Publicado en Atardeceres multiformes, Sin categoría

Sueños despiertos


Saborear lo repetido
de los días de rostro impoluto
debe ser manjar de dioses.
Hay algarabía en el cielo
azul hasta la nobleza,
en la mar desde la ventana
con vistas a tu recuerdo,
en la mar de barcas
a todas partes donde estás
esperando mi llegada.
En las calles de los sueños
despiertos, los chiquillos
se atreven a la desnudez
del disfraz de pirata libre:
pasemos de la edad, 
del cielo abortando el azul,
del mar en enfado perenne,
de las barcas hundidas
en el fondo de tu olvido:
somos corsarios al fin,
sin tiempo ni espacios,
navegando al encuentro
de nosotros como Uno.
Debe ser esto querer, 
en infinitivos vigilantes
matando al cruel participio.

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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