Publicado en Bienvenida a las armas

Piruletas

Mi hija es la costilla de la que nacen

los sueños. Mi hija es tan poco

mía que inventa

la poesía cuando ve

Gumball y se ríe, sin saberlo,

con orgullo de su espejo

cóncavo y los acordes

que le da igual aprender.

Mi hija es intransferible

y solo esclava de sus propias metas.

Mi hija se llama Naima

y pone passwords a vuestra voz

de aliento borrachuzo,

a vuestro eco fascista,

a vuestra mirada embriagada

de primaveras marciales.

Mi hija es ya absoluta,

como el tiempo y los arco iris

que tanto os molestan.

Mi hija se viste sola

y da abrazos por instinto,

ve Frozen mil veces,

y se atranca leyendo cuentos,

no el Mein Kampf. No sabe

quién es Dios,

pero quizá un día lo invite

a entrar en su alma.

Se sabe las tablas de mates,

la de los mandamientos, no,

también sabe patinar

y cepillar a los renos de Papá Noel.

En fin, que ya que ella está

currando de niña

y opositando a princesa,

os lo digo yo: ¡idos

a otro planeta a sembrar

piruletas rellenas de odio!!!

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Vicepresidentes

Todos somos vicepresidentes,

todos abrillantadores

de arco iris, todos jueces

con la moral en la entrepierna,

todos influencers y flores

que regalar a abuelitas tiernas,

todos chiste fácil y ensalada

tras la indigestión de mentiras

consagradas, todos izquierda

etarra y pedo catalán, algarada

derechista si no, prístina

voz del toro de Osborne, mierda

divina, ley amordazada, almohada

de la siesta real, todos inquina

vicepresidencial, todos gilipollas,

todos mentira, todos ahora.

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Mentirijillas

Unos veranean

en los inviernos de otros.

Unos sirven la sopa,

otros hacen de moscas.

Unos inventan la estupidez

y el paso cambiado.

Unos decoran con acuarelas,

los otros tapizan

la poltrona con mentirijillas

de la última campaña.

Unos mueren en las guerras,

los otros son gatillo.

Unos rezan a Dios, los otros

hacen milagros y pagan

para que les lleven la cruz.

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Polifermos

El tiempo ya no respira. Debajo de las arenas privadas

había calles de barricadas de saldo. Se prohíbe la Historia

de los hombres que silbaban. La libertad con alambradas

se pare en los juzgados. El Sol busca en la noche sombra

que proteja de Polifermos con dos ojos y apologías en uniforme.

Sudan los palacios muerte y adictos de Antena 3.

Una paga extra y un sindicato con colorines de la moral rompen

el himen. Los obreros con la mano alzada amamantan el ayer

y encuentran manjar la incógnita de la voz que les miente.

Sobre los púlpitos del mañana carraspea un televisor y finge

la mudez de los monstruos enamorados. Una bandera siente

ser ondeada por úteros que disparan niños bolcheviques

para desmembrar a base de versículos. El cielo

baja a alimentar los piojos de sus cabezas atonales, y la danza

se vuelve marcial y difícil como a las máquinas el anhelo

de un abrazo. Acaudilla la desmemoria a los soldados de la vil españa…

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Quijotesco

Digamos que soy quijotesco

en el verbo y el facer,

que me voy de parranda con gigantes

hasta que cierren las calles

y la inmoralidad se asuste. Digamos

que maldigo a los que encarcelan

los sueños y entierran a los obreros

y a los pícaros. Digamos

que los mancos deshacen los enigmas

y los nudos de la historia enrevesada.

Digamos que los unicornios

no tienen pasaporte y los deportamos

a la oscuridad de los adultos.

Digamos que somos asesinos

sin necesidad de espejos cóncavos.

Digamos que divagar oculta el asesinato.

Digamos que somos dioses de barro.

Digamos que llegará el día en que nos estrellen contra el suelo.

Digamos radical a quien imite

a Max Estrella. Digamos sociata

a quien vista camiseta molona,

y rejuvenezca a los podridos muertos

y escuche indie pop.

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Investidura

Vodevil de siete vidas en clase de hipocresía,

un sastre los viste a todos y los llaman señorías,

una pantomima tal que Sagasta se asustara

del uso vil de los versos de ladrones de palabras.

El Ken enchufa-parientes viste mal de Cicerón,

del Casado aprueba-créditos la ironía va sin don,

se sumerge en la Rivera del universo unidad,

que la noche sin estrellas compacta con libertad.

El coletas zapatista, el del chalé con piscina

se merienda la oratoria, la soberbia de la inquina,

y el Ibex va dando votos a los mejores actores,

y el público en el match point márchase al retrete,

a sucumbir al encanto, 900
limpia ojetes.

Y colorín colorado, este cuento no ha acabado.

Los catalanes Champions pierden, los de blanco

a rebuscar del No-Do glorias y otras perlas,

los vascos etarras todos, una forma bananera

de entuertos resolver en la patria de los ciegos

donde Abascal es el Cid, lo demás, un sacrilegio.

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Pedro

Barajar con los pies

y pretender póker de ases.

Las mangas esconden lo invisible.

A Pedro I “el incomprendido”

le ha tocado escalera de colores,

y sube y baja triunfal

a la pata coja, no sea

que pise mendigos podemitas.

Hubo una vez un pueblo

que perdonó al olvido. La partida

está trucada desde que un obrero

creyó libertad

a un palacete guardado por leones.

El Ibex eyacula sobre nuestra

prostitución esclava.

Pedro es un proxeneta asustado

de la historia. Acabaremos

con el sexo pagado.

Acabaremos con el miedo.

Acabaremos con vuestra versión de la historia.