Publicado en Esmeraldas, Sin categoría

Desnudísimo


Sobre la suavidad de los momentos

de tregua, con mi vigía

sobre tu despertar primaveral,

la siesta de tus ojos cerrados

que se saben contemplados

por el amor y los versos melifluos.

Cursis, modernistas a veces,

ladrones de ansia eternizada

en nuestra boca única, te dibujo

con el mirar que parimos penetrándonos.

Te quiero en la calma del descanso

porque te quiero descanso y calma,

el holocausto de mi ser gris, del burgués

que me parasita en las realidades

de la marcha diaria y sus empachos

de prosa manoseando nuestro desnudísimo deseo…

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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