Publicado en Sin categoría, Tiempos del destierro

Deriva


En la deriva de la quietud amarrado quedo, con tu aliento

soplando huracanado, el nauseabundo sabor

de tu respirar acongojado y pétreo

sobre mi sombra despegada

de mis pies, en tu sangre bañados.

En la deriva de las veletas de tus manos, que acariciar

quisieron mi pubertad impostora,

camino a tientas contra la oscuridad

de tus mentiras maquilladas de amanecer.

En la deriva de la inundación última donde ahogarte pudiera

para salvarte en remordimientos

soy, hombre al fin con los ojos martilleando

tu esencia, sepultados de la memoria huyendo

hacia la quietud de las nadas absolutas,

hacia la moribunda muerte, hacia el limbo de los buenos modales.

Tiempos de destierro que escupen

almas en traje y corbata, rostros salados

que llaman al mar encabritado,

relinchando a coces sobre nuestros

amarillentos cuerpos. La venganza

se queda sola, a la deriva…

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

5 comentarios sobre “Deriva

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