Publicado en Poemas

Noviembre

A las puertas

de la Inmensidad,

unas manos octogenarias

reconocen

a sus yoes ahogados;

la Verdad con túnica

les miente.

Un río invisible

acepta barcas parásitas.

La noche duerme

con la muerte pensativa.

En la ciudad, la piedra

muestra golpes de la lluvia.

Un silencio de hombres secos

retumba

en las entrañas de Dios…

Publicado en Naima

What’s time is it?

“What time is it, dad?”

“Hora de nacerte, Naima.”

Tan fácil

como asomarme

a mis primaveras aletargadas.

Publicado en Poemas

Premio literario

Algún día, por casualidad,

puede que gane

algún premio literario.

Ensayaré un discurso

falso de modestia,

reiré estúpidos cumplidos

de gente que no ha leído un poema

en su puta vida. Me llamarán

vanguardista

mas soy tan real como

los obreros que gritan en los partidos

y quizás un cínico

que vote a la derecha por probar.

Nunca sabré ser poeta,

pero se me da bien mentir,

como a aquellos. Me gusta

la idea de que me escuchen discernir

sobre cosas que a nadie le importa.

Supongo que para la gente,

los poetas son chamanes

medio amanerados y un poco melancólicos.

Será un placer orgásmico

peerme en tanta moral mojigata,

sacarme mocos y pegarlos

en las hojas de libros

que hablan por y de mí.

Supongo que por esto

no gano nunca nada:

se me nota demasiado

la falta de sensibilidad amoldable.

Publicado en Naima

Poli malo

Te ha hecho vudú,

Naima,

el tiempo puro,

libre de biblias, condimentado

de hipérboles y magias

varias. Las caderas

de tu futuro se abren paso.

Amanece la mujer

de aletargados horizontes,

y dientes ausentes, aún,

de la boca que dispara.

Un papá en arenas movedizas

te inventa un soñar de plata ,

y de puntillas,

danzas sobre el polvo

de mis recuerdos.

Una aguja de reloj

nos guiña un ojo.

La otra hace de poli malo…

Publicado en Poemas

Sunt

He caído

en este mismo calvario en otras vidas.

El horizonte se acicalaba

demasiado,

estaba yo abstraído

mi perfil bueno mirando,

reflejado en la alabanza

de mi yo joven.

Ahora la cruz pesa más,

gente que corre

a tu auxilio no queda. Se acaba

pronto la pubertad

y llega

la crucifixión sin avisar;

te coge de improvisto

descubriendo pegas

a los magos de la infancia.

He caído

en este mismo calvario en otras vidas.

Es consuetudinario

a los que nos dan miedo los espejos

que hacen burla, ergo sunt,

con el empeño

que robaron a mi risa.

Publicado en Naima

Mis guerras

Nos han hecho estridencia,

Naima,

y los pájaros cantan fúnebres

cuando el arco iris

nos ignora.

Nadie sabe que mi venganza

es un agujero negro

donde mis manos

arrojan pasados y decrépitas

sonrisas cínicas.

Sigue durmiendo, suavidad

de mis instintos,

te despertaré

al volver de mis guerras.

Publicado en Poemas

La vida que hace burla

Unos grillos músicos

ensayan sus negras notas,

vertiginosas. Algún coche

pide auxilio. Romas

narices compiten; noche

de vecindario obrero dormido.

La vida que hace burla,

europeas damas con burka

en la entrepierna. Las farolas

invernan

al desperezar de la aurora.

Una muerte en cada esquina.

Solitarios borrachuzos

sin tempo, recuerdan risas

en alto. Los duros

bancos de avenidas huérfanas,

contemplan la no prisa

y la soledad hambrienta.

La vida que hace burla,

la ciudad que impone curas

a los poemas. Lobos

con nombre propio,

sedientos, células del cosmos.

Publicado en Poemas

Creta y Jauja

Moriré en una copa aguada,

justo cuando el fantasma

me pida fumarme, y arrojar

las cenizas sobre la inmensidad

de todo lo que existía

gracias a la orgía

de sabores de ti.

Moriré todas las veces

que inventes una nueva Creta

o un cáliz en Amazon

o una mano

que dibuje el existir

de un solo trazo, dulcificando

tus treguas.

Moriré cuando el deseo

me aprisione,

en el elixir del miedo

a erratas en los guiones.

En las vidas sordas

en que Creta cierre por obras,

en las heces del quiero.

Moriré en los laberintos

maquillados a la última

moda, henchidos

de fusil monocorde, suma

en explosión de jaulas

que respiro

en la tierra de no Jauja.

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Canción de cuando no te quiero

Nos echaron de mil paraísos,
también de infiernos y bibliotecas,
del sabor a deseo y de armisticios,
del robo del siglo y las hipotecas.
Nos echaron del echar de menos,
de las h del echar con subterfugio,
de la melancolía y la adversidad del pero,
de la sonrisa pvc y felicidad de lujo.

Cuando estoy en modo on
y abrigo esta redención,
se pasan los “no te quiero”,
y crecen pájaros al vuelo.

Nos echaron de la hégira,
de los huracanes y el fumar,
del panal de abejas reinas,
de inundaciones del amar.
Nos echamos siestas roncas,
felicidad muda derramada,
de la mar planchamos olas,
fuimos sueño y almohadas.

Cuando en alerta por lluvias
avanzo entre diluvios varios,
ahogándome en la cordura
del nacer grises del ambos.

Canción de cuando no te quiero,
querer tener que querer
queriendo querer el ser 
que erupciona de lo eterno.

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Mi reloj miserable

Se acercará

la muerte a revisar mi atuendo

de esclavo. Su aliento

oleré, la faz

de su no tiempo asombrándome, aún,

como pubertad

de adolescentes escondidos

en morales platónicas.

Se acercará la muerte,

y tendrá mi rostro; aturdido

de mareas bajas donde Dios

escondiera mi reloj miserable.

Se acercará con mi voz,

los silencios dantescos del miedo

mostrando.

Quedo a merced del Big Bang último,

donde el blanco arranque las lenguas

a pesadillas desbordadas de futuro,

con los segundos apuntándome.