Publicado en Sin categoría, Tiempos del destierro

Despedidme


Despedidme de las tormentas

qué eructaron demasiado fuerte.

Despedidme del amor, al que perdono

todas sus tretas. Despedidme

de la parsimonia a ras del abismo.

Despedidme del follar porque el desamor

no me dejó estar más loco. Despedidme

de Miguel Hernández, de los soñadores

a punto del sueño eterno. Despedidme

de los adioses sin ganas y de los que hacen llorar.

Despedidme de la virtud y la cocaína .

También, como no, de los recuerdos

de sus caderas llamando a mi tacto.

Despedidme del sol y de los trigales,

de las chicharras del verano y el cuervo

de mi invernal alba en tinieblas.

Despedidme del terror que se queda

sin víctima favorita. Despedidme

de la añoranza, de las nubes bajas,

de las hojas del otoño que aspiraban

a ser eterna flor de primaveras.

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

6 comentarios sobre “Despedidme

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