacer guadalquivires.
    Cimentamos
la unidad en symposios espejados.
Úteros de la otredad extenuada,
la conquista
       de la calma. El morir
más leve; entre millones de manos,
la inmensidad
de la siempre
                   tenue dualidad.

Publicado en Tiempos del destierro

El sonido de los porqués

¿Oyes el calderón,
la tensión de Verdi, el músculo
de Wagner, la estridencia
de Sonic Youth? Venía
la relajación para coger aire,
quizás las armas que nos vende
el tedio, el fin de los pactos;
tuvimos que matar al director
de la orquesta. Ha apagado
el desamor hasta el sonido
de los porqués…

Publicado en Tiempos del destierro

Flores de pvc

Le han crecido ojos a la oscuridad.
Me harté de tu esconder siempre
en los mismos recuerdos,
adulterados por flores de pvc.
Sobre el alambique, estático,
esperando a que muera el tiempo,
a que esos ojos se conviertan en pistolas
que muestren su monólogo interior.

Publicado en Tiempos del destierro

Asonancias sordas

Mátame la próxima vida
empezando por el verso. El mar
es un cementerio
de rimas inconclusas, asonancias
sordas, encabalgamientos
de patas rotas y carreras perdidas.
Mátame como solías hacerlo
cuando aún éramos  invisibles
al amor y los diluvios.
Mátame saboreando 
el artificio del color tangible,
del atardecer propio, del invento
de un paraíso privado.
El odio es sin mácula. A patadas
nos expulsó como vomitan
los poetas el dolor 
sin adjetivos, susurrando 
melodías de muerte desafinadas,
pero siempre conocidas. 
En los que anochecimos
el instinto,
en el limbo donde la venganza
campa a sus anchas,
te sé cómoda, un siendo 
aterrador, un estando cruento
sobre el recuerdo del nosotros vivo.

Publicado en Tiempos del destierro

Tormentas sinfónicas

Esto hay

cuando se acaba la eternidad:

un silencio que mira demasiado

fijo a sus víctimas,

una calle en obras, el bar confesionario

cerrado por ampliación,

algún muerto que sobraba

en alguna guerra sin nombre

o etiqueta.

Esto hay

cuando se resfría el infinito:

todo bajo llave

y reformas en los sueños sin sinopsis,

unas manos huérfanas,

cuerpos amarrados al invierno

en mitad del verano feroz.

Esto hay

donde haber es proscrito,

el caminar antónimo de esperanza,

el tú subrayado en ausencias,

el yo desvaneciéndose,

el nosotros en el limbo

de las tormentas sinfónicas.