Publicado en Poemas

Calle Farándula


Trapecistas en baja médica

por vértigo

en la calle Farándula,

atentos a la delgada línea

por la que camina el atardecer

hacia la muerte.

En la calle Farándula duermen

todos los payasos

casados con heroínas

que ganan las batallas todas.

Elefantes

adictos a dietas milagrosas,

envidian bikinis incoloros

en los escaparates-espejos.

Los bares cierran a su hora

en la calle Farándula, adoctrinados

por las multas y el látigo

de los domadores de hombres.

Unos magos repiten trucos

que los niños vieron en YouTube,

y unos malabaristas extranjeros

esconden

el Parkinson del alma.

En la calle Farándula hay sueños

de todo a un euro y bares

que se la clavan a los guiris,

leones transexuales

que disfrutan el sado

y mujeres barbudas

abrumadas de feminismo.

¿Que quién soy yo? Simplemente

el taquillero del circo. Nunca

salgo por la calle Farándula,

no sea que el mirar atrás

me convierta en estatua de sal…

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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