Publicado en Imprescindibles

Inmenso Omeya

Ahí llega don Julio,

con su traje de humano,

el abrazo en la palabra,

flotador en el diluvio.

Florecido inmenso omeya,

con el verbo sabor calma,

con la derrota orgullosa

sembradora de las eras.

Aquí donde el presente es

corazón con ojos, todo

es Julio pujante, el revés

del invierno, bozal de oro

en el yelmo de la herrumbre

que golpea en vano, las cuitas

de sordas sombras. El allí en el aquí

vestido, desnudez del hombre Anguita.

Publicado en Naima

Mujer luna

Viene la tormenta, Naima,

pero nosotros gritamos más alto.

Se hará de noche

y luciérnagas del antaño

seremos, niños invisibles

que el monstruo no descubra.

Viene la tormenta, Naima,

pero nosotros llovemos torrenciales,

allá donde el muro haya que derribar.

Se hará de noche

solo cuando yo cierre los ojos,

y entonces, tú el sueño,

mujer luna, el no tiempo…

Publicado en Naima

De mi voz en tus manos

¡Sopla, Naima, que la luna

despierte,

que la mar sea la cuna

donde sueñe tu suerte!

¡Huele, hija de viento,

la indecible caricia

que muero en cada verso,

ayudando a la brisa!

¡Mira, Naima, que los ojos

del tacto

sean resurgir entre escombros

de mi voz en tus manos!

¡Llama, volar de jilguero,

a la puerta en la calma,

donde arropan los sueños

mi sonrisa del alba!

Publicado en Poemas

Momentear

Es momento de reencarnación

en los asesinos que no seremos,

en la huida de la que huimos,

en el árbol que nos envejece,

en el universo que escondía la terraza.

Es momento de momentear

tantas fallas que no chocaron,

tantos versos inaudibles,

tantos claros de luna sin partitura,

tantos aullidos de coche,

tantos tantos que colar a la abulia.

Es momento de mudar de piel,

de desclavarnos de la cruz,

de que el sueño pierda la virginidad,

de que la naturaleza acabe la obra

y nos invite a su casa sin hipoteca.

Publicado en Poemas

No molesten

Parte de guerra:

descubrimos que el silencio mata,

que las aceras quedaron huérfanas,

la primavera sin olor, las tormentas

sin adolescentes que mojar.

El mundo debe de ser

algo más allá del bloque de enfrente,

donde el arco iris contamine

hasta a los heraldos negros,

y Dios algo que se manifieste

en aplausos aún tímidos.

Parte de paz:

no molesten, gente cogiendo el gusto

a ser gerundio, siendo, a su vez,

el sueño de las mariposas

que aletean la tenue arrogancia

de la brisa

aspirando a ser tornado,

indigestión de los mundos

peinados con la raya en medio.

Publicado en Poemas

Balcones

¡Están naciendo tantos poetas en los balcones!

Llevan la juglaría en la esperanza,

tantos años muda y sorda.

¡Hay tantos balcones para tomar,

tanta realidad que embellecer,

tanto amantes al rescate,

tantos pasos que aprender

en esta danza última!

Llevan los versos amarrados

a las espaldas de la tormenta,

la sonrisa en el escenario viviente,

la primavera en los aplausos.

¡Están naciendo tantos balcones

de brazos abiertos,

tanta rima en los buenos días

que vuelan de las bocas, al fin

inmaculadas!

Donde se esconda la muerte,

allí el aplauso será puño negro,

la lluvia torrencial

que ahogue el mar de la soberbia.

Publicado en Poemas

Música

¡Cuántas melodías zigzaguean

buscando el abrazo

de acordes imperfectos!

Sobre la piel del parque engulle una niñez

fantasmal toda inocencia ausente y traslúcida.

¡Cuánta armonía se arrastra

por campos del alma minados,

para arropar al grito que nos nace!

Publicado en Bienvenida a las armas

Diario de guerra

Mi pesadilla come saludable por mí

en la cocina

de los pescadores de colesterol

y poss-it con versos tachados.

Levito mis andanzas

hasta el salón-confesionario luego,

no sea que despierte la ligerilla

de mi pareja en día impar y bisiesto.

Mi pesadilla tiene menstruación

y cambios de humor futboleros.

Denuncia al vecino del perrito cabroncete

a las autoridades, lanza

en Twitter artillería no ortográfica

y se parapeta en la esperanza

o en versículos de visión 3D.

Ligerilla es el ojo que cierra

los viernes noche,

pero vigila por si viene la muerte

mientras añoramos

algo de cuando en los dientes

nos crecía fruta más tarde prohibida.

El mundo es algo que hay tras

el quicio, con olas de atrezzo

y luces de neón que apestan

a naftalina y rock de cuarto

de baño con visillos.

Pesadilla y Ligerilla

esperan desde hace días

a un invitado que no usa goma,

y, so far,

nos deja tirados

en el que pensamos último día

del diario de guerra.

Publicado en Poemas

Viernes

Un viernes sin Crusoe

se apostó tu vida al 13 negro,

escupió con desprecio al arco iris,

arrancó al tiempo la arena

y se meó encima.

Un viernes sin límites

con toda la piel por tocar,

con toda vida hipnotizada,

con la gula con hambre de sueños

casi crudos.

Todas las islas para ti, viernes,

toda la nada, un mundo

en los compases donde se ahoga

el tempo, una esperanza

en silencios de redonda…