Publicado en Naima

Te llevaré el mar

Te llevaré el mar

asido de mis camaleónicos versos,

niña que asesinó por mí

los relojes. Te regalaré

las mismas olas

que arrastraron nuestra risa,

las auroras del cuento sin fin.

Te naceré para que gatees

en mi no tiempo,

niña de aire,

brújula en este lado del paraíso.

Te llevaré el mar para que salves

náufragos,

para que seas naufragio

en la mediocridad, mi faro,

el adagio

cuando la muerte quiera allegro.

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Publicado en Naima

Dentadas aduanas

Naima construye un castillo

sin hipotecas, donde no habrá

dentadas aduanas

ni legajos que inventen porqués

al respirar de la inocencia.

Todos los que lleguen exhaustos

recibirán una esperanza

recién parida, un sueño

para moldear, un sol

sin ceño fruncido. Un foso

con atracciones acuáticas,

y la mazmorra decorada

con grandes del heavy metal.

Las coronas estarán prohibidas,

los reyes muertos y olvidados,

las princesas serán

las que aspiren a ser mariposas,

las mendigas

presidentas de fábricas de piruletas.

Naima cocinera, condimento

de tormentas que lluevan

burlas a los cobradores del frac.

Publicado en Poemas

Aprendices

La plaza se maquilla

de azahares que hablan.

Recién horneada, una luna

viste a los lobos buenos.

La calle empedrada serpentea

con nobiliarios aires de invierno.

En la biblioteca donde los sueños

se arropan, varios puños

en alto secan las tormentas.

Hay un parque fuera;

aprendices del asesinato último

son adoctrinados

en soberbia de diluvios,

y en la custodia de cualquier sistema…

Publicado en Naima

Eco de mi caminar

Eco de mi caminar eres,

Naima,

la sonrisa de Coltrane

hecha niñez. Mis pasos

de gigante

sobrevuelan maremotos

y lascivas muertes que besan

mis espaldas.

¡No cierres el alba, espejo mío,

no quiero ser niebla,

ni noche de silencio de redonda,

ni cristal en un mundo de martillos!

Eco de mi caminar eres.

Publicado en Poemas

Condenado

Me condenaron al tiempo,

quizás a la calma de los días sedados.

Un espejo me persigue

escupiendo canas en mi pueril

cadencia.

Sé que debe de haber formas

de andar por los mares azucarados,

de no hipotecarse las sonrisas,

de nadar sin salpicar a los ahogados.

Pregunto a quien me imita

recordándome los appointments

con fabricantes de alas y vendedores

de la verdad en fascículos. Es muy cruel

llevar reloj y tomar pastillas

contra la niñez

y ser inmune a la oscuridad.

Publicado en Naima

Amor salobre

¡Ven, Naima,

desempolvemos al unísono

las olas de este mar! Las barquitas

cuentan secretos

de sirenas y de los hombres aire.

Sobre Doñana hay una sinfonía

que espera tu batuta,

un cielo azul desenvuelto para tus ojos.

El verano de terciopelo

nos arropa, las gaviotas vigilan

los barcos de los fantasmas;

¡Ven, Naima, llave

del amor salobre de la niñez!

Publicado en Poemas

Lola “La Corneta”

El pasillo de las brasas, azuzando

la niñez de alfombra voladora,

me llevan a la puerta macilenta,

celeste andaluz cielo

de Lola “La Corneta”. Pedro

me espera para explorar los mundos

de la infancia, diluvios de risa

por el verano exuberante

en sillas de near. Panziverdes

mecidos por la noche que vigila

nos contemplan recogedores

de grillos, botánicos absortos

con el reloj parado en la inocencia.

Se repiten esos sábados

de onzas de Curro Jiménez y pan,

engullimos felices como

la edad adulta nos engulle,

frente a la partitura de las notas justas,

los acordes mayores que aún Paqui sabía;

Valle que hace de princesa

en algún juego de luciérnaga tarde,

la pelota hinchada apenas,

implorando atención. Lola

que ríe con el compás armonizado

de críos de ojos puros.

Me desvanezco con el olor

a siesta y el gol que Pedro

me dejaba marcar. Joaquín

y José, Pili, Loli…

Me despido y me saludan

con el hasta luego de gente

que sabe ser cosmos.

Publicado en Naima

Niñez abierta

Somos cometas.

Somos el viento que agita

nuestro volar, la prisa

de la niñez abierta

a fabular molinos con gigantes

atiborrados de no egoísmo,

los que encienden la noche

para amiguitos con miedo.

Los puntos de las preguntas,

los paréntesis de las dudas.

Somos Naima y su papá

con capa raída de héroe,

la comba, la ternura de la suerte,

el armisticio azul del mar.

Publicado en Naima

Mareas

Encallado el barco.

Naima en mareas bajas.

Olas tartamudas rompen nuestro abrazo.

Mi yo acebuche clama

en distorsiones de árbol 

a las cascadas de espejismo y judas.

El alba

hace girar la rueca

de la duda. Naima en marea alta.

Unos jinetes sin alma

pasan a cuchillo las lenguas

que hablan 

en verso. Naima se hace adulta.

Mis anclas mohosas 

se maquillan de sombra.

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Trinidad

Esta trinidad naciendo

en las arenas. 

Esta madreselva 

que la piedra ningunea.

Esta aurora, color

de mi presente,

pasado en deseo,

futuro en mi ocaso

armonizado, niñez

llamando a mi explosión

de verso abrupto;

abruptos sinsabores,

los parques incorruptos,

las hadas y los árboles…