Publicado en Naima

Amor salobre

¡Ven, Naima,

desempolvemos al unísono

las olas de este mar! Las barquitas

cuentan secretos

de sirenas y de los hombres aire.

Sobre Doñana hay una sinfonía

que espera tu batuta,

un cielo azul desenvuelto para tus ojos.

El verano de terciopelo

nos arropa, las gaviotas vigilan

los barcos de los fantasmas;

¡Ven, Naima, llave

del amor salobre de la niñez!

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Publicado en Poemas

Bañera

En el mar de mi bañera

se bañan todos mis yos. Casi

ninguno pone impedimento

a dejar impolutos el cinismo

y la mentira. El único

que inventa excusas

es mi yo asesino, con la ropa

manchada de las veces

que disparé a quemarropa.

En el mar de mi bañera,

a punto de sal,

a veces ahogo mis sombras.

A veces el futuro nada a crol.

A veces hay diluvios

en el mirar bisiesto

de mis sequías y flores musculadas.

Publicado en Bienvenida a las armas

Fran Molero

Donde los hombres cantan acompañados del volar de los jilgueros,

la tragedia de las albas muy bernardas pare el fátum de cuchillos insondables.

Un hombre armado de piel árabe contempla el sueño arrodillado ante el tiempo

de miseria, y levanta instintivo el puño en alto, el mar respira; baila
la danza de los nadies,

la esperanza en un hatillo, bolsillos con el sol donde habitaban salmos.

En el útero de la patria suicidada,
la noche a dentadas levantó muros y oradores

de verso envenenado, cadencias
de la mentira, sinfonías que solo aplauden los amos.

Y un Fran erguido, de malagueño salitre embadurnado, asfalta al destino de canciones

que el gospel flamenco iba a parir. Se rodea el corazón de la alimaña concebida

de la mugre y los espejismos entronados, la esperanza cual antídoto de nieblas

lapa. Un grito adormecido expulsa sus legañas y el temblor que huele a vida,

de nuevo, convierte a los hombres en jilgueros, se crea la madre eterna

cuyos pechos amamanten bocas tapiadas. Fran se hace mar, y aire y serranía de linces.

Llega el fuego. Llega el buitre encorbatado. Llega el martillo sin yunque, ensangrentada

toga fusila con el verbo. Fran se queda sin hatillo. Fran es enjaulado con límites

armados de vendaval y afonía. Fran no existe. Fran no tiene puño, es melodía silenciada…

Publicado en Esmeraldas

Serpentinas

Aprendo a cubrir del color esmeralda

las fiestas

de no cumpleaños.

Me reencarno en luna imberbe

sobre tu piel cielo,

estrellado con utopías por zurcir,

con sanlúcares reflejados en el blanco,

arco iris de nuestra fisión.

Exploraremos en serpentinas,

en vuelos de gaviotas, en mirar

de linces, en vida

reencarnada de vida.

Bajaremos a dar de beber

al Guadalquivir, derramándonos

desde el sueño de las manos

que se tocan.

Publicado en Esmeraldas

Crisantemos

El amanecer es nuestro sudor.
Nos entran en los ojos 
       la desnudez de los crisantemos esmeraldas,
las lenguas erizadas del nacer guadalquivires.
    Cimentamos
la unidad en symposios espejados.
Úteros de la otredad extenuada,
la conquista
       de la calma. El morir
más leve; entre millones de manos,
la inmensidad
de la siempre
                   tenue dualidad.

Publicado en Bienvenida a las armas

Instantes

Llovemos 

sobre la llamarada 

y sus brazos huérfanos.

Hubo un instante

en que la esperanza barrió

los estandartes, y las hadas

existieron

sin exigir nada a cambio

de la magia. Obreros

en horas extras las descuartizaron

sedientos de fútbol. 

Ninguna esperanza

a campo abierto, pero sí

el verdor de los altivos muros.

Nos metaforsearemos en instantes…

Publicado en Bienvenida a las armas

Vendrán

Vendrán, atraídos por mi muda de piel,

a amputar la sierpe de mi lengua raída,

vendrán, con su prosa plagada de subterfugios

y tildes ausentes, vendrán

a silenciar los gritos del cosmos

en forma de mi cuerpo.

Vendrán y me quedaré en blanco,

como los colegiales

ante los maestros de ceños odiosos,

vendrán y todo será olvido

con vosotros

distorsionando la luz y el infierno.

Publicado en Naima

Si no existieras

Si no existieras, Naima,

no habría aire 

en mi vuelo. Se secarían

los sueños y robarían las alfombras

mágicas que usamos

en las noches empachadas de estrellas.

Si no existieras, Naima,

todo sería ángulo y balas

apuntando al iris de mis ojos tuyos.

Resucitarían

el infierno más adulto, el tifón

con agujeros de nuestro yo cometa,

el hacha que amputa

nuestro amor de diez dedos.

Si no existieras, Naima, sería

el mar encabritado del cuadro en el museo,

la huelga desconvocada,

las nubes que no se atreven a llover,

una costilla inservible, un universo

finito…

Publicado en Poemas

Ser

Somos ya el ser con los relojes 

inconcebibles.

Defenestramos hasta a las ventanas,

¿recuerdas? 

Oímos gemir de dolor los recuerdos

y las flores marchitas que se ocultaron

en los libros por escribir.

Somos ya tan ser

que no saben ni buscarnos,

tan mortales y soberbios

como el narcisismo de teleseries.

Aún hay esquinas y semáforos

taxativos, sensación de envidia,

escritores (no saben que todo es una permutación infinita), perros guía.

Es formidable no necesitar adjetivos,

no echar en falta tres dimensiones,

haber acabado con las formas verbales,

matar al tú y al yo y al engordar,

y a las horas extras y las rush hour.

Somos ya el Ser sin segunda conjugación, sin significado,

sin capacidad explicativa, el amor 

tan puro como Dios el primer lunes.

Publicado en Naima

Un verbo

Me pregunta Naima qué es un verbo.

Acongojado quedo,

en la quietud del convicto que robó

todo el amor al infinito

y en blanco y negro vive. Un verbo

es ser padre,

y no dormir porque la pesadilla

se disfraza de rimbombantes adjetivos.

Un verbo es amasar mis vidas todas

y que salgas tú con el sabor

de las olas arrastrándome

al aliento de la aurora.

Un verbo es el guardián 

en que me transforma el instinto,

cuando al abismo

le da por arrasar el mar que se secaba 

reflejado en nuestro reflejo…