Publicado en Poemas

El mar encima


La ciudad se ha echado el mar encima.

Sudan las hojas moribundas

de los árboles acostumbrados

a callar.

La ciudad tomada a traición

por los otoños, toda maquillada

de melancolía y coches taciturnos.

Musita alguien un hola que nadie contesta.

Rumbo a ninguna parte, los enamorados

de sí mismos se van mirando los pies.

Vendrás con los veranos derramándose

por tu sonrisa, asomados al destino.

El otoño no te envenena el deseo.

Da gusto así ser inmortal,

con los paraguas a buen recaudo…

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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