Publicado en Esmeraldas

Esme

Donde la eternidad

nos acaricie,

donde hasta la desnudez

sea un adjetivo redundante,

donde

los dónde se guarden

donde las arpas mudas,

donde mis ojos sean niñez

en tus amaneceres,

unos sanlúcares de cal

y primavera

abrazada al existir,

detendrán al tiempo y la muerte.

El cielo sabrá a verde,

verde pandemia

esmeralda cual perenne

calma del Guadalquivir.

Publicado en Esmeraldas

Huesudas manos

Vigilan las iglesias,

con la soberbia anquilosada de las monarquías.

La piedra amarillea el recuerdo;

unas niñas que serán mujeres

en las siestas del verano,

gritan su niñez, inocencias

de estuario. Las calles

fantasmales del invierno, cuyo

murmullo es ajusticiado

por la Sanlúcar inmisericorde,

silba a los barcos pesqueros.

En la calle Ancha rugen los comercios,

mujeres en flor queriendo ser primaveras,

aprendices de hombres noche

pasean su olor a acantilado,

feministas exultantes arrancan

los bigotes al sistema, una anciana

de ninguna parte mendiga

las monedas a judas invisibles.

El mar tatúa las almas mozárabes

de tangos preñados de luz.

Músicos callejeros mantienen

el compás hasta que la piedra duerme.

Sanlúcares de niñez salobre

traen sus huesudas manos

a mecer doñanas que acechaban

vigilantes.

Publicado en Esmeraldas

El Color que se derrama


Este Guadalquivir de párpados 

cerrados, entregado 

a reencarnarse en risa única

de críos. Bautizados de inocencia

en el juego de la vida, cae la tarde 

en sanlúcares tan blancos

como el Color que se derrama,

solsticios de la vida entrando

en la edad de las tragedias.

Unos barcos vienen desde donde

el tiempo no existe. En la Sevilla 

de los azahares que desnudan 

la magia, contarán  olvidos,

otras derrotas.

Saludamos a nuestros yoes 

de ayeres repetidos. Presagiamos 

la muerte del sol. 

El Guadalquivir  nos cierra los párpados.

Publicado en Esmeraldas

Dragones de siete cabezas

Unas olas encadenadas

a la noche de sanlúcares

que mueren.

Sobre las barcas llama

el destino, entonando

cantos de sirena. Un susurro,

quizás,

secará el Guadalquivir. Las arenas,

sumisas en adagio fúnebre,

invitan lascivas a dragones

de siete cabezas y diez cuernos.

La muerte nos seduce

con la noche excitada,

espléndida en mareas.

Unos barcos ajenos e inocentes

se adentran, penetrantes

cuales reos son, en el imperio

de la nada. Alumbran

el cielo la venganza y la vejez.

Canas viste el silencio del salitre.

El Guadalquivir se reencarna

en muerte que muere matando

el desamor.

Publicado en Esmeraldas

Tú regazo

Con absoluto nudillo de universo

llamas 

a mis ausentes vidas.

Tu regazo en todos los intentos 

de primavera. Vuelvo a las hadas

de la niñez. Me acaricias

con el viento tenue, el alba

envuelto en tu ausencia tímida,

los pétalos en fragancia de tu aliento.

Mi niñez y tu regazo.

El Guadalquivir y su abrazo.

Sanlúcares en los ojos raudos,

Esmeraldas armonizando…

Publicado en Esmeraldas

Se reencarna

La tormenta se reencarna, sí,

pero desde el Big Bang envidiado por el Ser

en que vivimos, nos quedan restos

de cielo limpio.

Han dejado de invernar los sanlúcares

en movimiento que nos observan.

Y nos regalan sus ojos.

¡Acicalémosnos con la fragancia

de los pajarillos en quintas justas,

vistamos el horizonte de color verde,

muramos al vigilar del aguacero

y su azufre sangrante

sobre la vejez de los guadalquivires!

Quizás el tiempo nos golpee 

con arrugas en el yo dual,

mas es amor disfrazarlas

de maravilla…

Publicado en Esmeraldas, Naima

Trinidad

Esta alba donde mi Big Bang

elimina efectos secundarios.

Esta Naima adosada a mi instinto.

Este Guadalquivir que mece

las melodías y adjetiva Esmeralda.

Este ser raído de valles desconchados,

orondo el pensamiento, oloroso

de los ojos que me abrazan

con el sol y el verdor.

Existo en la trinidad, en mis tres amaneceres, 

en mis tres muertes, en mis tres

perspectivas del río de mis vidas

boquiabiertas…

Publicado en Poemas

El mar tramando

El mar tramando.

Dos nubes se acercan libres

cuales olas, sujetas a la inmensidad.

Sobre Doñana arde un sol 

mestizo que esconde

secretos. Gaviotas amputadas

al volar, vigilan estúpidas

el morir del río. Unos barcos

roba sueños desaparecen

hacia el horizonte de estruendosos

infiernos. El mar tramando,

no ha tiempo a la calma.

 

 

Publicado en Esmeraldas

Nuestra boca hermosa

De nuestra boca hermosa,

se escapan pétalos risueños.

Hemos inventando tanto ya

(primaveras impulsivas, algún invierno

que pasaba sin rumbo, todo el Barrio
Alto

engalanado de tus caderas);

respirar como calmas naciendo

es nuestro amar huracanado.

Miras con el mirar en los ojos esmeraldísimos

dentro de todo Guadalquivir

que te guardo. Sabías con la sapiencia

del amor; ahora me dibujas

en el lienzo de sanlúcares inmortales…

Publicado en La primavera azahar, Sin categoría

Seremos río

Cuando sea la Híspalis de nuestros abrazos

la ciudad a encontrar entre las leyendas,

seremos río que bañe la entereza

de sólidos muros y tiernos regazos.

Seremos el guiño del espacio mirando
al tiempo,

las sevillas de las auroras cantadas,

el deseo en la calma de lo honesto

respondiendo al sol de las miradas.

Los cuándos y los dóndes malsonantes,

la escarcha sobre el poema no acabado,

el aullido del desamor que tiene hambre

navegarán en nuestras aguas río abajo.