Publicado en Poemas

Loquegio


Veo las gafas de Don José María

en mis primeros acercamientos

al infinito y a la ecuación,

a la “señorita” Mari Carmen

poniéndome un boli en el escribir

de mis ojos de niño. Joaquín

“Corraleño” enseñando la historia

que se intuía falsa, riendo con Quevedo

y El Buscón en guiños a la ironía

entre el polvo a tiza y la pizarra manchada de saber.

La señorita “Chela”, mi hada madrina,

mi pluma de versos torcidos, el cincel

que creó en mis adentros

la estatua del escribir. En las filas

del colegio, cuando se venció

el himno al sol, cuando fuimos casi libres,

cuando los obreros aprendieron

how old are you? con acento de Juan Ramón,

entre los árboles las porterías

donde la niñez colaba goles al mundo adulto,

donde saltar a la piola era volar en la risa

del viento azul, donde Don José María nos dijo adiós,

donde el amor nos miró por vez primigenia,

donde el Bilbao era el equipazo,

donde los libros aprendieron de nuestra inocencia,

orquestados en el colegio bermejo

con la batuta del instinto magistral…

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

5 comentarios sobre “Loquegio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .