Publicado en Poemas, Sin categoría

Pentagramas torcidos


Dejaste tantos amaneceres desperdigados

en las entrañas del amor, que hiciste

el empacho bueno, acurrucado

a mi yo invierno, menos triste.

Quédate a vivir en el silencio,

labremos y paramos las sinfonías

menos disonantes, en el mundo nuestro,

el de los pentagramas torcidos y alegría

beoda, el de las risas sin justificar,

los lienzos de Lo bruja madrina

esculpidos de verano, con el mar

más dulce, con poesías divinas

del salitre de los besos aún salvajes,

con los rostros maquillados de nada,

y nuestras manos entrelazadas a la calma,

en el maremoto para dos que nos salve.

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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