Publicado en Imprescindibles

Inmenso Omeya

Ahí llega don Julio,

con su traje de humano,

el abrazo en la palabra,

flotador en el diluvio.

Florecido inmenso omeya,

con el verbo sabor calma,

con la derrota orgullosa

sembradora de las eras.

Aquí donde el presente es

corazón con ojos, todo

es Julio pujante, el revés

del invierno, bozal de oro

en el yelmo de la herrumbre

que golpea en vano, las cuitas

de sordas sombras. El allí en el aquí

vestido, desnudez del hombre Anguita.

Publicado en Poemas

Guerra aletargada

Hace tanto que Blas de Otero

nos dio todos los versos,

que se pudrieron los amaneceres

en los ojos que merece

un pueblo tartamudo al declamar.

Fue un mal entendido. El hombre

nunca ha estado en paz,

más bien en luto por el pobre

que murió censurando el frío

del invierno, la sonrisa mellada

de los veraniegos niños,

la felicidad enlatada

vendida al por mayor.

La guerra aletargada no es menos

guerra porque nos salve Dios,

ni el grito más fuerte por el eco…

Blas existió, quizás el hombre no.

Publicado en Naima

Mujer luna

Viene la tormenta, Naima,

pero nosotros gritamos más alto.

Se hará de noche

y luciérnagas del antaño

seremos, niños invisibles

que el monstruo no descubra.

Viene la tormenta, Naima,

pero nosotros llovemos torrenciales,

allá donde el muro haya que derribar.

Se hará de noche

solo cuando yo cierre los ojos,

y entonces, tú el sueño,

mujer luna, el no tiempo…

Publicado en Naima

De mi voz en tus manos

¡Sopla, Naima, que la luna

despierte,

que la mar sea la cuna

donde sueñe tu suerte!

¡Huele, hija de viento,

la indecible caricia

que muero en cada verso,

ayudando a la brisa!

¡Mira, Naima, que los ojos

del tacto

sean resurgir entre escombros

de mi voz en tus manos!

¡Llama, volar de jilguero,

a la puerta en la calma,

donde arropan los sueños

mi sonrisa del alba!

Publicado en Poemas

¿Por qué…?

¿Por qué la muerte,

cual muerte,

no mata al hambre

en vez de decorarla con moscas?

¿Por qué la tormenta,

si tormenta siempre,

a los ojos secos de la tarde

no los inunda de aurora?

¿Por qué el invierno,

si invernal solo a veces,

al murmurar de la sangre

no planta bocas de amapolas?

¿Por qué el silencio,

si silencio que hiere,

no para antes del desastre

del réquiem ante el rompeolas?

Publicado en Imprescindibles

Cernuda

¡Don Luis, yo tampoco quiero

ser estatua de sal!

También me nacieron en el sevillano

lodazal,

donde las bestias diurnas saludan fascistas

y el olvido habita. Inventaron

las calles que Sevilla inundan

de homófobos come flores.

Cuento, de lo incierto,

toda cosmicidad, toda cruda

tez del placer prohibido. Los olores

en la tragedia del desamor,

la inmortalidad que el Guadalquivir

trae de la Esencia de Dios.

Don Luis, ¿crece el elexir

de la poesía absoluta

en el amor que emigra,

en el amor que de piedra

moldea al invencible corazón?

Publicado en Poemas

Punk revival

Caperucita mató a la abuela. Puso de cabeza de turco al lobo, que era de provincias y estaba a punto de renovar contrato.

A los enanitos los asesinó el príncipe celoso, otro pagafantas que encima se tuvo que llevar a la madrastra-in-law a vivir con él, pues era a quien quería, no a la mojigata de Blancanieves.

Purgarcito gana bien de actor porno, sabe que los cuentos y la moral son para gente que pide la vez en las tiendas. La casa de chocolate no es para niños obesos que asesinan en red con niños bosnios y rusos, malos por naruraleza como indican las pelis americanísimas.

La cenicienta es anoréxica y la encerraron a limpiar para limpiarla de su mundo yonki. Las hermanastras son de extrema fealdad y encerraron en un geriátrico de Madrid a la que las humillaba por ingenuas.

La sirenita aspira a sillón en el Congreso y hace uso del destino inclusivo. Se divorció del pringao del soldadito de plomo, que sigue defendiendo la monarquía y no casaba con las ideas revolucionarias de ella, aunque se quisieran en algunas ocasiones.

El virus me confesó que lleva mucho entreteniéndonos, para así pillarnos desprevenidos.
Cinceramente, ya va siendo hora
de que se marche de casa a otra pesadilla paralela, vino para un finde y se tira todo el santo día vigilando por la ventana, harto de barbitúricos y repitiendo en spanglish el Never Mind the Bollocks, aprendido en una primera noche (in)olvidable de celebración.

Publicado en Poemas

Momentear

Es momento de reencarnación

en los asesinos que no seremos,

en la huida de la que huimos,

en el árbol que nos envejece,

en el universo que escondía la terraza.

Es momento de momentear

tantas fallas que no chocaron,

tantos versos inaudibles,

tantos claros de luna sin partitura,

tantos aullidos de coche,

tantos tantos que colar a la abulia.

Es momento de mudar de piel,

de desclavarnos de la cruz,

de que el sueño pierda la virginidad,

de que la naturaleza acabe la obra

y nos invite a su casa sin hipoteca.

Publicado en Poemas

Calzoncillos limpios

Supongo que habrá un sol ahí fuera

y un tiempo con calzoncillos limpios que será atropellado.

Supongo que el amor nos espera tras los contenedores

y la lluvia que apaga las músicas de la consagración. Supongo

que suponer muestra poca previsión, mas no soy ser

de negocios en esta evolución a pétalo de flor con barba olvidada

a su suerte. Supongo que los pájaros

seguirán haciendo horas extras

en tu mundana realidad.

También en los castillos

radiantes que limpian

las lenguas-fusil de los vendepatrias.

Supongo que la normalidad

no siempre viste smoking, que el metro

no lleva a descubrir verdades,

que el ego no murió de coronavirus,

que Messi habrá ensayado más magia,

que el mar sigue sin abrirse,

que no habrá bigmac inmortalidad nunca.

Supongo que tú supones,

pero la realidad le cogerá pronto

el tranquillo a ocultar sus células muertas.

Publicado en Poemas

No molesten

Parte de guerra:

descubrimos que el silencio mata,

que las aceras quedaron huérfanas,

la primavera sin olor, las tormentas

sin adolescentes que mojar.

El mundo debe de ser

algo más allá del bloque de enfrente,

donde el arco iris contamine

hasta a los heraldos negros,

y Dios algo que se manifieste

en aplausos aún tímidos.

Parte de paz:

no molesten, gente cogiendo el gusto

a ser gerundio, siendo, a su vez,

el sueño de las mariposas

que aletean la tenue arrogancia

de la brisa

aspirando a ser tornado,

indigestión de los mundos

peinados con la raya en medio.