Publicado en Naima

Padres olvidados

Me entran sed de tormentas,

hambre de eternidad,

que la podredumbre envuelve

en papel de periódico.

En los bolsillos de mi piel venganza

quedan mapas de laberintos,

y tickets para un concierto

suspendido. Naima

aprende a ser invisible.

Golpearé tan fuerte el firmamento

que las estrellas caerán

en sus ojos de niñez ciega.

Vienen los terremotos

a que la madre Tierra

sepulten mis destinos malolientes.

Naima aguanta la respiración

frente al reflejo del cristal;

un mago en paro le enseña

a no creer en la oscuridad

y sus formas. Soy la niebla

sin derecho a sueño, el bostezar

de los padres olvidados

por la realidad y sus tribunas.

Publicado en Naima

Dentadas aduanas

Naima construye un castillo

sin hipotecas, donde no habrá

dentadas aduanas

ni legajos que inventen porqués

al respirar de la inocencia.

Todos los que lleguen exhaustos

recibirán una esperanza

recién parida, un sueño

para moldear, un sol

sin ceño fruncido. Un foso

con atracciones acuáticas,

y la mazmorra decorada

con grandes del heavy metal.

Las coronas estarán prohibidas,

los reyes muertos y olvidados,

las princesas serán

las que aspiren a ser mariposas,

las mendigas

presidentas de fábricas de piruletas.

Naima cocinera, condimento

de tormentas que lluevan

burlas a los cobradores del frac.

Publicado en Naima

Eco de mi caminar

Eco de mi caminar eres,

Naima,

la sonrisa de Coltrane

hecha niñez. Mis pasos

de gigante

sobrevuelan maremotos

y lascivas muertes que besan

mis espaldas.

¡No cierres el alba, espejo mío,

no quiero ser niebla,

ni noche de silencio de redonda,

ni cristal en un mundo de martillos!

Eco de mi caminar eres.

Publicado en Poemas

Gerundios subversivos

Desempolvando mi desordenado

olvido, en la cómoda de lo por confesar

hallo los ojos de la niñez.

Son los mismos que pretendí abandonar

transformado en golpeador de la noche.

Me observan con la inocencia

del perdón inmediato;

casi balbucean las gracias

de los resucitados, se dejan

atravesar de un impío amanecer,

se despojan de noche y asesinandos.

Estos ojos injertos,

germinar del ser-en-calma,

maquillados del color primigenio,

son las compuertas abiertas

al amor en gerundios subversivos.

Publicado en Naima

Amor salobre

¡Ven, Naima,

desempolvemos al unísono

las olas de este mar! Las barquitas

cuentan secretos

de sirenas y de los hombres aire.

Sobre Doñana hay una sinfonía

que espera tu batuta,

un cielo azul desenvuelto para tus ojos.

El verano de terciopelo

nos arropa, las gaviotas vigilan

los barcos de los fantasmas;

¡Ven, Naima, llave

del amor salobre de la niñez!

Publicado en Poemas

Bañera

En el mar de mi bañera

se bañan todos mis yos. Casi

ninguno pone impedimento

a dejar impolutos el cinismo

y la mentira. El único

que inventa excusas

es mi yo asesino, con la ropa

manchada de las veces

que disparé a quemarropa.

En el mar de mi bañera,

a punto de sal,

a veces ahogo mis sombras.

A veces el futuro nada a crol.

A veces hay diluvios

en el mirar bisiesto

de mis sequías y flores musculadas.

Publicado en Bienvenida a las armas

Fran Molero

Donde los hombres cantan acompañados del volar de los jilgueros,

la tragedia de las albas muy bernardas pare el fátum de cuchillos insondables.

Un hombre armado de piel árabe contempla el sueño arrodillado ante el tiempo

de miseria, y levanta instintivo el puño en alto, el mar respira; baila
la danza de los nadies,

la esperanza en un hatillo, bolsillos con el sol donde habitaban salmos.

En el útero de la patria suicidada,
la noche a dentadas levantó muros y oradores

de verso envenenado, cadencias
de la mentira, sinfonías que solo aplauden los amos.

Y un Fran erguido, de malagueño salitre embadurnado, asfalta al destino de canciones

que el gospel flamenco iba a parir. Se rodea el corazón de la alimaña concebida

de la mugre y los espejismos entronados, la esperanza cual antídoto de nieblas

lapa. Un grito adormecido expulsa sus legañas y el temblor que huele a vida,

de nuevo, convierte a los hombres en jilgueros, se crea la madre eterna

cuyos pechos amamanten bocas tapiadas. Fran se hace mar, y aire y serranía de linces.

Llega el fuego. Llega el buitre encorbatado. Llega el martillo sin yunque, ensangrentada

toga fusila con el verbo. Fran se queda sin hatillo. Fran es enjaulado con límites

armados de vendaval y afonía. Fran no existe. Fran no tiene puño, es melodía silenciada…

Publicado en Esmeraldas

Serpentinas

Aprendo a cubrir del color esmeralda

las fiestas

de no cumpleaños.

Me reencarno en luna imberbe

sobre tu piel cielo,

estrellado con utopías por zurcir,

con sanlúcares reflejados en el blanco,

arco iris de nuestra fisión.

Exploraremos en serpentinas,

en vuelos de gaviotas, en mirar

de linces, en vida

reencarnada de vida.

Bajaremos a dar de beber

al Guadalquivir, derramándonos

desde el sueño de las manos

que se tocan.

Publicado en Esmeraldas

Crisantemos

El amanecer es nuestro sudor.
Nos entran en los ojos 
       la desnudez de los crisantemos esmeraldas,
las lenguas erizadas del nacer guadalquivires.
    Cimentamos
la unidad en symposios espejados.
Úteros de la otredad extenuada,
la conquista
       de la calma. El morir
más leve; entre millones de manos,
la inmensidad
de la siempre
                   tenue dualidad.