Publicado en Bienvenida a las armas

Pedro


Barajar con los pies

y pretender póker de ases.

Las mangas esconden lo invisible.

A Pedro I “el incomprendido”

le ha tocado escalera de colores,

y sube y baja triunfal

a la pata coja, no sea

que pise mendigos podemitas.

Hubo una vez un pueblo

que perdonó al olvido. La partida

está trucada desde que un obrero

creyó libertad

a un palacete guardado por leones.

El Ibex eyacula sobre nuestra

prostitución esclava.

Pedro es un proxeneta asustado

de la historia. Acabaremos

con el sexo pagado.

Acabaremos con el miedo.

Acabaremos con vuestra versión de la historia.

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Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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