Publicado en Esmeraldas

Una vez

Envés de las hojas

tantas veces,

hoja del abismo

por escribir,

veces del envés

oculto al sol

escrito en miel

cínica. Tantas

veces yo,

tan pocas tú,

tan Dios, a veces,

el fin y su letra pequeña,

el cosmos en tus olas,

en tu dialecto árabe…

Tan poco a que aspirar

si no tú, una vez,

y soñar la regresión,

y que me desempolves

las pesadillas.

Publicado en Poemas

Señora Alicia

La señora Alicia

vende de todo en su bazar del Purgatorio:

jinetes de apocalipsis varios

con sus caballos a juego,

peleas de parejas para imitar

en casa, también en cenas

con amigos,

estufas para frío de almas asesinas,

espejismos de oasis con todo incluido,

ruegos y preguntas a Dios o sucedáneo,

huevos que no se rompen,

el saco del hombre del ídem,

bombilla para el cuarto oscuro,

libros para fascistas recalcitrantes,

helados que no se acaban,

la llave del almacén de Papá Noel,

la inocencia sin aditivos,

las guerras sin soldados ni balas,

el color de piel de todos los sabores,

arena de playa que no molesta,

los armisticios para cenas de Navidad,

discursos tediosos al son de bachata,

los volcanes con lava fría,

televisores que no mienten mucho,

la inspiración para crear el bien,

buses que no hacen esperar…

Siempre hay ofertas, abierto 24 horas

por sonrisa,

no se permiten malhumores nocivos

ni demagogos de verdad absoluta.

Muy recomendable para gente normal,

elfos y hadas con tiempo libre escaso…

Publicado en Bienvenida a las armas

Tacón de aguja

Hay un epílogo

en cada mujer a la que fallaron los cálculos.

Las faldas se planchan a sí mismas

cuando no dan miedo las morales.

En algún tacón de aguja

se subieron varias religiones,

lapidaron a alguna mártir,

hicieron santo a un hombre vulgar.

Hay un fin que se presigna

en cada hombre que el polvo

limpia a un útero

en el verbo del vivir. Una barba

asfixia el respirar

de las hadas en el camerino.

Hay, o no, una trama

en el teatro mundo. ¡Lástima

que no tod@s

quieran hacer de buen@!

Publicado en Bienvenida a las armas

Obreros mustios

Las veces en que Superhombre

fui, son tan invento

como revoluciones

de obreros mustios. Solemos

poner aún demasiadas

reglas al lenguaje, cerramos

demasiado las bocas

cuando la Verdad apesta

a ebrio. Un brazo en alto

para la portada de la mentira,

y luego a casa

a pensarnos florecer;

versos de las epopeyas,

tan asonantes como el despertar

adoctrinados

por las ventas y las gráficas.

Publicado en Naima

Poli malo

Te ha hecho vudú,

Naima,

el tiempo puro,

libre de biblias, condimentado

de hipérboles y magias

varias. Las caderas

de tu futuro se abren paso.

Amanece la mujer

de aletargados horizontes,

y dientes ausentes, aún,

de la boca que dispara.

Un papá en arenas movedizas

te inventa un soñar de plata ,

y de puntillas,

danzas sobre el polvo

de mis recuerdos.

Una aguja de reloj

nos guiña un ojo.

La otra hace de poli malo…

Publicado en Escritos

Êpperança

Luis no se acostumbra a que el sol le despierte. Ya no hay redes que revisar, ni su hijo Antonio, el abogado, le permitía en los últimos años ser un verdadero pescador, los dolores eran demasiado agudos, y la artrosis no perdona.

La cama es demasiado grande desde que a su mujer se la ha llevado su hija Ana. Tiene algo grave pero a él se lo ocultan todo y solo le reprochan las copitas que se bebe en el bar de Mari. El médico le habla con paciencia de padre, y a le agrada que le traten tal como ha tratado él siempre a todo el mundo. Tiene manos de mujer el doctor, pero sabe más que el Briján, y cuando lo mira fijamente baja este los ojos.

Luis cuando empezaron aquellos señores de la tele a decir que no se podía pescar, sintió miedo. Tenía al niño en Cádiz
y hacía falta mucho para mantener a un universitario en aquellos albores de la democracia. Llegó un día Rafa, que siempre andaba trapicheando , y leyó la preocupación en el rostro de su amigo.
_ ¡A ti te paça argo, compadre, no me engañê!

Esa misma noche Luis supo lo que era el contrabando. Su mujer lo abroncó porque pensaba que venía de beber con la chusma con que quedaba en las tascas. Luis se calló por primera vez en su vida
y se sintió sucio por llevar dinero a casa que no había sudado honradamente. Al día siguiente, cuando su mujer lo hacía en el bar y mandó a Ana en su búsqueda, comprendió el arrojo de su marido y se sintió orgullosa. Luis los quería como quieren las personas puras de verdad.

Ana también era una niña muy lista. Se le veía siempre leyendo, y como Luis no puso ni la menor pega, porque quería que los dos fueran personas entendidas y capaces de comprender lo que decían en los telediarios, redobló sus ganas de luchar por ellos, aunque fuera entre la niebla y el disimulo.

Una noche la cosa no salió del todo bien y la guardia civil los esperaba en la playa parapetados tras las barcas varadas desde hacía meses. Los llevaron a comisaría y como Luis era indomable, le pegaron en las costillas y le partieron dos a patadas. Eran dos hombres jóvenes, como él entonces, pero ancianos franquistas avocados a desaparecer con la fuerza de la democracia esperanzadora. Lo obligaron a beber ginebra y lo dejaron en la esquina de la calle donde vivía, para que el tono de tragedia del flamenco escuchado por el barrio lo convirtiera en miedo. Luis solo pidió que los suyos no sufrieran más por su culpa y se mantuvo firme para no caer en el dinero fácil.

Su mujer dicen que tiene algo grave y le quedan unos meses. Luis ha asumido el vivir en la soledad con que sus huesos se recuperaron. Sus hijos tienen casa en buen sitio en Sevilla , curran con traje y hablan con acento de allí. No se puede sentir más orgulloso de haber servido para verlos triunfar en la vida.

Está hablando consigo mismo en el bar de Mari. Hoy no apareció Rafa, y el resto guarda silencio viendo el partido del Madrid en Champions. El viejo pescador nunca entendió que se pudiera ser de un equipo que casi siempre gana, eso no es fútbol de verdad como el Cádî.

Sale a gusto, un poco borracho, pero contento de no tener que discutir. Se lamenta de haber sonreído por estar solo. Un poco más adelante ve las luces encendidas de un coche patrulla de picoletos. Arrancado, con las puertas abiertas y dos agentes encañonando a Rafa sobre el capó de su destartalado coche de buscavidas. Luis reconoce a sus agresores veinte años atrás, son escoria, gente sin alma, uniformados abusando del poder que representan. Se monta en el coche, y con el mismo nerviosismo que tuvo aquella primera noche en la playa, enciende las largas. Los agentes miran y uno le apunta. Luis quiere creer que lo reconocen cuando los atropella con toda la ira que lleva acumulada en su alma de pescador.

Llorando, y habiéndose meado encima, Luis mira a través del cristal hecho añicos. Rafa se aproxima corriendo con dificultad.

_ ¡Bámonô, Luîh, por lo que mâh quierâ, o êttamô muertô! _ exclama.

Luis entiende en ese momento toda la grandeza de su vida. Delante del mejor amigo que hombre pueda tener, exhorta:

_ ¡No, Rafa, muertô êttán eyô, noçotrô tenemô êpperança!

Publicado en Naima

Jardinero

Un jardinero condenado

a ver de lejos

el olor de la primavera.

Una flor entre barrotes,

en la jauría de la noche humana.

Las raíces saboreando

la savia de la niñez indómita,

siendo cada vez más árbol,

menos oscuridad en círculos.

Un jardinero se atraganta

del néctar que le deja el tiempo.

Todo se silencia.

Una pesadilla atroz nos respira,

poda las semillas de nuestro

vientre, me hace mayor a Naima…

Publicado en Bienvenida a las armas

Himnos afónicos

Esta piel nuestra

vestida de himnos afónicos,

la pana que mudamos

por el chalet a las afueras del infierno,

la verdad que murió de timidez

en donde las cámaras no grababan,

el yo que nos venció vistiendo

de sodomas la existencia…

Unos se atreven a inventar

esperanzas con las flores

que nacen de sus manos.

Otros son tijeras de podar,

hachas que amputan el abrazo,

compuertas cerradas

al devenir de las aguas.

Esta piel de lobo oculta

el diluvio, las arcas

son caballos de Troya,

Dios, el acomodador comunista,

nosotros pasábamos

por el mar con flotador caro,

por si acaso….

Publicado en Naima

Hija de mi yo desnudo

He visto en tu rostro, hija

de mi yo desnudo, el idioma

del aire, el canto de las flores,

la vejez del infierno.

Hay una bruja malvada

que nos ahoga la risa, que inventa

los naufragios, que pone colmillos

a los peluches.

He visto a la ley ciega,

mostrando el horizonte

cuando tiemblan los sueños.

Nos fusilan con mala hierba,

no saben que resucitamos

y somos árbol de hoja perenne.

Quemaremos a la bruja,

y nos quedaremos

con el libro de pociones mágicas.

Se secarán las tormentas,

la lava será un tiramisú

relleno de mediodía, prohibirán

la oscuridad con monstruos

arrinconados.

Sé que sabremos las respuestas,

y no se las diremos jamás a nadie.

Publicado en Poemas

Cueva

El volcán eructa.

Cubre la lava los recovecos

donde se aman los adolescentes.

Huele a casi noche, los semáforos

se despiden en rojo, alguno en ámbar,

ninguno en verde. Un eco

repite de memoria un gospel,

el antídoto a la soledad.

Un banquero menos malo

se eterniza abrazado a su pecuniaria

pestilencia. Se hace silencio

tras el saqueo y el caos.

Algunos arrastraban felicidad

y recambios de ambientadores.

Las fotos de Instagram

recogen tan insólito evento.

Se venden entradas

para ver los cuerpos calcinados.

Hay más tecnología, pero

las mismas piedras edulcoradas.

En el periódico de mentiras tenues

vienen anuncios ofertando cuevas…