Publicado en Bienvenida a las armas

Black Hole

En España mueren las metáforas.

Los poetas

curran de mendigos en los infiernos,

se santiguan los niños

cuando la pubertad les vence.

En España todo el mundo

tiene un black hole:

es deporte nacional tirar allí

al contrario

y saber guardar el secreto.

Dios veranea en España

y se deja engatusar

por los sabios de las tascas

y el colorido de los desfiles.

España es el país donde huele

más a muerto

de la European Community.

Es tierra rica en cunetas

y olvido, en dualidades, quizás,

en parir camareros

y guardias civiles gallegos y andaluces.

Rara vez nos bañamos

en el Mare Nostrum, si no

es para curar resacosas esperanzas

con exceso de arco iris.

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Publicado en Bienvenida a las armas

De democracia y fe

Mi padre era un hombre sin boca.

Su piel, terca como los monos

de los obreros,

huérfana de apellidos y luna,

soportaba el blanco y negro del No-Do.

Mi padre blasfemaba con el acento

del azahar, y la Giralda cayéndole

de su niñez de niebla y hambre.

Vivió en una casa de vecinos,

con los colchones en la azotea

del perenne solsticio,

y las risas invisibles de la niñez

al omnipresente odio

del “¡Franco, Franco, Franco!

Mi padre tenía barba de hombre

cuando la aventura

y el miedo a los fantasmas

se vistieron de pueblo en grito.

Unos uniformes grises

le persiguían, asesinos

haciendo horas extras,

por esperanzas balbuceantes.

Cuando la democracia

nos cegaba con su juego de luces,

descansó en su séptimo día.

Luego el devenir de los otoños

silenciosos, el obrero

absorto en la magia de los reyes,

la rosa marchita, muerta

por olvido de la Bolsa y las tinieblas.

Un desconcierto de voces

al amanecer, un hombre medicina.

Mi padre murió de democracia

y fe. Nosotros somos

inmortales e inmunes.

Publicado en Bienvenida a las armas

Oráculo de Delfos

España es el país
de las puertas cerradas que fruncen 
el ceño. Hay unas banderas
que hipnotizan a los obreros
absortos en Messi.
De cualquier cuestión, el quid
siempre viene en páginas interiores.
Los platós de telebasura
hacen las veces de oráculos de Delfos, mientras
unas gaviotas muy azules
se atragantan de dinero adictivo,
y otros abjuran con la rosa muerta
y desmemoriada. 
Los poetas se rinden y la prosa
los condena a la mendicidad 
o a desescribir el llanto. 
El copyright de las metáforas
llega con su capa invisible
a algún banco andorrano.
España es el país donde la muerte
saluda campechana 
con sonrisa Gürtel y los semáforos
siempre están verdes.
Aquí a los jesucristos
se los tiró a unas cunetas,
ya polvorientas, adornadas
de sol y playa y camareros serviles.
España es el país 
donde se inventa el paroxismo
de la desvergüenza, 
donde las princesas son putas
y los generales andan sobre el mar.
Madre patria es España
que solo habla en presente,
con el amanecer henchido de pasado.

Publicado en Bienvenida a las armas

Open Arms

Nos cortarán la luz

cuando seamos ciegos. Invadirán

los templos, las flores

las harán carnívoras y

de derechas. Los semáforos

estarán en rojo

hasta que le salga de los huevos

al capitalismo y al señor

guardia.

Europa te pedirá la Play Station

y el juego de abandonar

personas en el mar muerte;

Dios, prueba de ser cristiano

viejo, los brazos saber abrir

en caso de que la suerte,

del que llora en el espejo,

huela a asesinato y fin.

Una Europa maquillada

de soberbia

se asoma a los balcones

de emperador. El Ego

come sus miserias,

se silencia

la humanidad. A Dios

se mata, la oscuridad

nos nace.

Publicado en Escritos

El espejo del futuro

Corrieron persiguiendo al indigente hasta las afueras del polígono industrial. Eran seis, dos menores para entrar en prisión. Solamente habían visto el bulto tendido en el suelo, guareciéndose del aliento frío de la madrugada y sacaron los colmillos como ante la visión de la luna llena. Imitaron el ladrido de un perro asustado. Se rieron alabando la maldad monstruosa de patear su cuerpo invisible y tirarlo en algún contenedor.

Se separaron dos manzanas más arriba, exhaustos de la ingesta de alcohol en el festival punk pero a la vez fornidos por el speed. Se dispusieron a cercar a la presa y marcharon alrededor de un abandonado edificio cada dos en una dirección. El otro dúo entraba por las ventanas de la pared en bruto con la felicidad maquiavélicas de los depredadores.

El pobre marchaba escaleras arriba hacia la segunda planta. Cuando la pareja lo contempló de rodillas en el suelo, tapando su cabeza con los brazos de aquel abrigo erosionado por las inclemencias de la vida, rieron psicópatas llamando a sus violentos cómplices.

El mendigo respiraba acelerado. Quitó sus brazos de la cabeza y los miró con los mismos ojos claros que sus dos captores. Una esvástica tatuada en el cuello dejó anonanados a los jóvenes fascistas. El mendicante parecía pedir piedad, avergonzado de su situación. Los skinheads dudaron unos segundos, mas luego lo patearon con mayor ira que a otros, queriendo borrar el espejo del futuro que les hacía tal cruel burla.

Luego un contenedor, un camión de la basura que se tragaba las inmundicias de la sociedad, y el menesteroso fue tan invisible como el fascismo que respiramos…

Publicado en Bienvenida a las armas

Los demonios tartamudos

Esta tierra indigesta de terrones,

donde arrepentidas

sombras

de luz se preñan de orden

y ley,

despierta carnívora el caos suicida.

Centinelas ojos de caínes,

anochecidos

cuales tragedias

del colmillo en los jazmines,

miran con la venganza,

cicatriz de las banderas

asesinas. Un toro

de cuernos arrancados

embiste con la furia

de los ciegos. Ogros

engominados rezan al caos

que los bañe en sangre,

frotadas por la curia

católica las espaldas

con bocas en negritud.

Se llama España

al fátum con billete

de ida.

Una luz, tenue

como los fantasmas

por grilletes atrapados,

insondables, alumbra

las escenas del Crimen

en regresión y adjetivos.

El toro duerme engañado

en pesadillas rojas,

alaridos

de ogros atormentados

por romper el himen

de las olas.

Sobre abeles en filas

crea Dios el odio

y la nerviosa risa

de los demonios

tartamudos…

Publicado en Bienvenida a las armas

Humano estentóreo

El tiempo me ajusta en su muñeca,

sórdido y casi ciego,

la eternidad se indigesta

de mis plegarias, mendigo

el abismo para tiraros a todos.

El aire se molesta de mi hedor

a humano estentóreo

con cuenta de banco. Saludan

las nubes, como siempre.

En el brazo del espacio donde habito,

un deseo de tatuar quijadas

en las nucas del día

permanece.

El tiempo me ajusta en su muñeca;

mientras, una realidad traslúcida

corta las manos que hablan,

las que son tacto

ante la injusticia

de nacer para ser arma.

Publicado en Bienvenida a las armas

1000

1000 días

aguantando la respiración

ningunean muchas narices.

1000 días

empluman muchas alas de águilas ,

afilan muchas lenguas invisibles

que se arman de sol.

1000 días

empedrando de estraperlo y dádivas

al destino universal,

convierten en fantasmas

a los santos inocentes,

marcan goles fuera de juego

a la humanidad raída, omnisciente

vuelve al General de atrezzo.

Las españas de espadas armadas

sacan brillo a las biblias propias,

se encarcelan los epílogos

1000 siglos, la redención del fascismo

colmillea de noche las auroras…

Publicado en Bienvenida a las armas

13

Se aliaron con los gritos de la noche.

Un aliento de volcán traicionero

arrancó trece rosas al trino

del volar. Ellos sabían ser invierno

de memoria. Lustró Caín

sus botas marchitadoras.

¡Llovió tanto sobre las sepulturas

del olvido! La primavera

abrió los ojos desde el infierno.

Donde la esperanza

desarma a los inmortales asesinos,

brotaron manos y regazos perennes.

13 rosas se marchitaron con el frío

de almas mendigando paz.

Unos caballos invencibles

relincharon y la muerte entendió

la señal. La primavera, en desmayo

de madre, quito las espinas

y escondió el color…

Publicado en Bienvenida a las armas

Intensiones del Altísimo

En esta tierra de caries en los poemas

hay un mendigo, plantado en medio

del sueño del dios que envidia a Judas.

De disminuida séptima un acorde,

despierta las cosechas

y al miedo le da dolor en el instinto.

La Trinidad no admite más dimensión.

Algunos intrépidos, temerarios

de plei esteichon tocan el claxon

en la cena de los zombies. La tierra

pare oscuridad que balbucea

el nombre de la noche, y se amamanta

de luna. Una pared macilenta

es escupida por las balas

que escriben puntos y finales.

Ahogan a hombres secos

los ríos caudalosos. La muerte

los engendró y dejó vivir de memoria.

El destino se disfraza de bandera;

una urraca nos mira y un cuervo

nos saca los ojos de cristal traslúcido.

Por el Mare Nostrum, navegan

ataúdes con el aliento de los abismos.

Por la culpabilidad insoslayable,

unos niños adoctrinados matan

a los poetas

y los bocadillos les roban.

La tenue luz proscrita hace visible

a un sol que llora. Sobre

la faz del tiempo inoxidable

un general rechoncho

entra en éxtasis y revela

las intensiones del Altísimo.

Todo lo insondable

conduce al minotauro con tricornio,

que en un televenta, alardea

de la España laberíntica,

profusa en paraísos engaña guiris

y la mirada alcoholizada de los toros.