Publicado en Bienvenida a las armas

Bolívar


En el Altiplano,

se han escondido once millones

y medio de esperanzas.

El útero de Evo se secó

como los diluvios

que traen ahogados

a orillas de la Ley. Uncle Sam,

a horcajadas sobre la indomable

vida, clava

espuelas en hombres

ametrallados por el color del oro.

Se agranda la franja roja

en la bandera. Bolívar

camina torpe con maniatada

boca, con la espada herrumbrosa,

con el ego de los States

saciado.

Once millones y medio de fantasmas

ateridos de frío erupcionan;

la lava sepulta al amanecer…

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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