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Julito: Navidades (III)


Cuando se acercan las vacaciones de Navidad Julito no se puede apenas mover con tanta ropa por la calle. Su mamá y él ríen de camino al cole. Le gusta hacer el payasete para mamá, tiene una risa muy contagiosa. Ella lo mira con ojos de mamá, para los demás es Lola, pero a él no le sale llamarla así.
Los niños son un gran griterío en la antesala de los días festivos. Hasta los profes que son brujos malvados tras las clases se notan más divertidos estos días.
Lola, es decir mamá, discute con papá al teléfono. Dicen algo de horarios y de jueces. Julito lo oye pero se hace el dormido. Debe ser como cuando los mayores se quedan callados sin saber exactamente qué contestar. A él le pasa todo el rato, sobre todo cuando pregunta por qué mamá y papá no se quieren.

En la tele dan unos dibujos en los que hay un conjuro sobre uno que es bueno y la gente piensa que es malo. Antes de dormir por las noches Julito imagina que es lo mismo con su papá. Pero sabe que él podrá encontrar el antídoto al conjuro y todos sabrán que papá es un tío enrollado. Cuando la abuela lo escucha hablar así siempre le riñe y le dice que hable en cristiano, que tiene la suerte de hablar la lengua de Cervantes.
La abuela es que lee mucho, fue maestra, dicen, pero nunca hablan del abuelito de Julito, y mamá le dice que eso es un secreto de la abuela. A veces no es difícil vivir entre tantos conjuros y secretos, pero no puedes nunca equivocarte para sobrevivir en este mundo de mayores. Es como los de los los dibujos de la tele, y tiene su gracia. Julito se acuerda entonces de Pepa, y como está contento y tiene magia en los bolsillos de sobra, le pone bien la cadera a Toni y es capaz el pobre de correr más rápido que todos en gimnasia.

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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