Publicado en Poemas

Televendedora


Una televendedora

le desea un buen día. Una pistola

llena de facturas con sus apellidos

la encañona.

Le abre el sistema la entrepierna

y la convence de vender

felicidad a paladas. 

Una televendedora recibe

su lapidación en cada improperio,

pero las máquinas beben Cocacola

y zumos y le pasan con otro departamento,

en la dimensión de la música en espera. 

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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