Publicado en Tiempos del destierro

Asonancias sordas


Mátame la próxima vida
empezando por el verso. El mar
es un cementerio
de rimas inconclusas, asonancias
sordas, encabalgamientos
de patas rotas y carreras perdidas.
Mátame como solías hacerlo
cuando aún éramos  invisibles
al amor y los diluvios.
Mátame saboreando 
el artificio del color tangible,
del atardecer propio, del invento
de un paraíso privado.
El odio es sin mácula. A patadas
nos expulsó como vomitan
los poetas el dolor 
sin adjetivos, susurrando 
melodías de muerte desafinadas,
pero siempre conocidas. 
En los que anochecimos
el instinto,
en el limbo donde la venganza
campa a sus anchas,
te sé cómoda, un siendo 
aterrador, un estando cruento
sobre el recuerdo del nosotros vivo.

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Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

3 comentarios sobre “Asonancias sordas

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