Publicado en Poemas, Sin categoría

Seamos ceros


En este desierto

donde esperamos crear a nuevos dioses,

los adioses nos dejaron

restos del naufragio. Te creí ahogada,

me pensaste tormenta, ambos

crucificados entre los triángulos

de nuestras Bermudas de andar por casa.

Aceptamos el dolor como alternativa,

un sucedáneo de soledad

con muchos ingredientes extras,

y la costumbre se hizo dueña

del andar siendo noche nublada,

en inviernos demasiado repetitivos.

Somos ceros. Empezamos a bailar

sobre nosotros mismos

la danza de los ciegos crédulos,

la danza de los cojos futbolistas,

la danza de la muerte que nos mira,

nos chupa con su lengua asquerosa,

la danza de la duda y sus cuchillos

de tiempo líquido inundando…

El infinito y sus artimañas para

el absentismo…

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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