Publicado en Naima

Padres olvidados

Me entran sed de tormentas,

hambre de eternidad,

que la podredumbre envuelve

en papel de periódico.

En los bolsillos de mi piel venganza

quedan mapas de laberintos,

y tickets para un concierto

suspendido. Naima

aprende a ser invisible.

Golpearé tan fuerte el firmamento

que las estrellas caerán

en sus ojos de niñez ciega.

Vienen los terremotos

a que la madre Tierra

sepulten mis destinos malolientes.

Naima aguanta la respiración

frente al reflejo del cristal;

un mago en paro le enseña

a no creer en la oscuridad

y sus formas. Soy la niebla

sin derecho a sueño, el bostezar

de los padres olvidados

por la realidad y sus tribunas.

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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