Publicado en Poemas

Rey del enjambre

La mujer

se embalsama en una cocina

con barrotes y una tarde

que huele a ocaso. La rima

fácil de un cantante sin garra

acompaña su hambre

de ayer,

esculpida en la doctrina

del rey del enjambre.

La mujer viste de reina

cuando el zángano memo

le abre las piernas

y le fecunda miedo.

La mujer

saca brillo a la tormenta

de la que fue rayo y lluvia,

y alimenta el arder

de su polen, luna

llena de sangre. Una barba

vigila, con ojos divinos,

donde su infinito acaba

en enjambre y sus zumbidos.

La mujer viste de obrera

en manis anti-realidad.

Roba el hombre miel al mar,

cual reloj de mil esperas.

Publicado en Poemas

Creta y Jauja

Moriré en una copa aguada,

justo cuando el fantasma

me pida fumarme, y arrojar

las cenizas sobre la inmensidad

de todo lo que existía

gracias a la orgía

de sabores de ti.

Moriré todas las veces

que inventes una nueva Creta

o un cáliz en Amazon

o una mano

que dibuje el existir

de un solo trazo, dulcificando

tus treguas.

Moriré cuando el deseo

me aprisione,

en el elixir del miedo

a erratas en los guiones.

En las vidas sordas

en que Creta cierre por obras,

en las heces del quiero.

Moriré en los laberintos

maquillados a la última

moda, henchidos

de fusil monocorde, suma

en explosión de jaulas

que respiro

en la tierra de no Jauja.

Publicado en Poemas

Mi mundo literario

En mi mundo literario
hay tantos espejos tuertos,
tantos mares en venta,
tantos buenos días ensayados
para nada,
tantos semáforos indiferentes
a la prisa del amor,
tantos olvidos durmiendo en los cajeros
de las sucursales que disparan
a matar,
tantos músicos con traje de burgueses,
tantas montañas con miedo
al precipicio, tantas
religiones buscando negocio,
tantas y tantos,
que no sé muy bien cómo
multiplicarme en tanto tonto… 

Publicado en Bienvenida a las armas

Quijotesco

Digamos que soy quijotesco

en el verbo y el facer,

que me voy de parranda con gigantes

hasta que cierren las calles

y la inmoralidad se asuste. Digamos

que maldigo a los que encarcelan

los sueños y entierran a los obreros

y a los pícaros. Digamos

que los mancos deshacen los enigmas

y los nudos de la historia enrevesada.

Digamos que los unicornios

no tienen pasaporte y los deportamos

a la oscuridad de los adultos.

Digamos que somos asesinos

sin necesidad de espejos cóncavos.

Digamos que divagar oculta el asesinato.

Digamos que somos dioses de barro.

Digamos que llegará el día en que nos estrellen contra el suelo.

Digamos radical a quien imite

a Max Estrella. Digamos sociata

a quien vista camiseta molona,

y rejuvenezca a los podridos muertos

y escuche indie pop.

Publicado en Bienvenida a las armas

Himnos afónicos

Esta piel nuestra

vestida de himnos afónicos,

la pana que mudamos

por el chalet a las afueras del infierno,

la verdad que murió de timidez

en donde las cámaras no grababan,

el yo que nos venció vistiendo

de sodomas la existencia…

Unos se atreven a inventar

esperanzas con las flores

que nacen de sus manos.

Otros son tijeras de podar,

hachas que amputan el abrazo,

compuertas cerradas

al devenir de las aguas.

Esta piel de lobo oculta

el diluvio, las arcas

son caballos de Troya,

Dios, el acomodador comunista,

nosotros pasábamos

por el mar con flotador caro,

por si acaso….

Publicado en Poemas

Los poemas durmientes

Se descomponen los poemas

durmientes

sobre los amaneceres poco hechos.

Los trucados dados del destierro

de mendicidad me visten.

Aquí y ahora, tal como balbuceas

la pueril inocencia, los lobos

vestidos de revisores del gas.

Se hunden

las bóvedas del cielo, el techo

de mis infiernos de segunda,

estos versos bizcos…

Aquí y ahora, alumbrando al sol

con la linterna del móvil,

a Dios le da por charlar atropelladamente,

el sofá se viste de camastro,

enseñando sus fauces de ataúd.

Aquí y ahora; nunca un lugar

fue tan sórdido, el tiempo tan verdugo…

Publicado en Bienvenida a las armas

Items

Baja en calorías, la inmensidad.

PVC en las alas de los soñadores.

Los árboles anacoretas,

abrumados de climáticos cambios .

Los finales con la muerte arrancada.

Los caminos asfaltados de destinos tartamudos.

Dios con nuevo look de hípster,

Cristo en la cola del INEM.

Yo haciendo de bueno.

Tú, quizás el espejismo, el truco

que descubre al mago.

Publicado en Poemas

Salvajes sin reglas

Me he urgado en los cuarenta

con la pala de ocultar asesinandos.

Ha salido del cajón que chirría,

un abismo que apesta a gabardina

con el dobladillo cocido a máquina.

También una escalera que di por perdida

en alguna vida apostada al rojo

demasiado tímido.

Será más fácil alcanzar las estrellas

del firmamento, dejarlas impolutas

un par de veces cada cierta eternidad.

En el super venden cervezas

de marca blanca muy exquisita:

a la tercera has pasado al universo colindante.

También salieron unas fotos,

pero no debo ser yo, se me ve

demasiado feliz. Un carné

de un partido de izquierdas

cuando tenía pelo largo

y una mirada preñada de esperanzas.

Es complicado explicar, éramos

unos salvajes sin reglas, pensábamos

que el arco iris era de todos.

Normal que prohibieran los abismos.

Publicado en Poemas

Veneno en las escamas

Necio soy

al pretender mostraros la inmortalidad,

el arco iris que emana

en las manos que se besan,

entre los que tienen esperanza,

el volar.

Necio me adoráis,

porque la nada asusta

en vuestras penúltimas cenas,

frugales, con la ambrosía

que creéis mi alimento

justo antes de mataros vestidos.

La vuelta a serpientes

os pareció óptima

para vender fruta prohibida,

para desahuciar evas putas

y adanes sumisos. No os

importa la indolencia al arrastraros

mientras

tengáis veneno en las escamas.

Publicado en Poemas

La piel en pausa

Este resucitar de los relojes,

erosión en mi trinchera,

asfalta la piel en pausa.

Hubo un tiempo anterior

a los bombardeos

donde las flores eran verbos;

los amaneceres,

mi desnudez que hablaba.

Ahora que la madurez

ha manchado la inocencia

de perpetuidad, acuchillo

a mi propia sombra

los días de paga y los árboles

se postran ante mi paso

inseguro. Me conocen

en los confesionarios

de los confines del mundo,

llevo la marca del pecado

en alguna de las vidas

que no supe domesticar.

A veces, cuando la humanidad

se hace la dormida,

hago ruido para despertaos

en mitad de la pesadilla.

Nadie me ha descubierto aún

cepillando mi traje

de Superhombre taciturno…