Publicado en Bienvenida a las armas

Arenas movedizas


África es una güisquería  de arenas movedizas. Mujeres ceniza con el deseo tuerto

levitan por pesadillas con moscas. Oferta de dictadores muerte salen de la madre selva

a jugarse en Montecarlo a los dados una guerra civil. El europeo vive de los muertos 

y en sus mercadillos vende a Mandela, junto a penes libres con el Guevara de la senda

privada o de rodillas. África es una Venecia de carnavales caníbales, un sombrero

sobre los piojos piráñicos. Comen el león y la hiena ateridos de gula los destinos

con intereses. En la UN gobernantes negrísimos enseñan de diamantes su reguero

en sangre y seda, con los labios carmesí y carmenó, con los elefantes turísticos

y faltos de marfil. Ha salido en la pantalla de un país asesino europeo el rostro

de una tierra arrepentida de serlo. Están los sueños tan taciturnos como mudos

en vigilia permanente por las sabanas del hambre sin bocas de las ong’s. Tesoros

en tierras de reinos borrosos o castrados se cantan en las epopeyas del inframundo

mientras los hombres silencio, en taparrabo, cazan unicornios de miradas azabaches.

¡Es tan de noche cuando el imperio te atropella el alba con su velocidad y su inercia!

Los protectorados se escudan en la moral de los libros sagrados y torres por la sangre

tomadas, se coloca una bandera que vigila con su ojo divino y los súbditos llevan la reina

en sillita de seis patas, acongojados por el existir muertos. A la opinión, viruelas esmeraldas 

que hipnoticen al ser amarrado a cruzar con cadenas de culpabilidad el dantesco

mar hacia la magia no tan buena, hacia el campo de amapolas que devora la calma,

hacia el horizonte del blanco hombre
de saludo fascistoide, hacia el dorado vertedero…

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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