Publicado en La primavera azahar, Sin categoría

La Sevilla que mata


Necesito que existas en los callejones

sin salida, entre la gente a la que importo

la misma nada que la nada perenne

de los atardeceres a solas, con el sol

parásito del Guadalquivir omnipresente,

reclinadas las colinas ante la Sevilla

que mata, con las chicharras en los escenarios,

y yo andante, presto, sinfonía de silencios

a la espera del tú calderón. Nos pasearemos

por la ciudad sensual con los pentagramas

desnudos, paridos de la costilla del amor.

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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