Publicado en Bienvenida a las armas

Abisal

Una ola negra bebe de la noche interminable, se refleja

en la luna vestida de rojos.

Una ola muerta de gula pasea

su empacho infinito, armado de enojo.

Un Estrecho tan ancho como el Averno

huracanes regala; lluvia que escupe.

Unos negros tan blancos como mil hielos

se hacen agua fantasma de rígido octubre.

Un mar tan abisal como Dios amortajado,

tiburones rumiando las alas del aire,

un mar para el hombre como soga al ahorcado,

africanos diluvios sepultando el hambre.

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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