Publicado en Bienvenida a las armas

El sollozar del hambre

Donde la tregua dormita,

siempre es trece y martes.

Al ahorcando llaman árboles,

quien nos dispara mata su risa.

Donde la guerra vomita

hombres del no tiempo,

ángeles borrachos levitan

sobre salmos que engullen muertos.

Donde dormita la tregua,

se despiertan los volcanes

en mil noches de sultanes

asesinos, el hilo se hace rueca.

Donde vomita la guerra

la disonancia se expande,

los muertos son la cosecha

que amamantan sollozos del hambre.

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Publicado en Bienvenida a las armas

Open Arms

Nos cortarán la luz

cuando seamos ciegos. Invadirán

los templos, las flores

las harán carnívoras y

de derechas. Los semáforos

estarán en rojo

hasta que le salga de los huevos

al capitalismo y al señor

guardia.

Europa te pedirá la Play Station

y el juego de abandonar

personas en el mar muerte;

Dios, prueba de ser cristiano

viejo, los brazos saber abrir

en caso de que la suerte,

del que llora en el espejo,

huela a asesinato y fin.

Una Europa maquillada

de soberbia

se asoma a los balcones

de emperador. El Ego

come sus miserias,

se silencia

la humanidad. A Dios

se mata, la oscuridad

nos nace.

Publicado en Bienvenida a las armas

Quijotesco

Digamos que soy quijotesco

en el verbo y el facer,

que me voy de parranda con gigantes

hasta que cierren las calles

y la inmoralidad se asuste. Digamos

que maldigo a los que encarcelan

los sueños y entierran a los obreros

y a los pícaros. Digamos

que los mancos deshacen los enigmas

y los nudos de la historia enrevesada.

Digamos que los unicornios

no tienen pasaporte y los deportamos

a la oscuridad de los adultos.

Digamos que somos asesinos

sin necesidad de espejos cóncavos.

Digamos que divagar oculta el asesinato.

Digamos que somos dioses de barro.

Digamos que llegará el día en que nos estrellen contra el suelo.

Digamos radical a quien imite

a Max Estrella. Digamos sociata

a quien vista camiseta molona,

y rejuvenezca a los podridos muertos

y escuche indie pop.

Publicado en Bienvenida a las armas

Himnos afónicos

Esta piel nuestra

vestida de himnos afónicos,

la pana que mudamos

por el chalet a las afueras del infierno,

la verdad que murió de timidez

en donde las cámaras no grababan,

el yo que nos venció vistiendo

de sodomas la existencia…

Unos se atreven a inventar

esperanzas con las flores

que nacen de sus manos.

Otros son tijeras de podar,

hachas que amputan el abrazo,

compuertas cerradas

al devenir de las aguas.

Esta piel de lobo oculta

el diluvio, las arcas

son caballos de Troya,

Dios, el acomodador comunista,

nosotros pasábamos

por el mar con flotador caro,

por si acaso….

Publicado en Bienvenida a las armas

Items

Baja en calorías, la inmensidad.

PVC en las alas de los soñadores.

Los árboles anacoretas,

abrumados de climáticos cambios .

Los finales con la muerte arrancada.

Los caminos asfaltados de destinos tartamudos.

Dios con nuevo look de hípster,

Cristo en la cola del INEM.

Yo haciendo de bueno.

Tú, quizás el espejismo, el truco

que descubre al mago.

Publicado en Bienvenida a las armas

Carabancheles

De los libros

sepultados, el cantiflear

de bares con fútbol,

guillotina.

Revoluciones a color

en los escaparates del mundo

ingenuo. Espaldas de una España

de Abeles, hacen guardia

con el arma encasquillada.

Un espantapájaros recita

de memoria con verso gangoso,

asustada cadencia,

y como a los niños amputados

a la magia, un aplauso atroz

rompe los cristales de librerías ciegas.

España es una unidad

donde carabancheles barrios

se barren bajo alfombras

de quienes respiran oro.

El buitre que come tu corazón

enseña en Youtube

a hacer torniquetes con una mordaza.

Rivera va a publicar sus mentiras,

en un libro a juego con las cortinas

de tu jaula.

Publicado en Escritos

Concertados

Cuando comenzaron a dilapidar dinero público en centros de enseñanza concertados nuestro primer impulso fue lanzarnos a la calle a lo de siempre, a creernos importantes por meter fuego en unos contenedores o tirar un peñosco contra un escudo policial. Luego se empezaron a acabar los tiempos de Universidad y tu c.v. estaba lleno de hazañas en batallas que no interesaban a casi nadie, ni siquiera a los viejos compañeros emigrados que encontrabas en redes sociales y que nunca mira uno. La crisis galopaba a un ritmo tan vertiginoso que muchos volvieron al placebo de las drogas fuertes y a los días de cerveza tras el curso para parados, todavía no de larga duración.

El sistema seguía privatizando a lo loco, apoyado por la falsa esperanza que tienen los ricos de hacerse inmortales y justificar así sus miserias. Algunos empezamos a quedarnos sin parienta, otros ni siquiera comían carne o pescado más que en festividades, los menos tenían un curro en un burguer que era codiciado como el elixir de la eterna juventud. Éramos personas con ingente cantidad de libros en la memoria y sin la más mínima respuesta ante el holocausto que llamaba a nuestras vidas, cegadas por un intento vano de progreso, tal como nos habían adoctrinado en el Sistema.

Llegó a ser tan desesperada la situación que cualquier tipo de encargo era válido para pagar la calefacción o el alquiler. Algunos no admitían prostituirse o robar ancianas, mas era sabido por todos y se admitió sin comentarios cínicos acerca de la moralidad de aquellos actos que se suponían pasajeros.

Los institutos y universidades empezaban a acudir por entonces al dios de la oferta y la demanda. Plagadas de individuos ultraderechistas acostumbrados al inflar de notas en sus colegios exclusivos, la oferta de estudios donde por unos nimios trabajos de copia y pega cogidos de la red se podían conseguir las titulaciones para fardar luego y ascender en la escalera social y conseguir incluso puestos de renombre en los partidos en los que se hallaban afiliados, atrajo a miles.

No recuerdo quiénes empezaron a vender algunos de estos trabajos por una cantidad ridícula. Todo consistió en matricularse a distancia, oferta suculenta pues no había ni siquiera que acudir a clase y luego añadirle unos euros más y la titulación brillaba en sus currículos de mentira y cuñadismo. Luego quizás en anuncios de la red, el boca a boca, buzoneo disimulado o vaya usted a saber cómo (las razones de la supervivencia son inescrutables), empezamos a ganar algo de dinero extra con tales métodos nada ortodoxos.

Poco a poco se oían comentarios de que nuestra maniqueas acciones estaban consiguiendo que cada vez fueran más imbéciles los poderosos, con medidas políticas tan absurdas como corta era la inteligencia desprendida. Nosotros empezamos a consumir, algunos una moto, otros a hurtadillas iban al burguer del barrio, otro hacía una apuesta deportiva pequeña. Instintivamente los que no se quisieron vender adquirieron más y más conocimiento, cada vez más cultos gracias al dinero de los que nos mandaban en todas las facetas de la vida.

Esa cultura nos condujo a introducir mensajes subliminales en los trabajos para así hacer dudar a los profesores que los leían. Fue casi sin querer: unas reseñas de algún escritor afectado por alguna doctrina filosófica dada, algún matemático cuya divulgación teórica se basaba en el trabajo anterior de otro genio de biografía aventurera. Años más tarde, y a medida que nuestro nivel de vida aumentó, nuestra sofisticación en la trama copió los métodos del fascismo al que se pretendía combatir, e incluso de los soviets, ¡para qué negarlo!, y el adoctrinamiento rayó el endiosamiento. Hubo muchos que vinieron a abrazar nuestra causa anarcosindicalista, los periódicos rezumaban sabor a utopía luego de ser panegíricos del poder liberal durante décadas, se notaba un malestar palpable cuando se tomaba la más mínima medida puramente thatcheriana, se empezaron a decretar leyes para salvar al planeta del tsunami bursátil.

Nosotros, en cambio, una especie de obreros cualificados para encauzar a los demás a la luz salvadora de nuestros ideales sociales y humanos, ya consumíamos sin ningún estigma moral. No era de repente extraño ver algún compañero con un automóvil nuevo última generación o el iPhone en las manos de quienes antes las llenaban de tratados con la luz del humanismo y la ciencia.

No tardaría mucho el nuevo esquema socializador en tacharnos de hipócritas e inmorales. Solo unos rezagados quedaban ya en la tesis más liberal del Sistema, a los que muchos de los nuestros no solo no combatían sino que empezaban a comprender. Una empatía conmovedora.

Por cierto, el mundo, como no podía ser menos, sigue girando. A pesar de los cambios de chaqueta, banderas que ondean y los saludos simbólicos entre iguales.

Publicado en Poemas

Descartes

El del espejo es más real.

La noche se manifiesta

cuando cierras ojos a la luz.

Los caminos se multiplican

cada vez que quieras aparcar.

Los mares tienen naufragios

e islas desiertas hipotecadas.

El del espejo hace el saludo fascista.

Te coge con desgana, esta vez.

Hay que gente que vuelve a la niñez

a quitar el bocadillo al empollón

de la clase.

El del espejo hace la ecuación

de Cuarto Reich. Su padre

habla con el director pecoso

y lo aprueban. Tú tienes envidia.

Llama Descartes a la puerta,

te escondes. La verdad asusta.

Publicado en Bienvenida a las armas

Los generales francos

Bailaremos también

cuando fusilen a los músicos.

Inventaremos la armonía

que no sepan seguir los generales

francos (sinceros no casa bien

con los imperativos).

La síncopa de la risa contagiosa

se derramará

por los pentagramas sabor cemento.

Cerrarán los bares y las iglesias,

los amaneceres y el amor,

pero nosotros seguiremos siendo,

felinos y descompasados

como las vidas vestidas de abrazos.

Bailaremos hasta que el deseo

levite sobre nuestro mirar

pausado. El mal aliento

y los ronquidos atacarán

nuestra melodía.

Somos la soberbia sonora

de los invencibles,

terroristas de su calma,

acordes con muchas tensiones

que no sabrán improvisar

sobre la belleza de nuestros muertos.

Bailaremos aún cuando

los compases sean sordos,

cuando los pies raíces

de prisioneros mudos y culpables,

cuando no haya manos para aplaudir.