Publicado en Poemas, Sin categoría

Crimen perfecto


El miedo a los bancos no compartidos

en el parque de árboles que ríen,

los niños con el asombro

por rostro, buscando mi pureza acobardada,

el tú ausente fabricando la tristeza,

las tormentas… antídotos

al crepúsculo que nos miraba,

el agua llamando a nuestros pasos.

La señal era otra: interpretamos

qué debíamos ahogar al amor

y sus secuaces. Crimen perfecto

sino fuera por las fauces

del tiempo del deseo.

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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