Publicado en Bienvenida a las armas

Humano estentóreo

El tiempo me ajusta en su muñeca,

sórdido y casi ciego,

la eternidad se indigesta

de mis plegarias, mendigo

el abismo para tiraros a todos.

El aire se molesta de mi hedor

a humano estentóreo

con cuenta de banco. Saludan

las nubes, como siempre.

En el brazo del espacio donde habito,

un deseo de tatuar quijadas

en las nucas del día

permanece.

El tiempo me ajusta en su muñeca;

mientras, una realidad traslúcida

corta las manos que hablan,

las que son tacto

ante la injusticia

de nacer para ser arma.

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Publicado en Bienvenida a las armas

Intensiones del Altísimo

En esta tierra de caries en los poemas

hay un mendigo, plantado en medio

del sueño del dios que envidia a Judas.

De disminuida séptima un acorde,

despierta las cosechas

y al miedo le da dolor en el instinto.

La Trinidad no admite más dimensión.

Algunos intrépidos, temerarios

de plei esteichon tocan el claxon

en la cena de los zombies. La tierra

pare oscuridad que balbucea

el nombre de la noche, y se amamanta

de luna. Una pared macilenta

es escupida por las balas

que escriben puntos y finales.

Ahogan a hombres secos

los ríos caudalosos. La muerte

los engendró y dejó vivir de memoria.

El destino se disfraza de bandera;

una urraca nos mira y un cuervo

nos saca los ojos de cristal traslúcido.

Por el Mare Nostrum, navegan

ataúdes con el aliento de los abismos.

Por la culpabilidad insoslayable,

unos niños adoctrinados matan

a los poetas

y los bocadillos les roban.

La tenue luz proscrita hace visible

a un sol que llora. Sobre

la faz del tiempo inoxidable

un general rechoncho

entra en éxtasis y revela

las intensiones del Altísimo.

Todo lo insondable

conduce al minotauro con tricornio,

que en un televenta, alardea

de la España laberíntica,

profusa en paraísos engaña guiris

y la mirada alcoholizada de los toros.

Publicado en Escritos

No habla español

El metro para en Sainz de Baranda. Algunos pasajeros comprenden la que se avecina y cambian de vagón aparentando no ver a los skinheads que entran atronadores. La camaradería los envalentona y desafinan sus canciones de odio.
En el fondo hay varios perros flautas que hablaban con magrebíes sobre la vida en el Madrid de la crisis. Se cruzan miradas. Una mezcla de miedo y asco se respira mientras son engullidos por los túneles anónimos. Los pitidos y la velocidad armonizan las patadas, los arañazos, la violencia de adolescentes ad libitum, observados por atónitos testigos.
En Diego de León , apenas unos minutos luego de la batalla consumada, entra la policía. Sangre, cristales rotos, algún desmayo.
Una mujer mayor de rasgos orientales saca un pañuelo y limpia la sangre que brota en la frente de un skinhead sin aliento. Se baja en Diego de León, a limpiar la casa del padre de uno de los de extrema derecha. Nadie le da las gracias. Tampoco lo hubiera entendido. Casi no habla español.

Publicado en Bienvenida a las armas

Resucitar

Difícil tarea la del verso incorrupto

la del verso de ironía cargado,

cuando

la realidad es una pantomima

embadurnada de excrementos.

Soy el moro apestoso

y el negro mantero, el maricón

de Chueca y el marxista dialéctico

de barba mal cuidada, el histrionismo

en vuestro orinal de odio y balas. Simplemente,

disparad a todas mis vidas,

será un placer resucitar

con la barricada bajo el brazo,

con la dentadura en las manos

del Verbo…


Publicado en Bienvenida a las armas

Alfombras incoloras

Han adornado de alfombras incoloras

los infiernos del pasado. Le han

arrancado la lengua al campesino,

labrador de la esperanza. Los surcos torcidos 

los inundan de rectitud y gomina. 

Han profanado a nuestro muerto

con la arenga del silencio a quemarropa.

Nos han dicho dónde quedan las palas inservibles, mas

no pueden cerrar a cal y canto

las compuertas a las tumbas. El mar viene,

y va a arrasar todas las soberbias,

todas las Biblias escritas

sobre la piel de los obreros…