Publicado en Bienvenida a las armas

Los girasoles ciegos

Enterrad libros en las cunetas del olvido.

Hay una cicatriz que dignifica

el rostro adusto de los girasoles.

Nuestras manos saben hablar

el grito de los muertos.

Hay un mar sordo a los diluvios,

a la sangre de vuestro arroyo desatado.

Una esperanza desentierra la memoria hermosa.

Marchitaremos vuestro brazo en alto,

espejos del odio en posición

de ataque.

Somos girasoles ciegos,

acostumbrados a la oscuridad

y los avernos de vuestro sol,

colmillos que desperazaron

el despertar del nuevo hombre.

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Publicado en Bienvenida a las armas

Carola

Horas extras la esperanza

hacía, mientras

amputaron los abrazos

a la Europa de la gula infinita.

Hombres del color de la noche

vinieron a ser sepulcros

sobre olas envenenadas. Del elexir

de las patrias, se alimentan

de espejos los obreros

con pagadas vacaciones

y plusvalía al África ganada,

alimento de los camposantos.

Salvini saca sus mil pechos

a adoctrinar con leche fascista

las europas lisiadas. El tiempo

se convierte en piedra.

La verdad pierde el regazo.

Publicado en Escritos

No habla español

El metro para en Sainz de Baranda. Algunos pasajeros comprenden la que se avecina y cambian de vagón aparentando no ver a los skinheads que entran atronadores. La camaradería los envalentona y desafinan sus canciones de odio.
En el fondo hay varios perros flautas que hablaban con magrebíes sobre la vida en el Madrid de la crisis. Se cruzan miradas. Una mezcla de miedo y asco se respira mientras son engullidos por los túneles anónimos. Los pitidos y la velocidad armonizan las patadas, los arañazos, la violencia de adolescentes ad libitum, observados por atónitos testigos.
En Diego de León , apenas unos minutos luego de la batalla consumada, entra la policía. Sangre, cristales rotos, algún desmayo.
Una mujer mayor de rasgos orientales saca un pañuelo y limpia la sangre que brota en la frente de un skinhead sin aliento. Se baja en Diego de León, a limpiar la casa del padre de uno de los de extrema derecha. Nadie le da las gracias. Tampoco lo hubiera entendido. Casi no habla español.

Publicado en Bienvenida a las armas

15 años

Hacia el norte se arrastraron unas barbas

de donde las manzanas cuelgan.

Un sinfín de penes cargados

con hímenes degollados

presumían de fuerza y sudor agrio.

Llovieron como llueven los cosmos

hartos de expansión. De sus

bocas sacaron los meteoritos

que acabaran con el color de la vida.

Un juez con el ojo guiñado, un útero

que desea el vendaval sabor muerte,

con las palabras llenas de crimen

unos tertulianos, una muchacha

que lo mismo inventó la ninfomanía

para sátiros que violan el aire

que no respiran.

15 años de cambio de piel,

de inventar nuevas manzanas,

de perder la costilla, de que

princesas no armadas

vayan solas, sin hada y sin sostén.

Publicado en Bienvenida a las armas

Carabancheles

De los libros

sepultados, el cantiflear

de bares con fútbol,

guillotina.

Revoluciones a color

en los escaparates del mundo

ingenuo. Espaldas de una España

de Abeles, hacen guardia

con el arma encasquillada.

Un espantapájaros recita

de memoria con verso gangoso,

asustada cadencia,

y como a los niños amputados

a la magia, un aplauso atroz

rompe los cristales de librerías ciegas.

España es una unidad

donde carabancheles barrios

se barren bajo alfombras

de quienes respiran oro.

El buitre que come tu corazón

enseña en Youtube

a hacer torniquetes con una mordaza.

Rivera va a publicar sus mentiras,

en un libro a juego con las cortinas

de tu jaula.

Publicado en Poemas

Descartes

El del espejo es más real.

La noche se manifiesta

cuando cierras ojos a la luz.

Los caminos se multiplican

cada vez que quieras aparcar.

Los mares tienen naufragios

e islas desiertas hipotecadas.

El del espejo hace el saludo fascista.

Te coge con desgana, esta vez.

Hay que gente que vuelve a la niñez

a quitar el bocadillo al empollón

de la clase.

El del espejo hace la ecuación

de Cuarto Reich. Su padre

habla con el director pecoso

y lo aprueban. Tú tienes envidia.

Llama Descartes a la puerta,

te escondes. La verdad asusta.

Publicado en Bienvenida a las armas

Altsasu

Un bar aterido de venganza,

unos jinetes con los caballos invisibles,

unos chavales con la juventud

manchada con la cruz de nacimiento,

un pasado de pistolas que gritaban,

un presente de Águilas al galope,

una justicia amordazada por los jueces,

un gobierno que reza en voz alta,

un país de sordos y Anas Rosas,

un ademán de clasismo,

un matar que usa corbatas afiladas,

un onanismo que presume de prepucio,

un rey que tiene cabezas

peinadas de guillotina, unos

navarros que apestaban a ETA,

unos periódicos escritos

con las heces de los machos cabríos,

unos cabrones y unas manchas

en la dignidad. Bienvenidos

a Altsasu, cárcel de barrotes

sabor españicida.

Publicado en Bienvenida a las armas

Los generales francos

Bailaremos también

cuando fusilen a los músicos.

Inventaremos la armonía

que no sepan seguir los generales

francos (sinceros no casa bien

con los imperativos).

La síncopa de la risa contagiosa

se derramará

por los pentagramas sabor cemento.

Cerrarán los bares y las iglesias,

los amaneceres y el amor,

pero nosotros seguiremos siendo,

felinos y descompasados

como las vidas vestidas de abrazos.

Bailaremos hasta que el deseo

levite sobre nuestro mirar

pausado. El mal aliento

y los ronquidos atacarán

nuestra melodía.

Somos la soberbia sonora

de los invencibles,

terroristas de su calma,

acordes con muchas tensiones

que no sabrán improvisar

sobre la belleza de nuestros muertos.

Bailaremos aún cuando

los compases sean sordos,

cuando los pies raíces

de prisioneros mudos y culpables,

cuando no haya manos para aplaudir.

Publicado en Bienvenida a las armas

Ars Amancio

Un tal Amancio que ama

lo que la muerte a la noche.

Un hombre hecho así mismo

como los terremotos a la calma.

Unos niños que tejen

con la madeja del laberinto,

sin risa ni beso en la frente;

el índice ovíparo del hada

señalando bondades ocultadas.

Una mafia de confetti ultra tormentas

de recio sabor pasodoble, leve

crueldad premiada con las dádivas

del reconocimiento inquisidor.

Un político que truca los dados,

un Ortega y ortigas al por mayor.

De atrezzo unas máquinas

para relojes biológicos. El amor

de Amancio. El arte de los nardos

con los horóscopos lógicos.

Santiago y abre España vestida

de Zara.

Publicado en Bienvenida a las armas

Fran Molero

Donde los hombres cantan acompañados del volar de los jilgueros,

la tragedia de las albas muy bernardas pare el fátum de cuchillos insondables.

Un hombre armado de piel árabe contempla el sueño arrodillado ante el tiempo

de miseria, y levanta instintivo el puño en alto, el mar respira; baila
la danza de los nadies,

la esperanza en un hatillo, bolsillos con el sol donde habitaban salmos.

En el útero de la patria suicidada,
la noche a dentadas levantó muros y oradores

de verso envenenado, cadencias
de la mentira, sinfonías que solo aplauden los amos.

Y un Fran erguido, de malagueño salitre embadurnado, asfalta al destino de canciones

que el gospel flamenco iba a parir. Se rodea el corazón de la alimaña concebida

de la mugre y los espejismos entronados, la esperanza cual antídoto de nieblas

lapa. Un grito adormecido expulsa sus legañas y el temblor que huele a vida,

de nuevo, convierte a los hombres en jilgueros, se crea la madre eterna

cuyos pechos amamanten bocas tapiadas. Fran se hace mar, y aire y serranía de linces.

Llega el fuego. Llega el buitre encorbatado. Llega el martillo sin yunque, ensangrentada

toga fusila con el verbo. Fran se queda sin hatillo. Fran es enjaulado con límites

armados de vendaval y afonía. Fran no existe. Fran no tiene puño, es melodía silenciada…