Publicado en Bienvenida a las armas

Pedro

Barajar con los pies

y pretender póker de ases.

Las mangas esconden lo invisible.

A Pedro I “el incomprendido”

le ha tocado escalera de colores,

y sube y baja triunfal

a la pata coja, no sea

que pise mendigos podemitas.

Hubo una vez un pueblo

que perdonó al olvido. La partida

está trucada desde que un obrero

creyó libertad

a un palacete guardado por leones.

El Ibex eyacula sobre nuestra

prostitución esclava.

Pedro es un proxeneta asustado

de la historia. Acabaremos

con el sexo pagado.

Acabaremos con el miedo.

Acabaremos con vuestra versión de la historia.

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Publicado en Poemas

Adiós…

Adiós a las gaviotas de incógnito,

al Guadalquivir en su orgasmo

atlántico;

adiós al cielo que me hizo ángel,

adiós

al mar que se abre de piernas.

Adiós a los sanlúcares

empedrados de ataúdes,

adiós a los caciques que me soñaron

culpable de nacimiento, adiós

al salitre de los versos puros,

adiós a las barcas

donde me llamaba la muerte.

Adiós…

Publicado en Naima

Te llevaré el mar

Te llevaré el mar

asido de mis camaleónicos versos,

niña que asesinó por mí

los relojes. Te regalaré

las mismas olas

que arrastraron nuestra risa,

las auroras del cuento sin fin.

Te naceré para que gatees

en mi no tiempo,

niña de aire,

brújula en este lado del paraíso.

Te llevaré el mar para que salves

náufragos,

para que seas naufragio

en la mediocridad, mi faro,

el adagio

cuando la muerte quiera allegro.

Publicado en Poemas

Walking trees

Con recelo

nos mira el abismo. El séptimo

día hubo un dios underground

que echó horas extras,

arrepintiéndose del bien

engominado. El “sí-mismo”

no sabe guiñar y abierta

a manipulación la hiel

deja, the sound

of walking trees, el velo

de la verdad débil, las pistolas

susceptibles de ira.

Va a ser un paseo sobre olas

disimuladas el acabar las risas

ante lo no establecido.

El suicidio

de los voluntariosos ordeno;

sé que mi tecnología anula

el existir de Dios. Prohíbo

la licantropía

y las ensangrentadas lunas.

Publicado en Naima

Dentadas aduanas

Naima construye un castillo

sin hipotecas, donde no habrá

dentadas aduanas

ni legajos que inventen porqués

al respirar de la inocencia.

Todos los que lleguen exhaustos

recibirán una esperanza

recién parida, un sueño

para moldear, un sol

sin ceño fruncido. Un foso

con atracciones acuáticas,

y la mazmorra decorada

con grandes del heavy metal.

Las coronas estarán prohibidas,

los reyes muertos y olvidados,

las princesas serán

las que aspiren a ser mariposas,

las mendigas

presidentas de fábricas de piruletas.

Naima cocinera, condimento

de tormentas que lluevan

burlas a los cobradores del frac.

Publicado en Poemas

Aprendices

La plaza se maquilla

de azahares que hablan.

Recién horneada, una luna

viste a los lobos buenos.

La calle empedrada serpentea

con nobiliarios aires de invierno.

En la biblioteca donde los sueños

se arropan, varios puños

en alto secan las tormentas.

Hay un parque fuera;

aprendices del asesinato último

son adoctrinados

en soberbia de diluvios,

y en la custodia de cualquier sistema…

Publicado en Esmeraldas

Dragones de siete cabezas

Unas olas encadenadas

a la noche de sanlúcares

que mueren.

Sobre las barcas llama

el destino, entonando

cantos de sirena. Un susurro,

quizás,

secará el Guadalquivir. Las arenas,

sumisas en adagio fúnebre,

invitan lascivas a dragones

de siete cabezas y diez cuernos.

La muerte nos seduce

con la noche excitada,

espléndida en mareas.

Unos barcos ajenos e inocentes

se adentran, penetrantes

cuales reos son, en el imperio

de la nada. Alumbran

el cielo la venganza y la vejez.

Canas viste el silencio del salitre.

El Guadalquivir se reencarna

en muerte que muere matando

el desamor.

Publicado en Bienvenida a las armas

Los trabajos de Hércules

El Ken se pilla la baja en lo de los trabajos de Hércules;

el Coletas Yelao de escudero narrando la tan asonante hazaña:

Matar al león de los rugidos fascistas en mes par y jueves,

acabar con la hidra y la ira de espejos donde se refleje el mañana,

capturar la verdad y que de ella coma el pueblo libre de moral,

copiar el volar de las aves que quiso matar el Sistema,

limpiar establos para encarcelar allí a la corona fetal,

torear por un sueldo de 900 con contrato por sado y cena,

robarles al Ibex lo robado, a las manzanas la serpiente,

robar las yeguas a los caballos
del fascismo todopoderoso,

prohibir ahorcar con corbatas, llevar relojes con dientes,

ser obrero de derechas, abducido por tele 5, el despertar del ogro.

Trabajos por hacer, con enamorado Coletas del reflejo Cancerbero,

un presidente de Poder disfrazado, un país con la ubres del destierro.

Publicado en Bienvenida a las armas

Los girasoles ciegos

Enterrad libros en las cunetas del olvido.

Hay una cicatriz que dignifica

el rostro adusto de los girasoles.

Nuestras manos saben hablar

el grito de los muertos.

Hay un mar sordo a los diluvios,

a la sangre de vuestro arroyo desatado.

Una esperanza desentierra la memoria hermosa.

Marchitaremos vuestro brazo en alto,

espejos del odio en posición

de ataque.

Somos girasoles ciegos,

acostumbrados a la oscuridad

y los avernos de vuestro sol,

colmillos que desperazaron

el despertar del nuevo hombre.

Publicado en Bienvenida a las armas

Carlos I de España

Carlos

nació tan desnudo como tú.

No hablaba español,

pero el poder de su mentón

obtuvo

beneplácito entre quienes

no quisieron perder la cabeza.

Llegó, vio y venció

con la fuerza, que era de fuera

pero a cuñadísimo no le ganaba

ni Cisneros, que por cierto,

o se hizo el sordo o mejor se mudó

a compartir loft con Dios.

Los borregos o súbditos,

como aún quedaba para lo del fútbol,

se cambiaron de ídolo súbitamente,

que las Germanías y los comuneros

empezaban a padecer

la metáfora del cadalso sin metáfora.

Juana, su madre, era Loca,

a secas; Carlitos veía mucho

a Dios en sus copiosas comidas,

del úrico ácido culpable era el maligno.

Era dado a todo lo malo hispano

y cabeza cuadrada, y hacía Dietas

para que le hicieran la pelota

hablando de teología

ultracatólica, aprendida de libros

escritos por ultras de la época.

Francisco I de Francia

quiso colarle un gol,

pero Carlitos era equipo de Champions,

y en Pavía le dio la del pulpo

casi sin bajar del autobús,

y se lo llevó a la capital del reino

con una ficha carísima.

Los franchutes pagaron, claro,

que estaban también necesitados

de vendehumos y lugartenientes

de Dios en la Tierra, vamos,

de dictadores con capa y parafernalia

de manumisión y chupar culos.

Cuatro guerras, cuatro

tuvo con los gabachos,

que estábamos aburridos de tanto rezo

y queríamos acción. Tras la Paz de Crepy,

tratados haberlos, habíalos,

que dinero pa tirar siempre

ha habido, total, al pueblo

un tirano u otro le traía al pairo;

estaban escondidos todos

de un Dios tenebroso

que les hacía vudú.

Luego, como le creció Martín Lutero

cual furúnculos en la fe y los turcos

que pasaban de Cristo,

pues le salieron canas de sabio

cabroncete. Ya Hernán Cortés

y Pizarro masacraron

al Spanish-like style en Ultramar,

que aquí de ultras y plus

sabemos un rato y eternidad

con patas. A los germanos príncipes

les atragantó de protestantismo

en Mühlher, y paseó sus cojones

emperadores por Europa toda.

Se cansó de repartir intolerancia

y a Yuste se retiró a que las apologías

hicieran su parte.

Tiziano lo retrató a caballo,

con la mirada puesta en Trento

mientras pasaba

de Erasmo de Rotterdam:

era más del Ajax de Cruyff…