Publicado en Bienvenida a las armas

Tacón de aguja

Hay un epílogo

en cada mujer a la que fallaron los cálculos.

Las faldas se planchan a sí mismas

cuando no dan miedo las morales.

En algún tacón de aguja

se subieron varias religiones,

lapidaron a alguna mártir,

hicieron santo a un hombre vulgar.

Hay un fin que se presigna

en cada hombre que el polvo

limpia a un útero

en el verbo del vivir. Una barba

asfixia el respirar

de las hadas en el camerino.

Hay, o no, una trama

en el teatro mundo. ¡Lástima

que no tod@s

quieran hacer de buen@!

Publicado en Poemas

Rey del enjambre

La mujer

se embalsama en una cocina

con barrotes y una tarde

que huele a ocaso. La rima

fácil de un cantante sin garra

acompaña su hambre

de ayer,

esculpida en la doctrina

del rey del enjambre.

La mujer viste de reina

cuando el zángano memo

le abre las piernas

y le fecunda miedo.

La mujer

saca brillo a la tormenta

de la que fue rayo y lluvia,

y alimenta el arder

de su polen, luna

llena de sangre. Una barba

vigila, con ojos divinos,

donde su infinito acaba

en enjambre y sus zumbidos.

La mujer viste de obrera

en manis anti-realidad.

Roba el hombre miel al mar,

cual reloj de mil esperas.

Publicado en Escritos

Piano

Era muy transitado el edificio donde María trabajaba vendiendo seguros en el trapecio de los despidos y las técnicas de venta. Había puertas opacas giratorias como las de las pelis hollywoodenses y un aire de sofisticación cool calcado a los carpantas hidalgos de los siglos del Imperio. 

Antonio la observaba desde la lejanía agazapado tras sus oscuras gafas de mercadillo y su barbas nuevas . Con la meticulosidad impropia de un hombre en venganza, supo en base a la observación prismáticos en mano, hasta qué días eran los de quedar con amigas y cuáles había dormido mal por el maquillaje aplicado en sus ojeras. 

María nunca mostró sentimiento alguno. Dijo sí a su relación con el ahora espía con la naturalidad con que vuelan los pájaros. Y mostraba su aparente felicidad sonriendo modestamente a las ingentes cantidades de flores que desfilaban delante de sus ojos callados. Ni siquiera mostró sorpresa cuando vio por vez primera el virtuosismo sobre el piano de aquellas manos que tocaban aún torpes su piel.

Aprendió, quizás en retardo resuelto en disonancia, a no ser una plácida melodía más dentro de aquel soñador de legañas perennes y decidió abandonar sus partituras con un calderón como despedida.

Uno de los días numerosos en que la vendedora de seguros salió pensando en él precisamente, Antonio, pistola en el bolsillo izquierdo, decidió abordarla y en un crescendo inigualable hacerla parte protagonista de la tragedia sinfónica. Notó hasta las notas del piano cayendo sobre su ser orquestado por las percepciones del Universo. La gente corría a ayudar en un incidente en la misma entrada y aprovechó el magnicida para perpetrar su acto vil.

María lo miró sin reconocerlo, absorta como iba en saber qué pasaba con la multitud que se agolpaba en círculos metros más allá. La llamó a grito pelado y no obtuvo respuesta. Antonio intentó sacar la pistola pero su mano parecía evaporarse, como la de un fantasma. Se dignó finalmente a volver a la realidad y vio claramente lo acontecido: en su camino presto a la ignominia del asesinato, unos obreros que subían un piano de cola en un bloque de pisos colindante gritaron al músico que quedaría sepultado bajo la mole inmensa, sordo por su ceguera a los sonidos externos. 

Todos las armonías del mundo salieron de aquellos acordes por tocar, en el preludio incierto de ser la muerte trastocada y suspendida de una partitura mal escrita.

Publicado en Bienvenida a las armas

8-M

Os arrojarán manzanas hasta que el Pecado

os llegue a la entrepierna, altivas

como la Esperanza, descendiendo

hasta la charca de las serpientes

en que ahogar toda la Historia que respiró

por sus parásitos cojones.

Cada 8 de Marzo será tan día de Eva

excomulgada

de alguna religión de moda,

que no habrá libertad para quemar

tanto sujetador-trampa,

tanto libro escrito por una barba

sensiblera, tanto miedo a sentirse

bella en las arrugas y en el salitre

de los restos del naufragio.

Seréis tantas islas desiertas llegando

a donde vive la oscuridad de ventanas cerradas,

que el colapso parará el tiempo,

lleno de caderas que rompan

las costuras de la Cruz,

al fin desahuciados los mitos, harenes

de vírgenes en extrema esclavitud…

Publicado en Poemas

Tentáculos

El bosque y sus aullidos en el armario.

Las piedras del camino amasando a golpes la muerte.

El trapecio con la red en el tejado.

Los espejos de la Biblia rompiendo la imagen.

La falda que atrae a los insectos fornidos de infierno.

Los vampiros del día mofándose del sol.

En la tele arrugada señoras con el burka cristiano.

Aún así, te atreves a salir a la vida basura,

cortando tentáculos a hombres tsunamis.

Publicado en Poemas

Ronda

Una carrera hacia la noche.

Un viento tan helado como muerte.

Un grito más allá del eco del dónde.

Una jauría en los silencios del siempre.

Un cielo revestido en rezo opaco.

Una escalera a la niebla del crimen.

Una lejanía que se acerca despacio.

Un ataúd de mujer muerta y libre.

Los montes que yacen lascivos.

Las aldeas mancilladas de luna.

Las esperanzas afilando cuchillos.

Los fantasmas en ronda nocturna.

Publicado en Poemas

El abuelo y la abuela

El abuelo y la abuela

son silencio.

Ella prepara la posición mágica

de la alegría

en su cocina de fuegos que cantan

y huele a tiempos en blanco y negro.

Él dormita el sueño de los muertos

de una guerra que nunca acaba,

con pistolas murmurando 

la canción del miedo a estar vivos,

silbando la inocencia desde 

el ataúd que brilla sin música. 

Llegan los nietos. Sinfonías

de pastoril imagen, hijos divorciados

de ojeras esculpidas, la vacuidad,

también los silencios aprendidos

en casa, imitando tormentas

y una época de militares que vigilaban

el pestañear del poema…

Publicado en Fotogramas del vertedero, Sin categoría

¿Yo?

¿Yo? No me atrevería, te lo juro por los niños… ¿Que una tal Alicia ha llama-

do preguntando por mí? Sería vendiendo algo, ¿no?… Y tú, ¿para qué coges

mi teléfono a todo esto? Estás siempre con lo mismo, joder, así no llegamos

a ningún sitio…Yo jamás te he engañado. Pasó lo de aquella secretaria y me

perdonaste, además hace un siglo ya de aquello, ¿o no? No sé qué hacer ya

para demostrarte que no llevas la razón… ¿Ya empiezas con lo de la rubia del

coche aquélla? La recogí haciendo auto-stop, y me vio esa amiga tuya en la

autovía…esto ya de verdad que no puede ser, hija… ¿Con tu madre? Si no

sabes hacer nada, ¡por favor ya! En fin, haz lo que te plazca, ¡los niños se

quedan conmigo! No, no…eso no te lo crees ni soñando…

Publicado en Fotogramas del vertedero, Sin categoría

Maltrato

Te va a llamar maricón otra vez y humillarte por no tener trabajo. Estás resacoso, tienes la excusa de no saber cómo librarte de las garras de la crisis
omnipresente y la soledad que te arroja por la borda a ahogarte en alcohol.
Ella debe de estar desesperada de navegar y no atracar en el puerto del amor
o del cariño. El crío no te deja verlo, sólo lo oyes llorar cuando discutís en el descansillo de vuestros rencores. En casa de tu madre te presionan para denunciar, porque ésto es la guerra sin trincheras. Las armas son más poderosas y más dañinas. No has sabido mantener el tipo y das un golpe a quien representa el bozal de tu perra existencia. Guardia, esposas, fotos del asesino ya casi en acto. La juez parece aceptar tus miserias. Te deja ir con orden de alejamiento, estigmatizado con la cruz de la culpabilidad que te va a hacer morir y no resucitar. Éso sólo pasa en las religiones y en las películas.

Publicado en Fotogramas del vertedero, Sin categoría

Rambo

Lo tendrás que admitir tarde o temprano. Todo esto es porque no me sé los

nombres de todos esos pintamonas que tienes en todos esos libros, ¿verdad?

¿Saben ellos lo que hay que saber de mecánica? ¡Ah, claro! Es que uso estos

monos manchados de grasa y se queda en las manos y todas esas putas y

maricones amigos tuyos me la miran y te avergüenzas, ¿no? Tendría que

haberle dado al Roberto ése, sí, por mierda, que se piensa mejor que los obre-

ros porque ha estudiado mariconadas el muy gay. Se dice así, ¿no? Gay. Debería

haberse ido a su puto pueblo de mierda ya, que por muchos aires se le nota el

acento de paleto.

¡Y tú permitías que me dejaran en ridículo!¡Sí, tú! Luego si quería quedar

yo para ver un partido en el bar inventabas mil excusas ¿Qué dices de que te

miraban? Mis amigos me respetan…No tienen cojones de mirarte, te lo digo yo,

les abro la cabeza con las manos. Y luego que si mira cómo vienes, que si

tienes que madurar…¡Madura tú, no te jode! Al final mucho libro y mucho

estudio pero sin mí a ver quién pagaría todo ésto…Y se hace levantándose

muy temprano y yendo al taller a aguantar gilipolleces de mucho subnormal.

Tendría que ser yo como el Rambo ése, y matarlos a todos, y quedarme luego

tan ancho, como el de la peli…