Publicado en Escritos

Sin rostro


En medio de la pista un padre sin rostro se ríe. Luis se ha meado encima. Sus manitas de colegial no abarcan a tapar la mancha de la vergüenza. El gintonic moja sus sandalias. No está de servicio. Mejor, si no, cogía la pistola y disparaba un tiro en esa asquerosa boca que lo humilla.

Los aldeanos se apartan. Saben que es picoleto. Aquí se conocen todos. En medio de la música su madre lo acaricia. Lleva barba de varios días. La mujer recrimina sus pintas. Perdóname, mamá, le dice, y trastabillea cayendo sobre alguien que lo arroja violentamente contra el suelo. Un borracho más con una borrachera más en mitad de su laberinto. 

Despertará y los amigos del cole estarán jugando al fútbol con sus padres. Ellos no se deben mear en la cama, ni en las borracheras.

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Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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