Publicado en Poemas, Sin categoría

Comodín


Falto ya del comodín de Dios,

acomodado al caer sin escrupulos

de mirar atrás, harto de estatuas

y la sal en las heridas, me asomo

a mí en la deriva de pretender

el vis a vis de mis monstruos,

enormes, malolientes, en pureza

asesina, con la desnudez

de las noches que se saben

de esencias muerte. Y no estás,

quizás ya estabas muerta,

quizás nuestro amor amargo

me empujó hacia donde

todos los versos son prólogo

de diarios no escritos…

 

 

 

Foto de Berzin

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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