Publicado en Esmeraldas

Cumples

No perciben nuestro marcial paso,

la majestuosidad de nuestros yoes

libres de banderas (son para quemar)

y adjetivos (son para acusar).

En este eterno cumpleaños

en que nos mata un poco la pesadilla,

celebramos las no efemérides

sobre serpentinas

y globos que el viento infló

gracias a nuestro no permiso.

Nadie nos echará de menos,

ocupados en poner punto

a las questions marks, en la negación

del caos que somos, en rescribir

el quijote conmigo de molino,

con los dos de Sancho.

Y el mar y el tiempo en verde,

verbos dormidos,

el virus que somos, la curiosidad

que mató al gato y al perro.

De la tarta surgen la danza,

el compás, el mar…el recuerdo

del nosotros que no seremos

cuando nos arrebaten Uno.

Sobre los tocacielos el florecer,

sobre la espera nuestro pasos,

en contante pirueta, con los ojos

llenos de cumples.

Publicado en Opiniones

Sonrisa de Averroes

El 2 de mayo ha hecho calor veraniega en esta tierra cainita y desmemoriada. Sobre las 8 se ha permitido casi todo, después de un día de cierta libertad en paseos con los niños y también los ancianos que han dejado plantada una vez más a la Parca.

Vivo cerca de donde el Guadalquivir abraza la inmensidad. Llevo una hora intentando leer algo sentado en la terraza y veo a las gentes que aquí en el sur son el saludo estentóreo de la esperanza. Supongo que el confinamiento nos desnuda, en cierto modo, y he sentido la emoción de ideas irreconciliables fuera de sus contextos; libres de adjetivación, quizás todas las corrientes de pensamiento se reducen a una: supervivencia.

Los pájaros parecen afinar mejor hoy, tras los balbuceos de las últimas semanas. El tiempo ha parado, acostumbrado como está esta parte del mundo a ser primavera constante. No culpo la despreocupación, la falta casi coral de guantes y mascarillas. La vida tiende a serlo cuando la heroicidad y la epopeya llegan a su epílogo.

Mientras acabo estas líneas anochece, con el color casi árabe que grita llamando a lo que fuimos en tiempos de Averroes. Como aquel gran filósofo seguidor de Aristóteles, Andalucía es la simbiosis de realidad y ficción. Esta vez del presente, despreocupado una horas del mañana que aún asusta, pero quizás menos porque huele al fin a azahar y jazmines; también a mar en calma, y a obreros dándose las manos.

Publicado en Esmeraldas

Esme

Donde la eternidad

nos acaricie,

donde hasta la desnudez

sea un adjetivo redundante,

donde

los dónde se guarden

donde las arpas mudas,

donde mis ojos sean niñez

en tus amaneceres,

unos sanlúcares de cal

y primavera

abrazada al existir,

detendrán al tiempo y la muerte.

El cielo sabrá a verde,

verde pandemia

esmeralda cual perenne

calma del Guadalquivir.

Publicado en Esmeraldas

Huesudas manos

Vigilan las iglesias,

con la soberbia anquilosada de las monarquías.

La piedra amarillea el recuerdo;

unas niñas que serán mujeres

en las siestas del verano,

gritan su niñez, inocencias

de estuario. Las calles

fantasmales del invierno, cuyo

murmullo es ajusticiado

por la Sanlúcar inmisericorde,

silba a los barcos pesqueros.

En la calle Ancha rugen los comercios,

mujeres en flor queriendo ser primaveras,

aprendices de hombres noche

pasean su olor a acantilado,

feministas exultantes arrancan

los bigotes al sistema, una anciana

de ninguna parte mendiga

las monedas a judas invisibles.

El mar tatúa las almas mozárabes

de tangos preñados de luz.

Músicos callejeros mantienen

el compás hasta que la piedra duerme.

Sanlúcares de niñez salobre

traen sus huesudas manos

a mecer doñanas que acechaban

vigilantes.

Publicado en Esmeraldas

El Color que se derrama


Este Guadalquivir de párpados 

cerrados, entregado 

a reencarnarse en risa única

de críos. Bautizados de inocencia

en el juego de la vida, cae la tarde 

en sanlúcares tan blancos

como el Color que se derrama,

solsticios de la vida entrando

en la edad de las tragedias.

Unos barcos vienen desde donde

el tiempo no existe. En la Sevilla 

de los azahares que desnudan 

la magia, contarán  olvidos,

otras derrotas.

Saludamos a nuestros yoes 

de ayeres repetidos. Presagiamos 

la muerte del sol. 

El Guadalquivir  nos cierra los párpados.

Publicado en Esmeraldas

Dragones de siete cabezas

Unas olas encadenadas

a la noche de sanlúcares

que mueren.

Sobre las barcas llama

el destino, entonando

cantos de sirena. Un susurro,

quizás,

secará el Guadalquivir. Las arenas,

sumisas en adagio fúnebre,

invitan lascivas a dragones

de siete cabezas y diez cuernos.

La muerte nos seduce

con la noche excitada,

espléndida en mareas.

Unos barcos ajenos e inocentes

se adentran, penetrantes

cuales reos son, en el imperio

de la nada. Alumbran

el cielo la venganza y la vejez.

Canas viste el silencio del salitre.

El Guadalquivir se reencarna

en muerte que muere matando

el desamor.

Publicado en Esmeraldas

Tú regazo

Con absoluto nudillo de universo

llamas 

a mis ausentes vidas.

Tu regazo en todos los intentos 

de primavera. Vuelvo a las hadas

de la niñez. Me acaricias

con el viento tenue, el alba

envuelto en tu ausencia tímida,

los pétalos en fragancia de tu aliento.

Mi niñez y tu regazo.

El Guadalquivir y su abrazo.

Sanlúcares en los ojos raudos,

Esmeraldas armonizando…

Publicado en Esmeraldas

Se reencarna

La tormenta se reencarna, sí,

pero desde el Big Bang envidiado por el Ser

en que vivimos, nos quedan restos

de cielo limpio.

Han dejado de invernar los sanlúcares

en movimiento que nos observan.

Y nos regalan sus ojos.

¡Acicalémosnos con la fragancia

de los pajarillos en quintas justas,

vistamos el horizonte de color verde,

muramos al vigilar del aguacero

y su azufre sangrante

sobre la vejez de los guadalquivires!

Quizás el tiempo nos golpee 

con arrugas en el yo dual,

mas es amor disfrazarlas

de maravilla…

Publicado en Esmeraldas, Naima

Trinidad

Esta alba donde mi Big Bang

elimina efectos secundarios.

Esta Naima adosada a mi instinto.

Este Guadalquivir que mece

las melodías y adjetiva Esmeralda.

Este ser raído de valles desconchados,

orondo el pensamiento, oloroso

de los ojos que me abrazan

con el sol y el verdor.

Existo en la trinidad, en mis tres amaneceres, 

en mis tres muertes, en mis tres

perspectivas del río de mis vidas

boquiabiertas…

Publicado en Poemas

El mar tramando

El mar tramando.

Dos nubes se acercan libres

cuales olas, sujetas a la inmensidad.

Sobre Doñana arde un sol 

mestizo que esconde

secretos. Gaviotas amputadas

al volar, vigilan estúpidas

el morir del río. Unos barcos

roba sueños desaparecen

hacia el horizonte de estruendosos

infiernos. El mar tramando,

no ha tiempo a la calma.