Publicado en Esmeraldas, Sin categoría

Olas


Olas desparramadas incandescentes

por el centro, entre el gentío que navega

a la deriva del chillerío,

llegando nuestras aguas

al mercado de abastos, donde los peces

hablan, donde la vida se hace circo

y sonrisa,

donde pestañea el encantamiento

y se hace real en los tragaluces

donde la monumentalidad nos mira,

donde se encuentra el africano

con la versión guasona de la Europa

de almíbar, donde soy tan tú

que me torno verde esmeralda,

por las empedradas calles

de nuestro andalucismo de instantes

flamencos, estentóreos, inmortales.

Cada rayo de sol lleva nuestra firma,

cada plaza nos tributa un recuerdo, nos toca

el aire de los geranios que guiñan,

los jazmines de Al- Ándalus musitan

nuestro oleaje de marea alta. Nos retiramos

siendo Medinaceli, observando

el tiempo que nos aplaude

al convertirnos en la lluvia de colores

del otoño nervioso e insistente…

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

Un comentario sobre “Olas

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