Publicado en Esmeraldas, Sin categoría

Domingos


Los domingos eran para resacas,

para el descanso

de las formas en que imaginé amarte,

para sumergirme en nuevas tormentas.

Ahora son el fin para reencarnarme,

ser fuerza de olas en soberbia incontrolada,

repensarte cual credo existencial,

imaginarte embadurnada de nata,

fresa dentro de mi boca, cual esmeralda

en mis tesoros de pirata en standby.

Es hermoso ser domingo todos los días

desde que existes…

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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