Publicado en Bienvenida a las armas

Tacón de aguja


Hay un epílogo

en cada mujer a la que fallaron los cálculos.

Las faldas se planchan a sí mismas

cuando no dan miedo las morales.

En algún tacón de aguja

se subieron varias religiones,

lapidaron a alguna mártir,

hicieron santo a un hombre vulgar.

Hay un fin que se presigna

en cada hombre que el polvo

limpia a un útero

en el verbo del vivir. Una barba

asfixia el respirar

de las hadas en el camerino.

Hay, o no, una trama

en el teatro mundo. ¡Lástima

que no tod@s

quieran hacer de buen@!

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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